viernes, 28 de marzo de 2014

'Gisaroles con espejo'

Vivir pendiente de la muerte es como alabar esa sensación que tienes al saber que la gomilla que has estirado tanto va a volver e impactará contra tu cara. Que te paras a pensarlo y se pasa peor en ese momento que en el mismo choque.
Yo siempre admiré a aquellos que hombres que lo tienen todo y deciden comprarse una casa en una isla perdida o los artistas que no venden su obra ni se prostituyen, o esos mafiosos que no temen a nada y van en contra de la ley. Ellos saben, o parecen saber, las cosas importantes. Son gente independiente y no sola. Autosuficientes, capaces de ponerte a parir de manera creativa, hiriente, mudarse a una isla desierta o simplemente meterte una bala en el cogote si les tocas mucho las narices. Hay que ser valiente para eso, han debido sufrir bastante supongo para llegar a ser así. Son gente con coraje que parecer superar la media aunque sin preocuparse de ello, que no esperan ni alaban nada, como girasoles que en vez de mirar al sol se colocan un espejo justo enfrente. Siempre quise ser así, un tipo al que no le importe comer solo, que no vaya a funerales por cumplir ni les importara perder en una pelea. Esas cosas. Gente al fin y al cabo tan sensata como para no estirar demasiado una gomilla.


Juan Íñigo Gil
Marzo14

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