Vincent 14º parte
No había respuesta
aparente, volvió a llamar y ésta vez escuchó a alguien maldecir algo dentro.
Notó pasos acercándose a la puerta y como la cerradura luchaba en su interior
haciendo crujir todos los mecanismos, para que al final hacer el clic de
apertura. Silencio.
La tensión del momento es tan fuerte, que es capaz de cortar
el silencio con su fría esencia. La puerta sigue entreabierta, y Eléonore duda
de acercarse, no es hasta la aparición de una mano entre el marco y la puerta
cuando consigue reaccionar, su boca esta salivando potencialmente y el vello de
sus brazos se eriza como alcanzado por un rayo.
Con un chasquido ahogado la puerta se comienza a abrir
movida por aquella mano. Aún sin haber alcanzado el contacto visual, el corazón
de Eléonore se dispara ametrallando con latidos todo su cuerpo, sus ojos no
parpadean y se empiezan a resecar, pidiendo renovar el humor acuoso del
cristalino. La puerta se ha abierto por completo.
Como si de un museo de cera se tratase, ambas partes se
quedan cristalizadas y rígidas. Hay contacto visual.
Casi al mismo tiempo aciertan a musitar la misma palabra.
-Tú…
Fue tan extraño, que no parecía ni una pregunta, ni una
exclamación, ni nada que se le pareciera…tenía un tono más suspirado y cansado,
como quién encuentra la salida a un laberinto.
-Me llamo Eléonore, vivo en…
- Si, en la casa de enfrente… (Cortó nervioso)
-Si…eso, en frente…
Sería difícil elegir entre los dos, a la hora de decidir
quien parecía más estúpido en aquella situación tan incierta.
-Yo soy Vincent…
-Verás esto es bastante extraño pero…
-Pero has venido por algo ¿no? (Volvió a cortar Vincent con
algo más de seguridad)
-Si claro…me he levantado esta mañana y…
-Bueno si a eso se le puede llamar levantarse…
-¿Cómo?, ¿Qué quieres decir?
-Si yo me levantara como tú a diario, creo que tendría que
hipotecar la casa para comprar un despertador nuevo cada mañana. (Comentó con
cierto sarcasmo)
-Esto…¿Has estado mirando también esta mañana?, ¿Lo has
visto todo?.
-Haber…si oigo un cristal romperse, lo primero que pienso es
que hay alguien robando cerca, claro que después de comprobar que eras tú, después
de haber estampado el despertador contra la ventana volví a acostarme.
Una mueca de vergüenza,
se dibujó en la cara de Eléonore y una chispa de rabia asomó por sus rosadas
mejillas.
-Y ¡¿Se puede saber con qué derecho te pones fisgonear lo
que hago?!
-¿Fisgonear?, no se puede decir precisamente, que tus
miradas pasen inadvertidas desde luego.
-Pero ¡¿Qué dices?! ¡Serás borde!
La rabia se le subió por completo a Eléonore a la cabeza y por
un momento olvido que en aquella historia de dos, ella había cometido
exactamente el mismo pecado que Vincent.
-Oye estoy recién levantado, deja de chillar y dime qué
quieres. (Dijo mientras bostezaba)
Por muy antisocial que pudiera parecer Eléonore, cuando se
la cabreaba era un torrente de golpes y alboroto, así que presa del enfado tiró
el sobre directamente a la cara de Vincent.
Éste aún recién levantado, acertó a desviar lo suficientemente
la cabeza para esquivarlo, y solo
llevarse un ligero rozón en la oreja derecha.
-¡Toma el maldito sobre!, ¡niñato!
El sobre voló
rebotado en la oreja de Vincent y planeó
torpemente por la habitación, Fue como si el tiempo se parara, Eléonore lanzó
el sobre y sus ojos se quedaron clavados en los Vincent , éste los cerró
mientras esquivaba el sobre, pero una fracción de segundo después
los abrió y vio como la cara de Eléonore iba transformándose
de un estado de rabia, a una mueca de “ Ho Dios ¿Qué he hecho?"
Al fondo, en el
interior del piso, sonó un golpe seco, que fue precedido de una banda sonora ya
conocida por Eléonore, "algo se había hecho añicos".
Villagrán13
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