Vincent Parte 13º
Imagina un cuchillo
oxidado, rechinar sobre el capo también oxidado de un coche, ahora pon un micro
grabando ese sonido y conéctalo a unos auriculares a máximo volumen, ponte los
auriculares. ¿Desagradable verdad?.
Pues algo sumamente parecido, experimentó Eléonore cuando a la mañana siguiente la
despertó su despertador. Últimamente la despertaba cuando le daba la gana.
-Joder… ¿Qué hora es?....!oh mierda! ¿Otra vez?...ahhh!!
Cogió el despertador
con la mano derecha y lo tiró hacia el armario, pero con tan mala suerte, que
rebotó en una de las molduras y se desvió directamente al cristal de la
ventana. ¡CRASH!.
- - Ho dios… ¿En serio?...joder…el maldito cristal…
Se vistió con lo
primero que tenía a mano, unos vaqueros y encima un semi-vestido naranja con las
mangas largas, no se peinó siquiera y fue soltando maldiciones conforme bajaba
la escalera de su casa, hasta llegar a la entrada. Allí había terminado su
despertador tenía el cristal roto y se le habían salido las dos pilas, que
estaban esparcidas por la entrada del jardín.
Se puso a buscar las
pilas, encontró una y la otra la divisó desde lejos, estaba al lado del buzón.
Cuando llegó junto al buzón recogió la pila y justo cuando
la levantaba del suelo, observó que habían dejado correo, era un sobre de una
revista de medicina, lo abrió para curiosear y analizó lo que venía dentro, la
revista en cuestión, un pequeño folleto de información sobre nuevos
analgésicos, y una carta de agradecimiento por la suscripción, por lo que
ponía la carta la revista había cumplido treinta años y esa edición que había
dejado el cartero aquella mañana, era una edición de regalo como agradecimiento
a los seguidores más fervorosos.
-Valla, papá está de viaje, justo el día que su revista
cumple treinta años, no entiendo nada la verdad…que vida…
Pero un pequeño detalle en el remitente, sugestionó la mente
de Eléonore, aquel sobre con todo aquello tenía un remitente que no
correspondía con su casa, la dirección decía el 25º de ésa misma calle. Para su
sorpresa, esa dirección era la del chico con el que se intercambiaba miradas
difusas cada día. No lo pensó.
Abrió la gran cancela de hierro y salió a la calle, el sol
se reflejaba en las aceras húmedas de la calle y todo brillaba con fuerza, se
podían ver pequeños círculos de newton en los reflejos de las gotas de agua de
las ventanas y coches.
Entró en el bloque de pisos, por suerte no tendría que
buscar mucho, los pisos de aquella calle solo tenían tres apartamentos, y así
se iban repartiendo a izquierda y derecha de la calle.
El 25º se encontraba en la segunda planta, por el aspecto de
las escaleras y paredes no parecía que allí hubiera mucha gente alojada, estaba
más bien algo descuidado, pero no le importo y subió.
Justo al subir las escaleras se plantó en el pasillo de la
segunda planta, el pasillo tendría cinco metros aproximadamente y la puerta del
piso se encontraba al final de este, pegada a una ventana que se había
construido en la fachada del bloque, que daba a la calle. Entraba una empolvada
y cansada luz por ella, iluminaba en gran medida aquel pasillo, que de no haber
tenido allí esa ventana estaría en penumbra.
-Bueno…Eléonore…aquí estamos…plantada delante de la puerta
de un extraño….con una revista que le pertenece y la vergüenza, de haber estado
mirándolo día tras día.
En un primer instante dudó, pero terminó llamando al timbre.
No sonaba nada.
-Esto parece que está roto…que mal.
Terminó llamando con los nudillos.
No había respuesta
aparente, volvió a llamar y ésta vez escuchó a alguien maldecir algo dentro.
Notó pasos acercándose a la puerta y como la cerradura luchaba en su interior
haciendo crujir todos los mecanismos, para que al final hacer el clic de
apertura. Silencio.
Villagrán13
No hay comentarios:
Publicar un comentario