martes, 31 de diciembre de 2013

Intereses

No confundan intereses: Uno necesita un medio de transporte, quiere un Lamborghini y quisiera que se la chuparan en él, cuando realmente lo que necesita es esto último.

Yo por contra, lo tengo claro, no quiero joyas, ni yates ni chalé con piscina, yo quiero jugar con mi perro, recién follao’, y escribir poesía. Quiero ser uno más para quejarme de manera especial, odiar madrugar, criticar la televisión y mentir al médico, hacer lo que todos como ninguno.

Quiero mirar por encima del hombro al vecino y por debajo de la falda a la vecina, reprochar al alcohólico y fumar 2 paquetes al día, fantasear con otras los Domingos en familia. Cuidar a mi mujer, dirigir a mis hijos y aburrir a mis nietos. Quiero ser huraño, malvivir en pijama y hacer ruiditos en mi sitio fijo del sofá. Apuntarme al gimnasio para desviar las miradas de mi cara, resoplar leyendo el periódico y repetir plato en el desayuno. Quiero un trabajo discreto que reanimar con algún hobby idiota. Odiar la Navidad y castigar mi hígado en las comidas de empresa. Un fondo de pensiones y morir a los 50, una hipoteca, un lobo disecado y un cerrojo en la habitación.

Quiero criticar tu música, aprender a mentir, o a rimar, a cogerle el gustillo a las conversaciones de ascensor y aprender tópicos para los entierros. Mi polvo mensual, mi reúma, mi caspa. Quiero las 4 mentiras diarias a mi madre, ir 3 veces al baño por día, 2 para masturbarme y 1 para mirarme al espejo. Quiero atentar contra el Papa, curar el hambre vía Facebook y dejar comida en el plato. Hacerme vegetariano para tener tema de conversación, aprender inglés y veranear en Cuenca; quiero ser tolerante y evitar comer en un Kebab.

Quiero hablar de usted y cagarme en sus muertos. Para vosotros vuestras inútiles conspiraciones artísticas, yo quiero no aburrirme antes que ser feliz, desdichar al ser humano y lavarme las manos antes de comer, pero no después de mear. Quiero creer en la justicia, la piratería y la homeopatía. Ser ateo,  llevar mis hijos a misa, odiar la verdura y masturbarme a escondidas cada día. Quiero ser humano antes que ser a secas.

Ya saben lo que quiero. Quisiera no quererlo ya que lo que realmente necesito… Bueno, lo que necesito también lo saben.


Juan Íñigo Gil
29/12/13


martes, 24 de diciembre de 2013

'Llego Tarde'

Me enchufo los casos y empieza la terapia de grupo. Dejo mi testamento en un post-it, junto a una foto vacía, y salgo a la calle con la confianza de un hombre feo y la destreza de uno guapo, con mis andares de pulpo y mi conversación de mujer sorda.  Las manos en los bolsillos, contando las balas y la droga en la boca, mimando las alas.
A primera vista puedo parecer un mierda, pero ahórrese la duda, lo soy. Soy una boñiga poeta desde las chanclas a la chistera. Carezco de fe y amor propio, sólo tengo vértigo a la bipedestación y media bellota.
Camino, que junto a comer, es lo único que se me da bien. El viento me peina y tu recuerdo me tiñe las ojeras. Voy cabizbajo, oliendo a vinagre, y las floristas me saludan, y las mujeres me ladran. Sigo masturbándome mentalmente, deshojando palabras, firmando mi diario de poseso, regalando mi caridad de tirano.
Mala yerba, ojos claros. Me acompañan un picor de alma, Guatánamo en la cabeza y un Duty Free en la entrepierna. Me pregunto si llego tarde mirando el reloj que tengo pintado en la muñeca, sabiendo que para el tiempo la vida es una errata. Saco mi libreta y apunto un par de ripios, voy ensayando epitafios. Leo mi lista de cosas favoritas y sonrío, por orden: las mujeres, las palabras y los niños; intento jugar con los tres de diferente manera. En cierto modo, soy un niño poeta que busca mujeres para que le dejen sin palabras.

Voy esquivando las cicatrices del suelo, desintegrándome con/por el tiempo, mimando mis traumas pensando lo aburrido que se vive siendo la caricatura de lo que nunca seré. Uno vive entre precios y sin valor, esperando a morir para ser uno mismo, tapando goteras con fundas mentales en lugar de bailar bajo la lluvia. Esta vida está hecha para vivir la muerte y que al final de ésta recemos: No me arrepiento, fundamentalmente porque ya no tengo tiempo.
Y es que vivir consiste en escapar en un mundo sin escapatoria.
Pero no me oigan, y sobre todo, no me escuchen, sigan tiñéndose el pelo para pensar que tienen el control sobre sus cabezas, sigan rezando para no ser los protagonistas en su funeral, consumiendo para evitar consumirse. Yo sin embargo, aunque signifique ser pobre, prefiero ser autosuficiente, como las historias del abuelo o una mujer de largos dedos. Sigo esperando que el dinero pase de moda o que Dios explique su único milagro: Ser útil sin llegar a existir.
Así somos, hay quien se suicida por miedo a la muerte.

Paso por una esquina y me acuerdo de mi único amor. Aquella noche aprendí que borracho, el amor puede ser capicúa. La noche era joven, rubia y tonta, y acabé presentándole a mis padres. Tras varios abortos, terapias y charlas contra enfermedades sexuales, un día, echándola de menos, ella me echó de más; al parecer, no cabíamos tantos en la cama. Por primera vez mi madre coincidía con mi camello y mi logopeda: ‘Aquella mini falda no tapaba ni sus piernas ni tus carencias, búscate una mujer cuyo número de CI supere al de su sujetador’.

Intenté superarlo con el rigor de los poetas moribundos y las musas muertas, pero la poesía no me calma y mi psiquiatra ha dejado de fiarme. Pero tampoco pienso aburrirles con mis penas y sus ofensas, mis deseos y sus temores. Además, si sigo hablando solo, seguro que me tachan de loco e intentan desordenar mis pensamientos nauseabundos, mi carácter suicida, mis escusas para dominar el mundo. Por otra parte, ya casi he llegado.

La puerta está abierta y mi familia y amigos esperan. Entro, saludo, y voy directo a mi cometido. Estoy nervioso, intento no sobreactuar. Van de negro, algunos lloran. Tomo asiento en mi trono de madera, me acomodo y me tumbo. Me tiran rosas, suenan palabras, pero ya no las oigo. Cierran mis ojos y tapan el ataúd. Por fin, el fin, el mundo se acaba y yo con estos pelos.


Juan Íñigo Gil

24/12/13

sábado, 21 de diciembre de 2013

'Al son de la paranoia'

Se fue la luz. No era la primera vez que estaba solo, pero si la primera en estar aislado. Podía oír, a lo lejos, una gotera y al viento jugando con las estrellas. Seguía inmóvil, contando las voces de mi cabeza. Seguían siendo impares. Estaba tan oscuro que ni siquiera podía imaginarme; tanto, que acobardaría al mayor de los idiotas, al peor de los psicópatas. Había tanto silencio que intentar describirlo lo dañaría. No distinguía cuándo parpadeaba, si eran mis temblores lo que me sacudían o la tierra también te recordaba.
La oscuridad me ahorcaba cuando empecé a sudar. Las pupilas se dilataron pero eso yo, no lo veía, o no le quería ver. Apenas noté que una fuerza asomaba por atrás, colosal,  respirando profundamente, lento, arrítmico, casi jadeaba. Se crujió los dedos, gimió y me quitó los zapatos. Aún no sé si el suelo estaba helado o quemaba, si pisaba mi sudor o las babas de aquella alimaña.
Intenté huir sin éxito en ninguna dirección. Cuando recobré la conciencia, ya tenía la ropa por los tobillos. Ni siquiera sabía si podía moverme, ni lo intenté.
Amordazado, no sabía si tenía las manos libres, si estaba enjaulado o boca abajo. Sólo recuerdo un suspiro desequilibrado en mi nuca, un ritmo maniático que sacudía mi espalda y se mezclaba con mis escalofríos. Sus ojos no era lo único con lo que me atravesaba; sus fauces despedazaban mi carne, sus pelos de lobo seguían zarandeando mi piel de gallina, al ritmo del miedo, al son de la paranoia. No pensé en la muerte, ni siquiera ella podría arreglarlo. Tan solo intenté recoger las lágrimas de mis mejillas y las encontré secas, acomplejadas por tanta sangre.
Sus gritos emitieron un destello donde pude verlo, seguía ingresando su silueta en mí, vomitándome encima, acariciándome con uno de sus tentáculos el cuello y con sus mil antenas vigilándome. Taquicárdico, con aliento áspero, casi tangible, dibujaba en mi oído poemas inaudibles, destrozando el alma comenzando por el cuerpo, deseando la muerte, aniquilando el ego…


Vino la luz y todavía seguía allí. No quería mirar, pero me obligó su magnetismo: Era la vida, que se estaba subiendo los pantalones.




Juan Íñigo Gil
21/12/13

'Muerto'

Y cuando las hormigas que invaden mi cuerpo se echen a dormir, morir como enredadera alrededor de tu monumento, haciendo apología de una felicidad desorbitada en la cumbre de tus ojos, escuchando a la sonrisa y viendo amanecer por encima de tus hombros. Preso de tu pelo el aire pesa menos; y te quiero, y los suspiros se los lleva la marea, dejando los susurros de dos mentes rotas, dos cuerpos inquietos, de dos almas ansiosas.

Soy el capitán de la guerra del tacto a distancia
De las luciérnagas tenues, las estrellas de mar
De las pastillas para no dormir
De los suspiros que no me deshinchan
La desdicha de tu huida,
La caída de mi cruz,
La virtud en depresión
Medio corazón derramado en una voz
La coz del destino fraudulento
El esperpento de las trincheras
La fiera con hambre de ti
El vis a vis de nuestras huellas
Las estrellas de bajo mi piel
El timonel de los sueños presos
Los sesos huecos entre sucesos
Este retroceso, esta cuenta atrás
De los besos para no despertar.

Su boca era un enjambre y sus ojos picaban. Dejó de la suerte la espina y al poeta adicto a la heroína. Debí imaginarlo, con esos labios estrechos, pintados, con esa sonrisa de Domingo; a la sinestesia de sus labios le siguió el egocentrismo de su ombligo, las dudas torpes, los psiquiatras afligidos. Aún no sé si aquella mirada era un arma o un escudo, si no supe qué decir o me arrebató todas las palabras, dejándome mudo… Si me estaba elevando a la gloria o enterrando en una caverna con vistas al lujo. Sea lo que sea, quererte es la causa, consecuencia y camino de mi perdición a la gloria, los suspiros del ególatra, la tele en el nido.
 Así que, pase lo que pase, arremete contra la calma, quítate la ropa y dale la poesía a este niño insano. Ya me avisarás cuando esté muerto.



Juan Íñigo Gil
21/12/13

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Vincent 15º parte.

 Vincent 15º parte

Recomendación: mientras se lee este fragmento sería conveniente escuchar High and dry ( Radiohead), Angie ( rolling stones), o preferentemente the scientist. solo para incrementar el momento. nota: esto es a nivel personal, quizás halla otras muchas canciones perfectas para la ocasión.

No se molestó en gritarle, ni en insultarla. Simplemente se dio lentamente la vuelta y dejándola atrás, con la puerta abierta, se internó en el piso para ver que se había roto.

Eléonore petrificada y con un sudor frío recorriéndole la espalda, no acertaba a articular palabra, tan solo se acercó unos pasos adentrándose en el piso, sentía una punzada en el centro del pecho. Esta no era la primera vez que su mal genio le hacía pasar un mal rato, se odiaba por lo que había hecho. Pero no sabía cómo actuar.

Para su sorpresa, Vincent recogió lo que parecía un marco con una foto, lo sostuvo en la mano por un rato y se quedó observándolo con cierta indiferencia.

-Realmente me has hecho un favor, aunque no lo creas…

-Lo siento…no era mi intención romper nada, pero ¿porqué un favor?...¿ Quién es la de la foto?

-Es mi madre, bueno lo era…como puedes comprobar en este piso no vive nadie más exceptuándome a mí.
-¿Qué le pasó?...es decir…no quiero entrometerme en…

-No…No te preocupes, no es una pregunta indiscreta…por la sencilla razón de que nunca supé que pasó, un día cualquiera me desperté aturdido en la cama de un hospital y hasta que no cumplí los 16 años, el internado donde el juez de paz me destinó, no permitió mi salida para regresar aquí.

-¿No sabes absolutamente nada entonces?

-Nada…y si te soy sincero, cada día quiero saber menos de lo que ocurrió.

-Pero…es tú madre, yo si fuera tú buscaría hasta la saciedad una respuesta…la que fuese…

-Eso harías tú…

Entonces en ese preciso momento dejó de darle la espalda y la miró directamente a los ojos.

-Eso hacen todos, buscar respuestas, respuestas que te anclan al pasado, que te limitan el presente y que te enturbian cuando pretendes mirar al futuro. Ya te lo he dicho antes, me haces un favor, tarde o temprano esa foto iba a desaparecer de ahí…dime, ¿De qué serviría encontrar una respuesta?, ¿Cómo sabes que esa respuesta es la correcta?, ¿Cómo sabes que eso que buscas, cuando lo encuentres será suficiente para cerrar las heridas?, remover el pasado no te asegura tener un mejor futuro…

-Pero…¿Cómo puedes vivir…suspendido en una realidad de la que ni siquiera eres consciente? La gente normal no puede vivir así, por desgracia estamos esclavizados a todo aquello que ocurre a nuestro alrededor…tratamos de encontrar un porqué, sino… ¿Qué motivación nos queda entonces  para seguir viviendo?, ¿De que se nutre tu levantar cada mañana?

-Me parece que no logras entenderlo, ¿De qué sirve ahondar en el pasado?...¿Acaso crees que toda esa gente de ahí fuera, estará esperando a cualquiera que tenga un problema para ayudarle?, ¿ Crees que tenderán su mano para macharse de tu mierda, de la mierda que ensucia tus manos?, ¿ De la mierda que impregna nuestras vidas?,! NO!. Ahí fuera nadie es más que nadie, ahí fuera sobrevivir es el primer paso para conseguir una vida medianamente decente, la gente tiene suficientes problemas como para estar pendiente de lo que te ocurra a ti, tu y yo somos dos peones mas en esta partida que se desarrolla a la deriva, externa  a nuestro propio entendimiento. No…la vida no funciona como tú crees.

-Comprendo perfectamente lo que dices, pero no puedes negar que de alguna manera u otra eso que ocurrió está afectando y condicionando en gran medida tu propia realidad, Vincent…la soledad se palpa en cada centímetro de estas paredes, quizás no sea perceptible para un supuesto “ resto del mundo”, pero tus palabra no han hecho más que reforzarlo…

 La actitud de Vincent se mantiene distante ahora,  sentado en una de las sillas de la única mesa que hay en la habitación, su mirada se pierde en la ventana que queda encima de la cama, las nubes proyectan multitud de formas que se reflejan sobre su cama deshecha.

-No puedes hacer como si no pasara nada… ya te observe algunas veces en el instituto, y aparentas ser más duro que la propia calzada que pisan tus pies, yo estaba en el círculo de alumnos que te rodeaban cuando te peleaste, jamás vi una ira tan descontrolada que la tuya…podía observar en tus ojos un odio, que… aunque pareciese reflejado contra aquel chico, no era más que la propia mano de la soledad aprisionando tu ser…por desgracia se de lo que hablo…

Sin apartar ni un solo segundo la mirada de ventana Vincent musito un “ ¿Por qué?.

-Verás no hace falta perder a alguien para sentirse solo, prácticamente…bueno literalmente aquella casa que ves, no son más que pasillos vacios carentes del más mínimo calor humano, carentes de la mas mínima y sustancial compañía,  Vincent la mierda que mancha tu vida…no es muy diferente de la que mancha la mía…sé que no es lo mismo…pero sé que es levantarse cada mañana y pensar…¿ Para qué me levanto?, o pensar ¿Ya es de día?, ¿ Otra vez tengo que intentar sobrevivir, para llegar a un mañana?...no es agradable Vincent…y lo peor de todo…te parecerá extraño, pero hacía meses que no hablaba con nadie…y menos de ésta manera, se puede decir que me siento menos desgraciada, pero para ello es necesario abrir el corazón.

- ¿Acaso no tienes padres?, (respondió al rato Vincent, con las facciones algo más relajadas)

Unos segundos de silencio rodearon la mente de  Eléonore, mientras que un amargo pesar se posaba como un alambre de espinos entorno a su cabeza, se sentía herida, muy herida, aquel chico había clavado aquella frase, justo en el fondo de su orgullo y preparar la respuesta evidente, hacía que esa herida supurase dolor, dolor traducido en cristalinas lágrimas que se habían arremolinado demasiado tiempo en sus ojos. Eléonore llora.

-No tener padres y mi vida, se traducen casi de la misma manera en mi situación…

Sin mover la cabeza ni la mirada, Vincent afirmó rotundo la evidencia. Pero con cierta duda.

-Estas…¿Estas llorando?

-Si…estoy llorando, llorando delante de un extraño.

-Para ser delante de un extraño, no lo haces nada mal…

-¡Ves…! Mírate, ¡sigues intentando aparentar que nada te afecta!, ¡Que puedes con todo! , que no sientes, que no sientes nada…

-¿De qué sirve sentir?...sentir te hace débil, te hace vulnerable al resto, hace que los demás vean donde flaqueas, y entonces es cuando te terminan de aplastar, si te expones, los prejuicios acabarán contigo, destruirán tu mundo, todo lo que conoces quedará reducido a cecinas o enterrado bajo tierra, con un triste epitafio poniendo de evidencia lo inútil que resultaste para todos…

- Vincent…¿ Alguna vez has llorado?...

 -Me cuesta recordar la última vez…si te soy franco. Por lo que veo tu si lloras a menudo…

-No me queda otro remedio…

-Si ya se ve…parece incluso que te hubieras guardado todas esas lágrimas para la ocasión…

-No puedo…no puedo dar crédito a tu insensibilidad, negarnos la necesidad de llorar es negarnos nuestra condición como seres humanos… está intrínseco en nosotros, es parte de nuestra naturaleza…al igual que recibir un abrazo o un beso, son gestos que nos definen como personas…

-Muchas veces dudo de todos aquellos que aparecen en nuestras vidas…dudo de su condición de ser humano.

El silencio volvió a adueñarse de la estancia, y una Eléonore destrozada junto a un Vincent alicaído adornaban a la baja, la poca vida que quedaba en aquel lugar. Sin importarle demasiado cual iba a ser la reacción de Vincent, Eléonore se acercó a él, y tomó con sus manos la el marco roto con la foto aún dentro, un poco deteriorada por el tiempo.

-Ninguno de nosotros debería de estar solo.( Y con esta frase, cogió el marco y lo puso sobre la mesa, intentado mantener la poca estabilidad que aun le permitía).

 Eléonore miró la foto, y un sentimiento angustiado, le hizo creer que la foto también le miraba.

-HO…no puede ser…

La entonación de aquellas palabras, sacó a Vincent de su burbuja,  giró la cabeza lentamente en dirección a los ojos de  Eléonore, y con una mirada inquisidora preguntó:

-¿No puede ser que?.

Villagrán13



martes, 17 de diciembre de 2013

Vincent 14º parte.

Vincent 14º parte

 No había respuesta aparente, volvió a llamar y ésta vez escuchó a alguien maldecir algo dentro. Notó pasos acercándose a la puerta y como la cerradura luchaba en su interior haciendo crujir todos los mecanismos, para que al final hacer el clic de apertura. Silencio.

La tensión del momento es tan fuerte, que es capaz de cortar el silencio con su fría esencia. La puerta sigue entreabierta, y Eléonore duda de acercarse, no es hasta la aparición de una mano entre el marco y la puerta cuando consigue reaccionar, su boca esta salivando potencialmente y el vello de sus brazos se eriza como alcanzado por un rayo.

Con un chasquido ahogado la puerta se comienza a abrir movida por aquella mano. Aún sin haber alcanzado el contacto visual, el corazón de Eléonore se dispara ametrallando con latidos todo su cuerpo, sus ojos no parpadean y se empiezan a resecar, pidiendo renovar el humor acuoso del cristalino. La puerta se ha abierto por completo.

Como si de un museo de cera se tratase, ambas partes se quedan cristalizadas y rígidas. Hay contacto visual.

Casi al mismo tiempo aciertan a musitar la misma palabra.

-Tú…

Fue tan extraño, que no parecía ni una pregunta, ni una exclamación, ni nada que se le pareciera…tenía un tono más suspirado y cansado, como quién encuentra la salida a un laberinto.

-Me llamo Eléonore, vivo en…

- Si, en la casa de enfrente… (Cortó nervioso)

-Si…eso, en frente…

Sería difícil elegir entre los dos, a la hora de decidir quien parecía más estúpido en aquella situación tan incierta.

-Yo soy Vincent…

-Verás esto es bastante extraño pero…

-Pero has venido por algo ¿no? (Volvió a cortar Vincent con algo más de seguridad)

-Si claro…me he levantado esta mañana y…

-Bueno si a eso se le puede llamar levantarse…

-¿Cómo?, ¿Qué quieres decir?

-Si yo me levantara como tú a diario, creo que tendría que hipotecar la casa para comprar un despertador nuevo cada mañana. (Comentó con cierto sarcasmo)

-Esto…¿Has estado mirando también esta mañana?, ¿Lo has visto todo?.

-Haber…si oigo un cristal romperse, lo primero que pienso es que hay alguien robando cerca, claro que después de comprobar que eras tú, después de haber estampado el despertador contra la ventana volví a acostarme.

 Una mueca de vergüenza, se dibujó en la cara de Eléonore y una chispa de rabia asomó por sus rosadas mejillas.

-Y ¡¿Se puede saber con qué derecho te pones fisgonear lo que hago?!

-¿Fisgonear?, no se puede decir precisamente, que tus miradas pasen inadvertidas desde luego.

-Pero ¡¿Qué dices?! ¡Serás borde!

La rabia se le subió por completo a Eléonore a la cabeza y por un momento olvido que en aquella  historia de dos, ella había cometido exactamente el mismo pecado que Vincent.

-Oye estoy recién levantado, deja de chillar y dime qué quieres. (Dijo mientras bostezaba)

Por muy antisocial que pudiera parecer Eléonore, cuando se la cabreaba era un torrente de golpes y alboroto, así que presa del enfado tiró el sobre directamente a la cara de Vincent.

Éste aún recién levantado, acertó a desviar lo suficientemente  la cabeza para esquivarlo, y solo llevarse un ligero rozón en la oreja derecha.

-¡Toma el maldito sobre!, ¡niñato!

 El sobre voló rebotado en la oreja de Vincent  y planeó torpemente por la habitación, Fue como si el tiempo se parara, Eléonore lanzó el sobre y sus ojos se quedaron clavados en los Vincent , éste los cerró mientras esquivaba el sobre, pero una fracción de segundo después
los abrió y vio como la cara de Eléonore iba transformándose de un estado de rabia, a una mueca de “ Ho Dios ¿Qué he hecho?"

 Al fondo, en el interior del piso, sonó un golpe seco, que fue precedido de una banda sonora ya conocida por Eléonore, "algo se había hecho añicos".

Villagrán13






Vincent 13º Parte.

Vincent Parte 13º

 Imagina un cuchillo oxidado, rechinar sobre el capo también oxidado de un coche, ahora pon un micro grabando ese sonido y conéctalo a unos auriculares a máximo volumen, ponte los auriculares. ¿Desagradable verdad?.

Pues algo sumamente parecido, experimentó  Eléonore cuando a la mañana siguiente la despertó su despertador. Últimamente la despertaba cuando le daba la gana.

-Joder… ¿Qué hora es?....!oh mierda! ¿Otra  vez?...ahhh!!

 Cogió el despertador con la mano derecha y lo tiró hacia el armario, pero con tan mala suerte, que rebotó en una de las molduras y se desvió directamente al cristal de la ventana. ¡CRASH!.

-         - Ho dios… ¿En serio?...joder…el maldito cristal…

 Se vistió con lo primero que tenía a mano, unos vaqueros y encima un semi-vestido naranja con las mangas largas, no se peinó siquiera y fue soltando maldiciones conforme bajaba la escalera de su casa, hasta llegar a la entrada. Allí había terminado su despertador tenía el cristal roto y se le habían salido las dos pilas, que estaban esparcidas por la entrada del jardín.

 Se puso a buscar las pilas, encontró una y la otra la divisó desde lejos, estaba al lado del buzón.
Cuando llegó junto al buzón recogió la pila y justo cuando la levantaba del suelo, observó que habían dejado correo, era un sobre de una revista de medicina, lo abrió para curiosear y analizó lo que venía dentro, la revista en cuestión, un pequeño folleto de información sobre nuevos analgésicos, y una carta de agradecimiento por la suscripción, por lo que ponía la carta la revista había cumplido treinta años y esa edición que había dejado el cartero aquella mañana, era una edición de regalo como agradecimiento a los seguidores más fervorosos.

-Valla, papá está de viaje, justo el día que su revista cumple treinta años, no entiendo nada la verdad…que vida…

Pero un pequeño detalle en el remitente, sugestionó la mente de Eléonore, aquel sobre con todo aquello tenía un remitente que no correspondía con su casa, la dirección decía el 25º de ésa misma calle. Para su sorpresa, esa dirección era la del chico con el que se intercambiaba miradas difusas cada día. No lo pensó.

Abrió la gran cancela de hierro y salió a la calle, el sol se reflejaba en las aceras húmedas de la calle y todo brillaba con fuerza, se podían ver pequeños círculos de newton en los reflejos de las gotas de agua de las ventanas y coches.

Entró en el bloque de pisos, por suerte no tendría que buscar mucho, los pisos de aquella calle solo tenían tres apartamentos, y así se iban repartiendo a izquierda y derecha de la calle.

El 25º se encontraba en la segunda planta, por el aspecto de las escaleras y paredes no parecía que allí hubiera mucha gente alojada, estaba más bien algo descuidado, pero no le importo y subió.

Justo al subir las escaleras se plantó en el pasillo de la segunda planta, el pasillo tendría cinco metros aproximadamente y la puerta del piso se encontraba al final de este, pegada a una ventana que se había construido en la fachada del bloque, que daba a la calle. Entraba una empolvada y cansada luz por ella, iluminaba en gran medida aquel pasillo, que de no haber tenido allí esa ventana estaría en penumbra.

-Bueno…Eléonore…aquí estamos…plantada delante de la puerta de un extraño….con una revista que le pertenece y la vergüenza, de haber estado mirándolo día tras día.

En un primer instante dudó, pero terminó llamando al timbre. No sonaba nada.

-Esto parece que está roto…que mal.

Terminó llamando con los nudillos.

 No había respuesta aparente, volvió a llamar y ésta vez escuchó a alguien maldecir algo dentro. Notó pasos acercándose a la puerta y como la cerradura luchaba en su interior haciendo crujir todos los mecanismos, para que al final hacer el clic de apertura. Silencio.

Villagrán13

lunes, 16 de diciembre de 2013

Vincent 12º Parte.

Vincent 12º Parte


-Con eso estas queriendo decir que no soy vuestra hija…que soy, ¿Adoptada?...

-Me temo que esa es la verdad cielo…permíteme que siga explicándotelo y así enteras de toda ésta situación …la noche del 15 de diciembre hace 17 años, mamá y yo estábamos en “Les augustins de l’assomption”, uno de los orfanatos de por aquí. Te explico.

-Me parece que es aquí Sophie… ¿Sophie?

-¿Qué?... ¿Qué pasa Bernard?

-Que creo que es aquí, haz el favor de escucharme cuando te hablo por favor, puedo entender que estés incomoda y que esto no te gusta, estoy completamente de acuerdo contigo, pero no nos queda otra alternativa…

-Si ya lo sé…no hace falta que me tortures con ello todo el tiempo.

-No, simplemente te recuerdo que esta iniciativa es por parte de ambos, y que debemos tener seguridad de lo que hacemos, es el cuidado de un niño y eso implica una gran responsabilidad.

-Creo que ya soy mayorcita para entender esas cosas.

Bajo el manto de la fría e invernal noche francesa, Bernard y Sophia se internaron en el orfanato, una agradable recepcionista les invitó a colgar sus abrigos y a sentarse en la sala de espera, a que saliese el director del orfanato. Habían contratado una entrevista con el hacía ya tiempo para ver si podían adoptar a algún huérfano.

-Buenas noches ¿Bernard y Sophie?

- Si somos nosotros “se levantaron cogiendo sus abrigos mediante efectuaban un cordial saludo”.

- Si me permiten, les haré pasar a mi despacho, ya saben para tener algo más de intimidad.

 Entraron en un despacho pobremente decorado, dos sillones una mesa y un sillón principal detrás del escritorio.

-Tendrán que perdonar nuestra ausencia de motivos decorativos y mobiliario “comentó el director”, ya saben que nuestro principal objetivo son los huérfanos y sus cuidados, el resto podría considerarse “simplemente superfluo”.

-Veamos, hace dos semanas llamaron con la intención de adoptar a uno de nuestros huérfanos, si no me equivoco se les hizo llegar un sobre con todos los datos de consulta, remuneración y materia civil que son necesarios en estos casos ¿Verdad?.

-En efecto, de hecho hemos traído el sobre con nosotros, tenga.

-Muchas gracias, verán… no es que forzosamente esto tenga que ser menester de un director de orfanato, pero nuestro código moral nos obliga a revisar dichos documentos para asegurarnos de la perfecta manutención y educación del niño en cuestión, así que si no les es inconveniente voy a revisar toda la información en momento.

-Naturalmente, toda media cautelar es poca en estos casos.

Al tiempo que el director analizaba los documentos, Bernard con su mano derecha la mano izquierda de Sophia y le lanzaba una mirada en la que confluían miedo y cariño, al igual que ellos , esos dos sentimientos llevaban demasiado tiempo cogidos de la mano en su interior.

-Está todo en orden, usted Bernard es profesor de Alemán e Inglés en la universidad y usted señora Sophie es Licenciada en matemáticas, tienen una renta lo suficientemente holgada, superando en 20 puntos al mínimo que solemos pedir. Entonces sin más precedentes podemos pasar al comedor, los niños están cenando ahora mismo, podrán observarlos en un ambiente natural y elegir al que prefieran.

Entonces justo cuando los tres se disponían a salir del despacho para entrar al  pasillo que llevaba al comedor, la recepcionista entró a toda prisa.

-¡Señor director!, ¡es urgente, acaba de llegar un hombre con un bebé en brazos!, está manchado de sangre y aún lleva un trozo del cordón umbilical!.

-Dios santo…por favor discúlpenme un momento.

Se quedaron sentados esperando en el despacho y a los cinco minutos volvió el director con un estado bastante alterado.

-Verán esto no es precisamente rutinario, pero les pediría honradamente que me acompañaran, hay una leve alteración de los acontecimientos y quizás estén interesados.

 Con un poco de duda al principio, la pareja se levanto de los sillones y acompañaron al director a la enfermería, allí había dos enfermeras, la recepcionista, el bebé en los brazos de la misma y un hombre trajeado en gris, con el traje manchado de sangre y un aparente nerviosismo por irse de allí, que llegaba a poner en duda la versión de los hechos que estaba dando.

-Buenas noches estos son  Bernard y Sophia , habían venido a por un huérfano y me iba a disponer a hacerles pasar al comedor, pero con este giro de acontecimientos, me afloró por la cabeza, que quizás quisieran adoptar este bebé.

Se tornaron confusos y se miraron sin saber muy bien que decir o hacer…

-Sophie…es lo que siempre hemos deseado, un bebé…

-Lo sé…pero dudo…que podamos hacer frente…a…

- Sophie…

Un suspiro lento y cansado se escapó de sus labios, se siguieron mirando mientras el hombre trajeado limpiaba aprisa su chaqueta y terminaba de contarle a una de las enfermeras como lo había encontrado. Fue en ese momento cuando el director puso punto y final con una frase demasiado evidente, como para poder escapar de lo que decía la misma.

-          Si me permiten…solo les puntualizaré que por el aspecto, este bebe acaba de nacer…

-          ¿Qué quiere decir exactamente?

-          Que su memoria no empezara a hacer efecto hasta que crezca un poco…sería como haber tenido el bebé, pero sin el parto…sería como si ustedes siempre hubieran sido sus padre, si lo piensan bien es lo más parecido que pueden tener, es el principio de la vida de una criatura, crecerá enteramente con ustedes. Serían una familia al completo con la pequeña excepción de  las pocas horas de vida que lleve esta criatura en el mundo.

Una lágrima caprichosa afloraba desparramándose por el ojo derecho de Sophia. Fue suficiente para hacer saltar también las lágrimas de Bernard también.

-          -Señor director, nos quedamos con el bebé.

Una invasión de júbilo se extendió por aquella enfermería y una sonrisa se dibujo en la boca de todos incluso de aquel extraño hombre. El cual decía haber encontrado el bebé en brazos de una mujer, que se había suicidado de un tiro y que por el aspecto de todo lo que la rodeaba, era drogadicta.  Aquel hombre dio dirección y situación de todo lo ocurrido y se marchó por donde había venido con la misma prisa que traía, al parecer tenía que coger un avión.


 Esa es la historia de cómo llegaste a nosotros Violette…

 Las lágrimas corrían por las mejillas enrojecidas de Julie, y su corazón latía apresurado en una carrera por ganar a la ansiedad. Entre gimoteos y lloros acertó a decir.

-          Siento haber dicho lo de sucia mentira…
-          Ven aquí cielo…

Julie se sentó en las rodillas de Bernad y se fundieron en un abrazo caluroso.

-          Entonces… mi nombre…¿cómo sabían cómo me llamaba?
-           
-          Al parecer tu madre se había preocupado de ponerte un lacito en la pierna con el nombre de “ Violette”, antes de suicidarse…y la foto,  pues la encontramos al rato de irse, aquel hombre trajeado, estaba entre las sabanas con las que te había traído.
-           
-          Ufff…siento que me va a explotar la cabeza…

-          Lo sé mi amor…es comprensible…

-Pero puedo asegurarte que incluso con toda esa situación aquel día tu llegada fue para mí motivo de la mayor felicidad Julie.



 Villagrán13

Vincent 11º parte.

Vincent 11º Parte.


Bernard había tomado a Julie de la mano y la sentó en uno de los sofás de la chimenea, después se dirigió a la estantería que quedaba justo al lado del sofá y cogió una pequeña cajita de madera con adornos e incrustaciones, talladas en marfil, caoba y pan de oro.

Se sentó en el sofá de enfrente y cogió la copa de vino, que había dejado a medias durante la cena, tomo una profunda bocanada de aire, y una vez que lo había expulsado se llevo la mano al interior de la camisa y se quito el colgante que solía llevar puesto. Del mismo colgaba una pequeña llave plateada y medio oxidada.

-Verás Julie, esta pequeña caja que reposa en mis manos, fue un recuerdo que me traje de Alemania, la compré en una antigua tienda de decoraciones, con el objetivo de guardar en lugar seguro mis ahorros, el tiempo que iba a estar fuera de casa mientras me sacaba la carrera de Idiomas.

-Con el tiempo me encariñe tanto de esta caja, que me pareció horrible manchar su interior con algo tan sucio como podía ser el propio dinero. El dinero cambia de manos, viaja, mata, es una propiedad que siempre alberga una amenaza subyacente.

-Así que pensé en utilizar esta caja como cofre de los recuerdos y de las cosas importantes de mi vida y de las personas que quiero. Entre las que te encuentras lógicamente tú.

Abrió la caja y saco una pequeña carpeta-archivador que contenía documentos delo más variado, acciones legales, fotos en blanco y negro, un puro de una boda etc.

-Ya…pero por favor explícame lo de mi supuesto antiguo nombre.

-Voy, haber…empecemos las cosas por donde hay que empezarlas y esclarezcamos todo esta extraña situación. ¿Recuerdas que mamá se fue de casa verdad?

-Si claro, mamá dijo que su trabajo no le permitía estar en casa todo el tiempo que quería, y que sufría una gran tristeza, así que prefería marcharse y restablecer su vida. Al menos eso fue lo que tú me dijiste el día que te encontraste su armario vacio.

-Sé lo que dije…pero es que con tu edad de 6 años no podía decirte otra cosa, al igual que hasta ahora, he estado ocultándote ciertas verdades, hasta que adquieres una edad adecuada para las asimilación completa de todas ellas.

-Tengo 17 años papa…

-Fíjate…cómo pasa el tiempo, e incluso todavía me parece demasiado pronto mi amor…

-¡Me da igual!, ¡Me estoy enterando ahora de que toda mi vida resulta haber sido una sucia mentira!, y quiero saberlo absolutamente todo.

- Está bien, como te Iba diciendo, tu madre no se fue de casa por trabajo, sino porque toda mi atención estuvo siempre dirigida hacia ti, cada paso que dabas, cada halito de aire en tus noches en vela, eran para mí motivo de atención. Llegaste a nuestras vidas como un tesoro caído del mismo cielo. Y lo último que quería era perder ese regalo tan oportuno.

-¿Pero entonces mama no me quería?

-Claro que te quería, solo que cada uno de nosotros lo hacíamos a nuestra manera, la cuestión  es que hay ocasiones, en que esas maneras chocan tanto que se inhabilita por completo el fin común que las dos partes buscan,

- ¿Y se puede saber, que fin era ese?

- Ese fin no era más que tu felicidad.

-Sigo sin entender nada papá…vale mamá se fue, hasta ahí quiero querer entenderlo, pero que eso de mi nombre ¿ Violetta?

- Verás mi amor, la foto que encontré en tu cuarto representa a la misma persona, que la foto que venía rebujada contigo entre paños y mantas.

-¿Cómo?, ¿Paños y mantas?

 Veras mi amor, por desgracia entre tu madre y yo nunca tuvo cabida el fruto de la vida, después de casarnos, e intentar por todos los medios tener un bebé. Visitamos al médico y nos dijo que tu madre padecía una enfermedad denominada endometriosis que la hacía estéril casi al cien por cien, después de que fuese operada quedó por completo estéril.

 Villagrán13


domingo, 15 de diciembre de 2013

Vincent 10º parte.

Vincent 10º parte

La noche deprime a Eléonore de una manera muy significativa, si bien es cierto, ella puede hacer que con un poco de imaginación y alguna que otra tontería, esta situación cambie.

Pero hoy no, se había llevado toda la tarde leyendo poemas, tomando café y sentada en la mecedora de su cuarto mirando por la ventana de con suma curiosidad. Una curiosidad que se centraba en aquel humilde piso de la acera de enfrente. En alguna que otra ocasión se había encontrado al chico que vivía allí en la misma situación que ella, mirando por la ventana con una mirada aguda y curiosa también. En principio pensó que era un mirón y que aquello constataba una clara carencia de modales cívicos por parte de aquel individuo.

Aunque esta visión se fue tornando menos áspera con el paso del tiempo, conforme pasaban las semanas aquellas miradas insolentes y poco sutiles, se convirtieron en la única compañía que Eléonore podía tener, puesto que su padre andaba siempre de viaje y su madre un tanto de lo mismo, en ocasiones se sentía como una posadera, que tuvieses que estar lista para servir a su padre y a su madre en el momento en el que llegasen a casa, como si se tratase de clientes de lujo.

Lo espiaba con ojos silenciosos en los recreos y rehuía  de su mirada si se daba la ocasión del contacto visual directo. Había tomado la costumbre de llegar del colegio y lanzarse nerviosa a la ventana de su habitación esperando ver aparecer de nuevo aquellos ojos misteriosos alojados justo en la ventana del piso de enfrente.

Aquella noche pasó algo parecido, se había llevado toda la tarde esperándole pero no aparecieron sus ojos hasta muy pasada la tarde-noche, así que harta de sentada en la mecedora, tomo el somier de su cama y lo arrastró hasta la ventana. Se tumbó en la cama y pegando la cara casi al cristal se quedo mirando la luz manchada de la ventana de enfrente. Había despejado un poco del empañamiento de la ventana con una manga de su camisa, y miraba a través de éste impaciente.

Soltando un suspiro empezó a recitar diversos pensamientos en voz alta.

-me encantaría hablar con él…o al menos escuchar su voz, parece tan apenado y meditabundo que no soy capaz de encajarlo con un tipo de voz en concreto.

 En la ventana de enfrente, el único inquilino de aquel piso se percató de la expectación que estaba causando y acercándose lentamente a la ventana, se posicionó recto y completamente rígido frente al cristal, tuvo el atrevimiento de quedarse con la mirada fija en los ojos de Eléonore,  ésta se quedó tan cohibida, que solo pudo permanecer inmóvil y hierática, esperando a que el agujero que aquel chico había realizado en el vaho de su ventana, desapareciera cubierto por la neblina de  su propio aliento. 

Aquello resultó ser sumamente confuso para ambos.

Así que cuando el contacto visual volvió a desaparecer entre ellos, aquel chico bajo con aspereza, la persiana de madera que asomaba carcomida en el marco de la ventana. Fin de la función.
Simultáneamente Eléonore se giró boca-arriba y se quedo dormida escuchando el compás de las gotas de lluvia estrellándose contra la ventana, solo un rayuelo de luz lunar iluminaba la estancia de Eléonore, pero para ella era suficiente.

No podía ser de otra manera, se había acostumbrado tanto a comer y ser comida con la mirada que, se había vuelto adicta a aquella actividad tan inusual, sin su dosis diaria de mirada el sueño se le antojaba difícil e imposible, pero aquella noche durmió plácidamente, tanto que si de un bosque se tratara podrían posarse mariposas sobre su pecho sin necesidad extrema de perturbar su sueño.


Villagrán13

jueves, 12 de diciembre de 2013

Ripios en Homenaje al Marqués de Sade

Ella era la Reina de la Seda y yo el Marqués de Sade
Ella la Jota de Picas y yo le jodía hasta la pecas
Era dulce como la miel y yo lo era como la coca.

Despertaba a poetas mientras me dormía entre petas
Cuando hablaba de cortinas, la engañaba en la cocina.
Ella pasaba la mopa y yo pasado de copas
Al cargo de la cuna y yo de la Luna
Creía en Dios, y yo follaba más que un cura.
Me dibujaba en la espalda los estampados de mis otras faldas.

Doncella lozana, y yo el custodio de su hermana
Mientras ella tendía, yo me secaba en una orgía.
Ella en la floristería y yo de flor en flor
Jugaba entre arenas y yo entre piernas ajenas
Era capaz de abrir los mares y yo de cerrar todos los bares.
Cenando con las amigas presumía de broche
y yo, inquilino de esquinas, la engañaba con otra en el coche.

Y es que todo funcionaba,
Ella quería un gran pito y yo una buena puta.

Juan Íñigo Gil
12/12/13

Vincent 9º parte.

Vincent 9º parte.



Empiezo a sentir como este piso impregnado de tantos recuerdos comienza a calar más y más profundamente sobre mi alma y mente, puedo sentir todavía la mano de mi madre arreglar las cortinas, que ahora yacen amarradas con poca delicadeza en el enganche de al lado de la ventana. 
 Es como si todavía la viese sentada frente al viejo brasero hacer cuentas y pelar patatas al mismo tiempo para hacerme de comer.
 No éramos especialmente ricos ni adinerados, solo recuerdo pasarme los días enteros en casa entreteniéndome con lápices y ceras de colores, pintando viajes, siempre pintaba viajes y excursiones que mi imaginación creaba a partir de mis más profundos deseos, unos viajes que tenían finales felices y una belleza difícilmente comparable a cualquier película de alta definición de las de ahora.

 Parece que aún pueda oírla metiendo la llave de la puerta y entrando al mismo tiempo que me llamaba…”!Vincent ya estoy en casa cielo!”.

Pero no es más que un vano recuerdo…ésta casa se quedo vacía tan de repente, que parece increíble que todo esto que aún percibo no sea más que desatinos de mi propia cabeza.

Y la única prueba que tengo de la existencia de ese pasado  es este dichoso diario azul inacabado…firmado por mi propia madre, aunque más que inacabado está destrozado, al menos las 30 última páginas están arrancadas, las he podido contar gracias a lo poco que queda de cada una.  En origen era un cuaderno de recados pero como he podido observar, conforme pasaba el tiempo se  empezaba a llenar de anotaciones, fechas, horas y de una clave numérica de lo más extraña…la clave contenía cinco dígitos los cuáles se hallaban separados por guiones: (10-21-12-5-19).

Sinceramente no tenía ni idea de que podía significar aquello, había dado vueltas y vueltas a aquel acertijo pero nunca había caído en la cuenta de que se podía tratar. De pequeño mamá siempre me había enseñado a descubrir las cosas a partir de acertijos, acertijos que en ocasiones resultaban ser mensajes ocultos dentro de textos o combinaciones alfanuméricas con cifras significativas, las cuáles solía relacionar con acontecimientos, personas o cosas que pertenecieran a nuestro circulo cercano. 

Pero la clave no me decía nada y la adivinanza que había conseguido esclarecer y que se encontraba garabateada justo debajo de  aquella extraña secuencia de números, me dejaba más indiferente todavía. Dice así el poema-acertijo:
                    

                                               En medio de la tormenta la
                                          Oscuridad es demasiado densa. De
                                       Tu deseo de en esta ahondar, la noche
                                          Solo tus ojos podrán encontrar. Un
                                                 Apoyo si se lo permites, te
                                            Quiere el poema regalar. Quitar
                                           El ego del centro, para que el sueño
                                                 Dulce tenga principio y final.


Siempre que lo miro me quedo igual que antes de mirarlo, parece una estupidez, pero me siento bastante tonto cada vez que vuelvo a releerlo y examinarlo, siempre acabo con la misma conclusión. Nada.
Vuelve a llover fuera en la calle y los cristales se empañan de nuevo, es de noche pero desde aquí dentro, aunque la luz de la mesilla de noche sea bastante pobre, se pueden ver  las gotas cayendo hacia el interior del cristal.

Mil pesadillas vuelven a atormentarme sin piedad, esta noche es idéntica a la misma donde todo se me fue arrebatado. La recuerdo perfectamente como si la tuviera grabada con un hierro incandescente en la mente.
Tendría aproximadamente cinco años, mamá ese día llego pronto a casa, demasiado para el corto entendimiento que tenían mis pensamientos por aquella época. Podía notarla angustiada y nerviosa, recuerdo vanamente preguntarle con la típica verborrea infantil que le ocurría. A lo que también recuerdo respuestas esquivas tipo:

 “mamá está muy cansada Vincent” o “nada cariño, últimamente tengo mucho trabajo”.

Nunca supe muy bien de que trabajaba mi madre, pero tenía constancia de que aquello en lo que trabajase la mantenía preocupada a diario y haciendo que la mayor parte de su tiempo se desperdiciara fuera de casa.
Solo sé que a partir de aquella noche nunca más volvió a trabajar, y que aquella casa de la que en ocasiones charlaba y me contaba historias, seguía en la acera de enfrente desafiante y insultante encerrando algo entre sus paredes que yo no era capaz de descubrir.

Villagrán13











miércoles, 11 de diciembre de 2013

'Autorretrato'

Mentiroso, porque la verdad me defraudó.
Traidor, turista en la tierra que me vio nacer.
Perdedor, porque se me da bien perder
Alegre, porque parece ser lo más útil.
Diferente, para ser normal.
Creador, por no saber adaptarme
Escritor, porque se me ha olvidado amar.
Curioso, de lo que guardas en tu boca y lencería
Solitario, para aprender a dominarme
Sociópata, por no pagarle al psiquiatra
Preso, por pagarla con mi abogado
Feo, porque Dios no existe.
Comerciante, de moral y ropa usada.
Estreñido, porque escribir no es tan fácil.
Solo, tanto, que el monstruo de debajo de mi cama me arropa por solidaridad.
Lógico, por desentonar.
Fracasado, pero cómodo.
Vencido, por nunca luchar.
Retrasado, de mente y con el alquiler.
Enamoradizo, que no enamorado.
Triste, porque solo me queda vivir.
Suicida, para sentirme vivo.
Ateo, por no creer en mi


Juan Íñigo Gil
6-12-13

martes, 10 de diciembre de 2013

Vincent 8º parte.

Vincent parte 8


Las once y media de la noche, en casa de Julie el olor a sopa de pollo flota caprichosamente por la cocina, la tele esta puesta y el telediario redactada el parte meteorológico. Lluvia intensa todo el fin de semana.
Su padre está terminando de poner la mesa y llama desde abajo a Julie de una voz.

-Julie baja a cenar!

Originalmente  en casa de Julie convivían tres persona , Julie, su padre Bernard y la que ahora era su ex-mujer Sophie , ésta se marcho de casa justificando que Bernard solo tenía ojos para  “ su Julie” , pero eso ya pasó hace unos años y ambos habían sido capaz de olvidar toda aquella agitación y seguir con sus vidas sin la presencia de “mamá Sophie” .

-Ya estoy papá.

-Ya era hora cielo, llevo una hora cocinando y aderezando la sopa para que sepa como a ti te gusta.

-Haber déjame probarla…

Tomó la cuchara de madera y con cuidado, se acerco  aquel resplandeciente y cálido líquido a sus labios con cuidado de no quemarse. Era una sopa muy elaborada con cantidad de especias y aromas diferentes, intentó captarlos todos.

-umm…está bastante sabrosa papá, aunque mamá tenía un toque especial, ciertamente te has acercado bastante.

-Se hace lo que se puede, anda ve a la mesa voy a apartar la sopa ahora te llevo tu plato.

Cuando Julie llegó a la mesa, el telediario estaba acabando y pudo ver las últimas imágenes sobre las lluvias venideras que azotarían todo el país, eso le recordó la penosa imagen de la chica del servicio…aquella chica que se fue caminando sola bajo la lluvia de los días pasados y que tanto la había impactado en el cuarto de baño…

-Julie…

 Le habría gustado prestarle su paraguas y haberle ahorrado todo aquel aguacero de vuelta a casa, pero era un poco vergonzosa

-Julie.

Siempre había sido así, aunque en ocasiones intentaba vencer sus miedos, siempre terminaba rindiéndose a la situación.

-JULIE!

-oh, perdona ¿qué quieres papa?

-¡Que cojas ya tu plato! , ¡Estás embobada con el televisor!

-Perdóname, tienes razón.

 Se sentaron finalmente a tomar la sopa y Bernard apagó el televisor.

-Si te soy sincero Julie, me tienes bastante preocupado. Sé que crees que puedes ocultarme tus lágrimas bajo esa sonrisa tan dulce, pero mi amor, se que no es así. Algo me dice que las cosas entre tú y Claire no están yendo últimamente todo lo bien que deberían…

-¿Qué  te hace pensar eso?

-Verás me quedé tras las puerta de tu habitación el otro día cuando fui a llevarte el teléfono…y no tardaste ni medio minuto en colgar…

-¡¿ME ESPIASTE PAPÁ?!

-No haber…yo personalmente no lo llamaría espiar…simplemente estaba preocupado por ti, y en las muchas ocasiones en las que intento mantener un acercamiento contigo, te alejas y te escudas imposibilitando que podamos hablar. Solo busco una forma de llegar a ti cariño.

-Ha…vale…Y espiándome es la mejor forma sin duda… !me encanta papá!

- Julie solo trato de abrir un canal de comunicación contigo, ¿no lo entiendes?

- ¡No me parece la mejor forma…mamá no lo hubiera hecho nunca así!

Como un clavo que atraviesa descuidadamente la madera y la astilla por el lado por el cual asoma la punta, rebanó Julie el corazón de su padre. Una mueca de dolor se dibujó en su cara y unos ojos alicaídos se tornaron perdidos en el plato de sopa. Silencio sepulcral.

Tan solo el chasquido de la leña en la chimenea resonaba por la salita-comedor, la tenue luz de la lámpara se antojaba insuficiente y triste. En un vano intento por acallar la rabia que sentía Julie musitó un falso “perdóname” que su padre recibió con cierto escepticismo.

-No tienes porque pedir perdón…no es culpa tuya Violette…

-¿cómo me has llamado?...

-Si cariño…ese es tu verdadero nombre  Violette, Julie sólo fué algo temporal.

- ¿De qué estás hablando papá?

-No quería que supieras esto tan pronto…pero no sé cómo, te me adelantaste…

-¿Adelantarme?, ¿adelantarme con qué?, no entiendo nada papá… me estás asustando…

Lentamente Bernard se llevó la mano al bolsillo de su camisa y saco la foto que Julie recogió del cuarto de baño…la foto que aquella chica gótica tiró en la papelera

-Esa foto…

-Esta foto Violette…esta foto lo es todo.

-Pero ¿Qué?,¿todo?...

Villagrán13


domingo, 8 de diciembre de 2013

El Domador de las Bestias.

Nadan peces de colores en una pecera, sobre la mesa,

en el despacho sobre la cima de un edificio exorbitantemente alto, en un mar de arena.

Construyen bombas para alimentar las bocas de las guerras y no de las personas.

Y no se darán cuenta hasta que en su última bocanada de oxígeno molecular,

a través de un respirador artificial, en una cama de la seda más valorada del mundo,

que vivieron una vida más vacía que las botellas de champán que dejaron,

mientras brindaban el nuevo aparcamiento en medio del Amazonas.

Frío, mojado bajo la lluvia, el huérfano apura la lata de Whiskas,

 que los gatos de raza coman mejor que muchas personas con rezos,

otorga la condición de éstas peor que infrahumana, infraanimal.

Y es que si nuestra valoración de la vida humana sigue así,

Mereceremos la calificación de germen erradicable.


Chris P.J. 

jueves, 5 de diciembre de 2013

'3 Poemas Suicidas y un Ciego'

'Color'

Al borde del suicidio
Tenía los ojos rojos
Las mejillas rosadas
La nariz blanca
Las ojeras moradas
Los labios negros
Las uñas amarillas
Y los dientes verdes...
Quería engañarme, estaba claro
No obstante, entre la poesía y la mentira, no hay color.


'La Tierra de los Hombres Conatos'

En la tierra de los hombres conatos han prohibido el suicidio.
Allí solo pastan, balan y deambulan
Los ahorcados tienen vértigo y los colores se han fugado
Las damas esconden las sonrisas y los hombres las cicatrices
Ellos van ciegos y ellas se hacen las sordas.

En la tierra de los hombres conatos hay demasiados poetas para tan poca poesía
El Sol tiene sus manías y las drogas son insulsas.
El mal gusto está de moda y la libertad se conjuga en condicional.
Son tierras estériles, como sus mujeres
Los niños buscan sombra y los yugos se disfrazan de corbata.
Los locos pasan desapercibidos y la música sólo sirve para ser oída.

No se sabe quién gobierna, pero han techado el cielo y han prohibido el suicidio.
La tierra es pegajosa y las moscas no se atreven a venir
El amor se vende por dosis y las putas se dedican al ganchillo
En la tierra de los hombres conatos la Luna tiene vértigo y el desayuno da taquicardia
El eco intenta escaparse y el azar se prostituye.
No hay guerras porque no hay nada por lo que luchar
No hay humor porque no hay nada que destrozar
No hay cine porque ni siquiera hay de nada de lo que enamorarse.

Crean héroes solidarios porque no hay hombres educados
Ignoran que cuando persiguen al amor en realidad tan solo están huyendo del miedo
que la política no es más que economía y psicología
que los mejores vicios, son los del suicida.
En la tierra de los hombres conatos han prohibido el suicidio; aún busco un por qué.


'Fuego'

¡Qué paradoja el amor: De muslos tan prietos y bragas tan correderas!
¡Y qué caprichoso: Al principio me follaba con las medias puestas y al final lo hacía con los calcetines!… ¡Y qué desperdicio es ser yo!

Era de ojos fríos y sangre caliente, no siendo cuestión de temperatura sino de magnetismo.
Ella, la única mujer cuyos ojos tenían más profundidad que sus caderas
y yo, tan ateo que ni siquiera Dios es mi personaje de ficción favorito.

Aún no recuerdo si huyó o la eché yo, pero he aprendido algo: Nunca le den la razón a un tonto, puede que realmente la tenga.
Lo peor de todo es que lograré olvidarla, que lo que me queda de vida, una tertulia enferma con libros de autoayuda y palangana, consiste en darle la razón a la muerte, en no creer en la magia, en el ira y ni siquiera en la lencería. Puestos a creer, quiero pensar que no me suicido por indiferencia o por pereza.

Sin quererlo ni pedirlo, tras la guerra, nos encontramos; y el día en el que observar resultó la mayor de las artes nos dimos un consejo: 'Busca un sitio frío, enamórate de alguna ficción y planea un suicidio no ruidoso' me dijo, a lo que yo le respondí 'Coge un sitio bonito para ver el mundo arder.'

Al final encontré la respuesta, no era un suicida sino un pirómano: Quería una mujer tan candente que aprendí a amarla cuando ya solo era cenizas.



'Ciego'

Mejor depresivo que deprimente
Diógenes que Pérez - Reverte
Perder que perderte
Mejor llenar la barriga que agitar la mente.

Escuché al mendigo y disparé al presidente
Truqué el azar y lo llamaron suerte
Vendí el amor para levantarle la falda a la muerte...
Me quedé ciego, por no volver a verte.


Juan Íñigo Gil
4/12/13