martes, 7 de enero de 2014

Vincent parte 19

Vincent parte 19

Después de largo tiempo leyendo aquellas páginas amarillentas, el cuadro se quedaba inmortalizado, con una Eléonore tumbada boca-arriba sobre la cama y un Vincent recostado en la pared, con las piernas estiradas en el suelo. ¿Desolación?, bueno, podría describirse así, pero me quedo mejor con desengaño. A fin de cuentas son sólo palabras,  ¿Qué importa cómo se llame? las palabras…esa moneda de cambio que tanto usamos y con la que negamos la manipulación inconsciente del mundo que nos desgasta cada día.

-¿Vincent?...¿Qué dicen esas páginas?

Se mantuvo callado por cerca de dos minutos, con la respiración contenida y más odio y desconcierto que cualquier molécula dentro de su cuerpo.

Ira contenida, miedo, ansiedad, miel y huesos, y un corazón sangrante. Vincent se moría por dentro y un nudo  en su estómago se removía con una ácida pesadez.

No dijo una sola palabra, se quedó perdido en sí mismo, y su tez se mostraba pálida, con la poca luz que dejaba proyectar la nueva tormenta.

Goteras. Goteras al fondo. (plic plac plic plac).

Cada gota precipita con más dureza que al anterior, y el vacío de la habitación crea la melodía reverberada una y otra vez…(PLIC…plic…PLAC…plac…)

“Déjame que lo lea Vincent…te veo muy abatido…quiero ayudarte…déjame entenderte…”         No te cierres, déjame entrar en tus sentimientos”. La mente de Vincent no hacía más que repetirse esas frases…deseaba cual gesto cariñoso, quería que Eléonore le dijera cualquiera de aquellas frases…necesitaba sentir calor en su cuerpo de nuevo…había estado demasiado tiempo encerrado en esa bolsa de huesos podrida y húmeda…que se entendía por su cuerpo.

-¿Vincent...?, Vincent porfavor…

-Toma.

La cortó y le dio las hojas.

Comenzó a leer y pudo observar una especie de epitafio que decía “A mi hijo Vincent, con tardanza pero a tiempo”, más abajo empezaba una especie de carta de despedida, la cual comenzó a leer con mucho interés.
“Vincent, si estás leyendo esto, implica que aunque esté muerta, mi muerte ha servido de algo, espero poder explicarte todo lo que te redactaré en estas líneas, ten en cuenta que la imagen que ahora mismo tengo de ti, es la de un niño de 5 años, tengo que imaginarme un “yo” tuyo de quince años o de 17, no sé la verdad. No tengo ni idea de cuándo podrás leer esto, pero espero que con la edad adecuada…ni si quiera puedo tener seguridad de que vayas a leerlo.

 De hecho estas líneas que te escribo están consumiendo los últimos segundos de mi vida. Te recordaré que está ocurriendo. Hoy es una fría noche de diciembre, te he engañado diciéndote que te tomaras un vaso de leche, he puesto unos calmantes en la leche. Te has quedado dormido en mi regazo mientras tomabas la leche, te he llevado al cuarto de baño envuelto en una manta de franela y te he metido en la bañera. He cerrado la puerta y he partido con un trozo de adoquín el picaporte, ahora ya no podrá entrar. 

  Verás desde que empezamos a vivir aquí en éste piso, tengo que buscar nuestra vida en la calle, mi graduado de enfermería no es suficiente para mantenernos a ambos, pagar la luz y la electricidad, el alquiler lo pago con dificultades y siempre tengo pequeñas deudas con la comunidad. Gracias a dios que son buenas personas y el dinero no es su única prioridad en la vida. Pues bien lo que comenzó siendo pequeños hurtos en el hospital, como jeringuillas, pastillas locales, gasas y otros elementos de atención general, para después venderlo de contrabando a familias a un precio que pudieran permitirse, un día se me fue de las manos. Si bien era cierto, lo que hacía no estaba bien, pero al menos así ayudaba a familias como nosotros y ambas partes se daban por satisfechas.

 El problema fue cuando hace un año pretendí robar de una farmacia dos botes de jarabe para la tos, para después venderlo en la calle. Un hombre trajeado que parecía el jefe del local me vio y me retuvo con cierta violencia en uno de los callejones de la farmacia. Jamás imaginé que mi cuerpo pagaría tan caro un delito tan inocente como el que cometí aquel día. Aquel hombre me forzó a elegir entre una vida en la cárcel, contigo en manos de un orfanato, o una vida corriente y normal como la que llevábamos, pero con la condición de que pudiera disponer de mí a su modo y norma. En las hojas anteriores has podido observar que se repiten horarios y fechas con una clave justo al lado.

 Esa clave esconde el nombre de aquel individuo que me hizo su esclava, mi existencia se vio reducida a una serie de llamadas no gratas junto con unas extrañas direcciones, donde debía ir si quería que todo fuese bien y tu no sufrieras ningún daño, vendí mi cuerpo por una vida en la que ni siquiera creía, el tiempo pasaba y ni tu ni (10-21-12-5-19) os dabais cuenta de la evidencia más grande, me dejó embarazada Vincent. Él se marchó 8 meses de viaje de negocios, y mi barriga crecía y crecía, tu siempre me decías “Mamá cada día estas más gorda, ¿Qué le pasa a tu barriga?”. Yo evidentemente te daba largas y me inventaba historias sobre ello, un niño de cinco años no podría entender aquello quizás ahora lo entiendas mejor.

 El problema es  que a la vuelta de (10-21-12-5-19) no pude ocultarle mi embarazo, así que se prometió así mismo que esa criatura no nacería para contarlo, puesto que mancharía su imagen y destrozaría su matrimonio, me intentó forzar a abortar y después de refutar todos sus esfuerzos , me hallo aquí asustada en el piso, sabiendo que estás acurrucado en la bañera y que mi muerte está cerca, si todo sale según lo previsto tu vivirás y yo moriré junto con la criatura que llevo dentro, te quiero Vincent.

 Sé que todo esto puede sonar cobarde y mentiroso, pero mi sacrificio es por los dos, no quiero que seas el hijo de una fulana, porque no lo eres ni yo lo soy. Alguien te encontrará en el cuarto de baño, puedo garantizar eso…porque algo me dice que (10-21-12-5-19) no será ni mucho menos cuidadoso y mi desaparición se hará notar. Estoy asustada, muy asustada, daría lo que fuera por estar abrazando tu cuerpo ahora…pero eso sería condenarte conmigo, me aterra tanto hablar de él que por eso escribo su nombre en clave. Espero que puedas comprender que no te dé más detalles, pero revelarte su nombre sería un error, ésta clave forma parte de la tarjeta de identificación que lleva siempre en la cartera…no es mucho, pero tampoco quería dejarte con las manos vacías. Siempre tuyo Mamá.”
                                                                                                                      

Eléonore mojó sus labios con la lengua, puesto que se había pasado todo el rato centrada solamente en la historia, y tenía los labios secos…su mente estaba centrada en reconfortar a Vincent de alguna manera, lo que había leído desolaba a cualquiera…

Villagrán13

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