Espero acabar siendo uno de esos viejos que han viajado más con Pink Floyd que con el Imserso y acaban camino del psiquiátrico mirándole el culo a la de Prestaciones Sociales, esperando al remake de Los Soprano por parte de Canal Sur.
No les importa cómo me llamo si ya he llamado su atención. Si quieren saber mi nombre, mi amistad y lo que surja tiene un precio: Dos cervezas. Han de saber antes que no me fío de nadie que me cueste imaginar cagando y soy capaz de mandarlos al carajo con un prejuicio y medio. Si aún así están interesados en hablar conmigo, pese a que hablar sea la manera más tonta de gastar saliva, estoy dispuesto a iluminarles con mi sabiduría y sex-appeal.
¿Cansad@ de hacerte pajas viendo la Mtv, de que los feos sean mayoría? Soy tu hombre. Llámame.
'Baile de sombras'
Se levantan las siluetas, una coja y la otra jorobada y se proyectan sobre la cal de la casa de campo. Los brotes de fuego de la hoguera las salpican y el viento intenta difuminarlas mientras bailan, como dientes de león. Se mueven juntas, como ondas infladas, casi brillantes, parecen inflamables. Esquivan las estrellas mientras a una se le cae el sombrero y a la otra se le levanta la falda. Aligeran el ritmo nerviosas, el sol asoma. Bailan con fuerzas entre los primeros destellos y forzadas ante la marea amarilla. Sube el sol, bajan las sombras. Menguan con el ritmo y la soltura y se diluyen lentas en la cal, ciegas, ahogadas, blancas.
'Negro, Blanco y Naranja'
Masa negra, peluda, con hocico de mora y manchas blancas, como si le hubiera caído pintura clara al azar. Tumbada en la cocina, casi no ve por los pelos, su cara infantil queda en segundo plano por un naranja brillante en la que clava sus ojos de carbón y lame con la lengua raspada. Firme pero paciente, estudia el mordisco, busca el sabor a ciegas. Mueve la cola en círculos y le tiemblan las piernas traseras. Está bastante gorda para ser una perra, con esas tetas rebosantes sobre el felpudo de 'Bienvenido' y la panza teñida. Dudo que algún día descubra el contorno de su hocico y la forma afrutada de sus manchas e intente comerse en un grito desesperado de hambre. La llamo y aligera el ritmo de la cola y de la lengua. No lo duda, ve que me acerco y clava sus colmillos sobre la fruta, salpicándome de jugo los zapatos y atravesando un olor dulce mi cerebro. He visto a humanos disfrutar menos con una cigala. Masca como una vieja mellada, pausada pero ansiosa, casi delirante, dejando fluir el jugo afrutado por las barbas, perdiéndose entre colores que huelen, negro, blanco y naranja.
'El oráculo ha hablado'
Catorce años esperando y cuando el oráculo habló lo hizo con rintintín, estrangulando las palabras con la más fina ironía y moviendo los dedos para entrecomillarlas. '¿Que qué pasa con la guerra? ¿Que cuándo se acabará la sequía? Yo llevo tres milenios en ayuno y a nadie he preguntado. Ya es hora de que inventéis la ciencia y me dejéis descansar, que últimamente tengo el sueño ligero. Y no seáis guarros y limpiadme un poquito el templo, que aquí uno es inmortal pero sigue siendo alérgico a las pelusillas... Si es que sois capaces de inventar el álgebra antes que la fregona... ¿Quién cojones os representa? ¿Sócrates? ¿Anda por aquí el cateto de Sócrates? ¿No? Pues decidle que tenía razón, el pavo no sabe una mierda. Anda iros ya de aquí que me tenéis contento, 'irse' antes de que me chive a Zeus, o a los persas. Buena eternidad.'
'El Beso'
Como darle un pellizco a un mendrugo de pan caliente
o el colapso furioso de las olas que se suicidan contra las rocas.
Con el tacto del cristal incandescente, apretando firme, como una soga
se deslizan suaves, los labios, en un atropello del ritmo.
Hay quien lo recuerda como un atajo a la divinidad,
pero besarla era como encontrarse con sed en alta mar,
era enterrar el cuerpo en un acorde de jazz.
Juan Íñigo Gil
Marzo14
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