Vincent parte 19
Después de largo tiempo leyendo aquellas páginas
amarillentas, el cuadro se quedaba inmortalizado, con una Eléonore tumbada
boca-arriba sobre la cama y un Vincent recostado en la pared, con las piernas
estiradas en el suelo. ¿Desolación?, bueno, podría describirse así, pero me
quedo mejor con desengaño. A fin de cuentas son sólo palabras, ¿Qué importa cómo se llame? las palabras…esa
moneda de cambio que tanto usamos y con la que negamos la manipulación
inconsciente del mundo que nos desgasta cada día.
-¿Vincent?...¿Qué dicen esas páginas?
Se mantuvo callado por cerca de dos minutos, con la
respiración contenida y más odio y desconcierto que cualquier molécula dentro
de su cuerpo.
Ira contenida, miedo, ansiedad, miel y huesos, y un corazón
sangrante. Vincent se moría por dentro y un nudo en su estómago se removía con una ácida pesadez.
No dijo una sola palabra, se quedó perdido en sí mismo, y su
tez se mostraba pálida, con la poca luz que dejaba proyectar la nueva tormenta.
Goteras. Goteras al fondo. (plic plac plic plac).
Cada gota precipita con más dureza que al anterior, y el
vacío de la habitación crea la melodía reverberada una y otra vez…(PLIC…plic…PLAC…plac…)
“Déjame que lo lea Vincent…te veo muy abatido…quiero
ayudarte…déjame entenderte…” No te
cierres, déjame entrar en tus sentimientos”. La mente de Vincent no hacía más
que repetirse esas frases…deseaba cual gesto cariñoso, quería que Eléonore le
dijera cualquiera de aquellas frases…necesitaba sentir calor en su cuerpo de
nuevo…había estado demasiado tiempo encerrado en esa bolsa de huesos podrida y
húmeda…que se entendía por su cuerpo.
-¿Vincent...?,
Vincent porfavor…
-Toma.
La cortó y le dio las hojas.
Comenzó a leer y pudo observar una
especie de epitafio que decía “A mi hijo Vincent, con tardanza pero a tiempo”,
más abajo empezaba una especie de carta de despedida, la cual comenzó a leer
con mucho interés.
“Vincent, si estás leyendo esto, implica
que aunque esté muerta, mi muerte ha servido de algo, espero poder explicarte
todo lo que te redactaré en estas líneas, ten en cuenta que la imagen que ahora
mismo tengo de ti, es la de un niño de 5 años, tengo que imaginarme un “yo”
tuyo de quince años o de 17, no sé la verdad. No tengo ni idea de cuándo podrás
leer esto, pero espero que con la edad adecuada…ni si quiera puedo tener
seguridad de que vayas a leerlo.
De hecho estas líneas que te escribo están
consumiendo los últimos segundos de mi vida. Te recordaré que está ocurriendo.
Hoy es una fría noche de diciembre, te he engañado diciéndote que te tomaras un
vaso de leche, he puesto unos calmantes en la leche. Te has quedado dormido en
mi regazo mientras tomabas la leche, te he llevado al cuarto de baño envuelto
en una manta de franela y te he metido en la bañera. He cerrado la puerta y he
partido con un trozo de adoquín el picaporte, ahora ya no podrá entrar.
Verás desde que empezamos a vivir aquí en
éste piso, tengo que buscar nuestra vida en la calle, mi graduado de enfermería
no es suficiente para mantenernos a ambos, pagar la luz y la electricidad, el
alquiler lo pago con dificultades y siempre tengo pequeñas deudas con la
comunidad. Gracias a dios que son buenas personas y el dinero no es su única
prioridad en la vida. Pues bien lo que comenzó siendo pequeños hurtos en el
hospital, como jeringuillas, pastillas locales, gasas y otros elementos de
atención general, para después venderlo de contrabando a familias a un precio
que pudieran permitirse, un día se me fue de las manos. Si bien era cierto, lo
que hacía no estaba bien, pero al menos así ayudaba a familias como nosotros y
ambas partes se daban por satisfechas.
El problema fue cuando hace un año
pretendí robar de una farmacia dos botes de jarabe para la tos, para después
venderlo en la calle. Un hombre trajeado que parecía el jefe del local me vio y
me retuvo con cierta violencia en uno de los callejones de la farmacia. Jamás
imaginé que mi cuerpo pagaría tan caro un delito tan inocente como el que
cometí aquel día. Aquel hombre me forzó a elegir entre una vida en la cárcel, contigo
en manos de un orfanato, o una vida corriente y normal como la que llevábamos,
pero con la condición de que pudiera disponer de mí a su modo y norma. En las
hojas anteriores has podido observar que se repiten horarios y fechas con una
clave justo al lado.
Esa clave esconde el nombre de aquel individuo que me hizo
su esclava, mi existencia se vio reducida a una serie de llamadas no gratas
junto con unas extrañas direcciones, donde debía ir si quería que todo fuese
bien y tu no sufrieras ningún daño, vendí mi cuerpo por una vida en la que ni
siquiera creía, el tiempo pasaba y ni tu ni (10-21-12-5-19) os dabais cuenta de
la evidencia más grande, me dejó embarazada Vincent. Él se marchó 8 meses de
viaje de negocios, y mi barriga crecía y crecía, tu siempre me decías “Mamá
cada día estas más gorda, ¿Qué le pasa a tu barriga?”. Yo evidentemente te daba
largas y me inventaba historias sobre ello, un niño de cinco años no podría
entender aquello quizás ahora lo entiendas mejor.
El problema es que a la vuelta de (10-21-12-5-19) no pude
ocultarle mi embarazo, así que se prometió así mismo que esa criatura no
nacería para contarlo, puesto que mancharía su imagen y destrozaría su matrimonio,
me intentó forzar a abortar y después de refutar todos sus esfuerzos , me hallo
aquí asustada en el piso, sabiendo que estás acurrucado en la bañera y que mi
muerte está cerca, si todo sale según lo previsto tu vivirás y yo moriré junto
con la criatura que llevo dentro, te quiero Vincent.
Sé que todo esto puede
sonar cobarde y mentiroso, pero mi sacrificio es por los dos, no quiero que
seas el hijo de una fulana, porque no lo eres ni yo lo soy. Alguien te encontrará
en el cuarto de baño, puedo garantizar eso…porque algo me dice que
(10-21-12-5-19) no será ni mucho menos cuidadoso y mi desaparición se hará
notar. Estoy asustada, muy asustada, daría lo que fuera por estar abrazando tu
cuerpo ahora…pero eso sería condenarte conmigo, me aterra tanto hablar de él
que por eso escribo su nombre en clave. Espero que puedas comprender que no te
dé más detalles, pero revelarte su nombre sería un error, ésta clave forma
parte de la tarjeta de identificación que lleva siempre en la cartera…no es
mucho, pero tampoco quería dejarte con las manos vacías. Siempre tuyo Mamá.”
Eléonore mojó sus labios con la
lengua, puesto que se había pasado todo el rato centrada solamente en la historia,
y tenía los labios secos…su mente estaba centrada en reconfortar a Vincent de
alguna manera, lo que había leído desolaba a cualquiera…
Villagrán13
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