Vincent 12º Parte
-Con eso estas queriendo decir que no soy vuestra hija…que
soy, ¿Adoptada?...
-Me temo que esa es la verdad cielo…permíteme que siga
explicándotelo y así enteras de toda ésta situación …la noche del 15 de
diciembre hace 17 años, mamá y yo estábamos en “Les augustins de l’assomption”,
uno de los orfanatos de por aquí. Te explico.
-Me parece que es aquí Sophie… ¿Sophie?
-¿Qué?... ¿Qué pasa Bernard?
-Que creo que es aquí, haz el favor de escucharme cuando te
hablo por favor, puedo entender que estés incomoda y que esto no te gusta,
estoy completamente de acuerdo contigo, pero no nos queda otra alternativa…
-Si ya lo sé…no hace falta que me tortures con ello todo el
tiempo.
-No, simplemente te recuerdo que esta iniciativa es por
parte de ambos, y que debemos tener seguridad de lo que hacemos, es el cuidado
de un niño y eso implica una gran responsabilidad.
-Creo que ya soy mayorcita para entender esas cosas.
Bajo el manto de la fría e invernal noche francesa, Bernard
y Sophia se internaron en el orfanato, una agradable recepcionista les invitó a
colgar sus abrigos y a sentarse en la sala de espera, a que saliese el director
del orfanato. Habían contratado una entrevista con el hacía ya tiempo para ver
si podían adoptar a algún huérfano.
-Buenas noches ¿Bernard y Sophie?
- Si somos nosotros “se levantaron cogiendo sus abrigos
mediante efectuaban un cordial saludo”.
- Si me permiten, les haré pasar a mi despacho, ya saben
para tener algo más de intimidad.
Entraron en un
despacho pobremente decorado, dos sillones una mesa y un sillón principal
detrás del escritorio.
-Tendrán que perdonar nuestra ausencia de motivos
decorativos y mobiliario “comentó el director”, ya saben que nuestro principal
objetivo son los huérfanos y sus cuidados, el resto podría considerarse
“simplemente superfluo”.
-Veamos, hace dos semanas llamaron con la intención de
adoptar a uno de nuestros huérfanos, si no me equivoco se les hizo llegar un
sobre con todos los datos de consulta, remuneración y materia civil que son
necesarios en estos casos ¿Verdad?.
-En efecto, de hecho hemos traído el sobre con nosotros,
tenga.
-Muchas gracias, verán… no es que forzosamente esto tenga
que ser menester de un director de orfanato, pero nuestro código moral nos
obliga a revisar dichos documentos para asegurarnos de la perfecta manutención
y educación del niño en cuestión, así que si no les es inconveniente voy a
revisar toda la información en momento.
-Naturalmente, toda media cautelar es poca en estos casos.
Al tiempo que el director analizaba los documentos, Bernard
con su mano derecha la mano izquierda de Sophia y le lanzaba una mirada en la
que confluían miedo y cariño, al igual que ellos , esos dos sentimientos
llevaban demasiado tiempo cogidos de la mano en su interior.
-Está todo en orden, usted Bernard es profesor de Alemán e
Inglés en la universidad y usted señora Sophie es Licenciada en matemáticas,
tienen una renta lo suficientemente holgada, superando en 20 puntos al mínimo
que solemos pedir. Entonces sin más precedentes podemos pasar al comedor, los
niños están cenando ahora mismo, podrán observarlos en un ambiente natural y
elegir al que prefieran.
Entonces justo cuando los tres se disponían a salir del
despacho para entrar al pasillo que
llevaba al comedor, la recepcionista entró a toda prisa.
-¡Señor director!, ¡es urgente, acaba de llegar un hombre
con un bebé en brazos!, está manchado de sangre y aún lleva un trozo del cordón
umbilical!.
-Dios santo…por favor discúlpenme un momento.
Se quedaron sentados esperando en el despacho y a los cinco
minutos volvió el director con un estado bastante alterado.
-Verán esto no es precisamente rutinario, pero les pediría honradamente
que me acompañaran, hay una leve alteración de los acontecimientos y quizás
estén interesados.
Con un poco de duda
al principio, la pareja se levanto de los sillones y acompañaron al director a
la enfermería, allí había dos enfermeras, la recepcionista, el bebé en los
brazos de la misma y un hombre trajeado en gris, con el traje manchado de
sangre y un aparente nerviosismo por irse de allí, que llegaba a poner en duda
la versión de los hechos que estaba dando.
-Buenas noches estos son
Bernard y Sophia , habían venido a por un huérfano y me iba a disponer a
hacerles pasar al comedor, pero con este giro de acontecimientos, me afloró por
la cabeza, que quizás quisieran adoptar este bebé.
Se tornaron confusos y se miraron sin saber muy bien que decir
o hacer…
-Sophie…es lo que siempre hemos deseado, un bebé…
-Lo sé…pero dudo…que podamos hacer frente…a…
- Sophie…
Un suspiro lento y cansado se escapó de sus labios, se
siguieron mirando mientras el hombre trajeado limpiaba aprisa su chaqueta y
terminaba de contarle a una de las enfermeras como lo había encontrado. Fue en
ese momento cuando el director puso punto y final con una frase demasiado
evidente, como para poder escapar de lo que decía la misma.
-
Si me permiten…solo les puntualizaré que por el
aspecto, este bebe acaba de nacer…
-
¿Qué quiere decir exactamente?
-
Que su memoria no empezara a hacer efecto hasta
que crezca un poco…sería como haber tenido el bebé, pero sin el parto…sería
como si ustedes siempre hubieran sido sus padre, si lo piensan bien es lo más
parecido que pueden tener, es el principio de la vida de una criatura, crecerá
enteramente con ustedes. Serían una familia al completo con la pequeña
excepción de las pocas horas de vida que
lleve esta criatura en el mundo.
Una lágrima caprichosa afloraba desparramándose por el ojo
derecho de Sophia. Fue suficiente para hacer saltar también las lágrimas de
Bernard también.
- -Señor director, nos quedamos con el bebé.
Una invasión de júbilo se extendió por
aquella enfermería y una sonrisa se dibujo en la boca de todos incluso de aquel
extraño hombre. El cual decía haber encontrado el bebé en brazos de una mujer,
que se había suicidado de un tiro y que por el aspecto de todo lo que la
rodeaba, era drogadicta. Aquel hombre dio
dirección y situación de todo lo ocurrido y se marchó por donde había venido
con la misma prisa que traía, al parecer tenía que coger un avión.
Esa
es la historia de cómo llegaste a nosotros Violette…
Las
lágrimas corrían por las mejillas enrojecidas de Julie, y su corazón latía apresurado
en una carrera por ganar a la ansiedad. Entre gimoteos y lloros acertó a decir.
-
Siento haber dicho lo de sucia mentira…
-
Ven aquí cielo…
Julie se sentó en las rodillas de Bernad y
se fundieron en un abrazo caluroso.
-
Entonces… mi nombre…¿cómo sabían cómo me llamaba?
-
-
Al parecer tu madre se había preocupado de
ponerte un lacito en la pierna con el nombre de “ Violette”, antes de suicidarse…y
la foto, pues la encontramos al rato de
irse, aquel hombre trajeado, estaba entre las sabanas con las que te había traído.
-
-
Ufff…siento que me va a explotar la cabeza…
-
Lo sé mi amor…es comprensible…
-Pero puedo asegurarte que incluso con toda
esa situación aquel día tu llegada fue para mí motivo de la mayor felicidad
Julie.
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