martes, 16 de diciembre de 2014

Rutina y Resaca

El piso de arriba

Otra vez igual. Se oyen gritos en el piso de arriba; gemidos, otra vez. Miro el reloj. La llamo al móvil: el contestador, otra vez. El vecino grita, se oye un jarrón caer. Miro el reloj. Vuelvo a llamar. El contest¡llaman a la puerta! Abro ansioso. Es ella; de nuevo. Trae los tres primeros botones descamisados y la boca manchada. Parece semen. Miro el reloj. Le pregunto: Silencio, otra vez. La agarro. Grita. Se cae el bolso y de él un pintalabios, pastillas y una jeringa. El vecino de abajo de queja del ruido. Le respondo con tres zapatazos. Uno. Dos. TrCoge el móvil. Parece intentar llamar. La empujo, y cae. Los gemidos en el piso de arriba aumentan. Voy hacia ella. Se limpia los labios, se baja la falda. La cojo por el cuello. Voy a matarla. Morada, agarra la jeringa y la inyecta en mi muslo: A veces se me olvida que vivo en un ático.

Mundo Interior
Cuando se tiene más mundo interior que exterior, tienes dos opciones, creer ser un genio o asumir ser un fracasado.

Religión
Por fin he encontrado la religión verdadera: Me voy a hacer budista, y con 'budista', me refiero a 'una paja'.

Rutina
Un fracasado es aquél que sólo sabe romper la rutina por medio de la obsesión. La obsesión. Por la obsesión. Por medio de la obsesión. La obsesión…



Beso Mortal
Tus besos me dan tos
y la lengua se me atraganta;
los labios se me agrietan
las barbillas no se tocan
y nuestros dientes se insultan.
Los paladares se retraen
la saliva nos inunda,
y las campanillas, desnudas, se caen.
Rebosa mi boca con un humus verde,
se deshinchan mis pulmones
se me encoge el cerebro
y en un beso, ¡ay, en un beso!
puedo masticar la muerte.

Vejez
Siempre que pienso en la vejez acabo llegando al mismo pensamiento: Menos mal que la tercera edad es la última.


Gracias
El único que lenguaje que tenemos en común todos los seres de este mundo es la violencia, y la única guía, le religión. Por eso, escóndete: Nos matará la fe daremos gracias a Dios.


Aburrimiento
Dios salió de mi vida porque se aburría.

No nos soporto
No soporto a la gente: La mayoría son como yo. Con esas prisas, ojeras y cicatrices, como si la vida no fuera con ellos o le estuvieran haciendo un favor, existiendo, al universo. A veces los observo por no mirarme a mí mismo, y siempre acabo confirmando mi amor por la soledad, sólo para perderlos de vista, para ganar en visión. Y no crean, los odio tanto como me odio a mí mismo, de hecho, a veces incluso aprovecho nuestro contacto, siempre frío y cordial, para darles cuerda confiando en que se ahorquen con ella; pero para algunos las indirectas sólo cobran sentido cuando pierden la dirección. Aún así no los culpo, al fin y al cabo, yo soy uno de ellos y, partiendo de la base de que soy la persona más importante de mi vida, comprendo que ésta sólo puede ir a peor. Digamos que si la vida es una tómbola habrá que hacerse ludópata. Digamos también que nunca se me dio bien eso de perder(me). No, todo ese rollo no va conmigo; yo soy la antesala de un Dios hundido, la proyección de un pasado erróneo y un futuro perdido. Y sé, sin querer parecer trágico, que no hay remedio sino castigo, y que, no se alerten, el único capítulo que ya sólo puede darle emoción a mi/nuestra vida, es la muerte.

Comunismo
Sólo podría creer en el comunismo cuando vea un baño público por más de una semana.


Juan Íñigo Gil
Diciembre14


martes, 2 de diciembre de 2014

3 Cuentos de Navidad: El muerto, la paja y la rubia.


'Winkel'
Winkel es nuestro perro muerto. Lo tenemos en el jardín, evaporándose al sol. Me encantaría poder enseñártelo pero mejor será que no vayamos a verlo ahora por el olor que desprende; aunque si te asomas por la ventana puedes verlo entre el moho y los hongos. Si se mueve no te asustes, es siempre por el viento. Yo puedo pasarme horas mirando ese efecto óptico cuando no echan nada por la tele. Fíjate en los escarabajos que le han anidado la nariz y el contraste entre sus uñas amarillas y sus ojos verdes. En realidad se conserva bastante bien para llevar dos años ahí, sigue teniendo el pelo gris y aún le queda una oreja. A veces se me olvida que ya no está vivo y le lanzo por la ventana las sobras del almuerzo, lo que explica los espaguetis entre sus patas. ¡Ah! Y no te preocupes por los vecinos, dejaron de notar el olor el Verano pasado, justo cuando se mudaron. Mira, si afinas el ojo puedes verle los nidos de las golondrinas en sus ingles. Estamos pensando en aprovechar eso para Halloween, ya que pueden pasar por cuervos y asustar a los niños. En Navidades nos las apañaremos también para vestirlo de Papá Noel o algo. Quizás hasta los crucifiquemos por antojo de mi nieta 'para que salga guay en la próxima actualización del Google Earth'. Por si te lo has preguntado, el rabo se lo corté la semana pasada y lo tengo guard¡Abuelo! ¡¿Con quién estás hablando?! ¡Me envía mamá para preguntarte qué hace este mechón de tu pelo en el salero!


El Milagro
Qué apuro cuando se me presentó aquel ángel y me pilló masturbándome. En mi defensa diré que tampoco debió sorprenderse tanto, ¿qué esperaba al presentárseme un Martes a la tres de la madrugada en el baño? Lógicamente yo intenté taparme pero resultó imposible con tanta tanta luz y tanto viento celestial bajado del cielo; fue algo así como darle las largas a un conejo (erecto). Además, no es que sea yo muy sibarita, pero para mí que iba provocando. Con esa túnica ceñida que le dejaba las piernas al desnudo, aquella voz, esas manos finas... Joder, si es que las visten como putas. Y se supone que son seres asexuados, ojo, que no asexuales, y uno además nunca fue un ferviente devoto de la religión, más bien un vetado efervescente; dándose así la fórmula idónea para seguir, disculpe mi lenguaje, obrando mi propio milagro en el retrete y ante la mirada de aquel ser celestial. De perdidos al río y del pecado al éxtasis. La verdad es que no sé qué hizo mientras yo acababa, lo hacía con los ojos cerrados y me lo imaginaba aplaudiendo a los pies de mis pantalones por la rodilla. Lo cierto es que al abrir los ojos ya no estaba. Me dejó, como buen acto religioso (o como si de una mujer se tratase), cansado, manchado y en ridículo.
No obstante, si bien ya parece ésta una historia surreal, el verdadero milagro fue, cuando a la mañana siguiente, al hacer de vientre y leer el bote del champú, había escrito en el lugar de los ingredientes: 'No te preocupes, buscaremos a otro como nuevo mesías. Tú no dabas la talla'. Y por eso, doctor, por eso mismo, es por lo que he venido en busca de tratamiento quirúrgico, hasta Dios se ríe de mi micropene. 


 
Manué y Jozé
- Mare mía Manué, mira la que viene por la esquina.
- No traigo las gafas Jozé, ¿Quién, la rubia?
- Aro hombre, la del escotazo y bolso blanco.
- Ojú Jozé, esa va que chorrea. Qué barbaríá; con ese cuerpo me hacía hasta creyente; pasaba yo la ITV y hasta la UCI.
- Pero mira qué cuerpo Manué, te apuesto mil pesetas a que no lleva bragas. Qué tetas Manué, pa alimentá a una piara entera ella sóla.
- Cállate Jozé que creo que me estoy empalmando, que no me pasaba hace meses.
- ¡Milagro! ¡A tus setenta y en pie! ¡Ahora levántate y anda; y de paso tráeme tabaco!
- Ofú compare, que no es broma, tengo los calzoncillos mojaos de tanto mirarla.
- Normá, si es que cada día la visten más putas. Espera, que le digo algo: ¡Rubia! ¡Me van a salir a salir cayos esta tarde de tanto pensar en ti!
- Rápido Jozé, déjame el abrigo que no aguanto
- ¿Ahora?, ¿con los cincuenta grado que hace Manué?
- Ahora mismo, que me la echo por encima y me hago una paja, que no aguanto má. La próxima ve te toca a ti.
- ¿Pero qué dice Manué, si estamo en mitá de la plaza?
- Trae pa'acá Jozé, cago en dió.
- Enga ya rápido Manué, que ya no se tiene edad pa esto
. . .
- Acaba rápido Manué, a ver si me da tiempo a mi también.
- Que se va Jozé, dile argo, entreténla, que tardo dos minutos. Atráela un poco que no la veo bien
- ¡¿Y qué le digo Manué?!
- Grítale Jozé, copón, pareces nuevo, dile algo bonito
- ¡¡¡Rubiiiia!!! ¡Hacía gárgaras con tu coño! ¡Me corría hasta en tus hijos!
- ¡Sigue Jozé, sigue, no pares!
- Ehh.. ¡Te metía hasta la prótesis!
- ¡Ya Jozé, ya acabó!
- Shh, que viene compare, que viene, ¡tápate copón!
- ¿¡Pero es que no le da vergüenza!? ¿No es capaz de cortarse con esos gritos ni con mis hijos delante, usted y su amigo el rar...¡¡PAPÁ!!?

jueves, 27 de noviembre de 2014

Iba de camino

Iba de camino a una fiesta de chinos japoneses o coreanos nunca supe diferenciarlos. Es extraño porque aquí en el pueblo solo aparecen alemanes ingleses franceses y algunos españoles que francamente están locos. Pero allí estaban. Una gran horda de chinos japoneses o coreanos había inundado el pueblo. Ciertamente me siento agradecida del momento en el que los vi perdidos y decidí ayudarlos a encontrar su hotel. Me siento agradecida porque ahora tengo un cheque de regalo para comprar sesenta y dos posters de Sakura bambú arroz sushi tai chi budismo minsogak y hanboks para pegar en mi pared y así esconder las grietas que provocan sobre los cimientos de la casa las raíces del árbol que plantamos en el jardín.


 Y en esto estaba cuando ante mí se abrió la explanada. Allí estaba Ella majestuosa vestida de gala. La luna llena iluminaba la ría. De repente, el tiempo se detuvo. Podía sentir el aire, ya ni había viento, y las comas no se iban volando. Como en un sueño, la luz de la luna se reflejaba sobre el agua y dibujaba un surco que parecía un camino. El halo alcanzaba la Otra Banda y el océano que había más allá. Me puse de puntillas con la curiosidad de cien ojos gatunos y observando atentamente, recorriendo el halo de la luna llena, pude vislumbrar el desierto del Sahara. Miles y miles de kilómetros que desde esta distancia se adivinaban centímetros. Y así, tan vasto, liso y a la vez ondulado, forzando la vista como nunca, vi el halo alcanzar la Antártida. O eso supuse, porque aquello brillaba como un sol.

Ya había empezado la odisea y tenía que continuarla. Aunque me matara. La curiosidad movía oleajes de adrenalina por mis venas. Escudriñando aún más el camino de la luna, pude ver, en un océano blanco, un gran barco, enorme, con sus velas izadas. La bandera pirata descansaba en lo alto del mástil. Esbocé leve y pícara sonrisa. Los corsarios jugaban a beber y a rodar las botellas de ron sobre la cubierta congelada.


Necesitaba llegar más lejos. Necesitaba hurgar más con la mirada, así que forcé la vista una última vez. Desconcertada, logré atisbar grandes masas de tierra verde.  Montañas. Más verde. Y en un último esfuerzo, vi a mi abuelo escocés sentado en los escalones de su casa, observando el trabajo exitoso que había realizado en su jardín. Dejé que mi corazón se derritiera un poco. Solo un poco. A cuanto estuve a punto de rendirme y quedarme con esta última visión, pude divisar, en la final tentativa, mi espalda.




Claudia G. Thomson

miércoles, 19 de noviembre de 2014

'Del Amor a la Ninfomanía sólo hay dos Dedos'


'Del Amor a la Ninfomanía hay dos Dedos'
 

Distancias
Estoy condenado como hombre a no poder intimar jamás con el amor de mi vida, resulto fatal en las distancias cortas: siempre me corro enseguida.
 

Juicio
'En mi defensa diré, señor juez, que siempre que voy buscando el amor, acabo follando con condón y sin dignidad.'

 

Alergia
Sólo en Primavera la puta moquea más por arriba que abajo.
 

Ninfomanía
Porque se vive peor con dedos de frente que con dos dedos en el coño.

 

Carta Antisuicidio
Habrá que vivir por amor hasta encontrarle sentido de verdad a la vida.

 

No hay

No hay amor para curar esta compañía
ni compañía que cure esta soledad.
No hay soledad sin depresión
ni ésta sin una melancolía
de un tiempo que nunca llegó.
Ya no hay libertad, ni miedo, ni vida;
no hay ni rezos, ni risas,
sólo rastros,
restos,
los rostros,
el perro sin el amo,
y el amo sin el dios.
Y entre tramos, tramas y trampas,
pactos y paces
ratas y rotos;
ya solo, ya sólo quedo yo.

 

Consejo de un Padre Ninfómano

Ahora que vuestra madre y yo tenemos la custodia compartida, aprovecharé esta media hora los Martes y Jueves que el juez me ha dado con vosotros para daros consejos de hombre a hombre. Antes de nada quiero que sepáis que no actuaré como el típico padre que quiere sacar lo mejor de sus hijos, de hecho lo único que quiero que saquéis de vosotros mismos es semen. Así que respirad en paz, esto no será un cursillo moralista donde se os dirá que nunca aceptéis un 'no' por respuesta, aunque eso incluya al sexo anal. Sin más preámbulos (no somos mujeres): Hijos míos, hay que cuidar el amor. Y es que el amor, aparte del placebo de la soledad, es la manera más barata de encontrar sexo. Y hay que ser bueno en el sexo, ya sabéis que no es más hombre quien más usa la mente sino quien mejor usa los dedos. Esto debéis pillarlo cuanto antes, debéis aprender de vuestro padre (para eso estoy), que la primera vez que se comió un coño se paró a preguntarle a la fémina si se comía o se chupaba. No os dejéis engañar, recordad siempre que en el amor hay que meter literalmente de todo menos la pata; que hasta al nihilista se le convence con sexo. Y si queréis un consejo, para cotejar a la mujer sólo hace falta un piropo sincero (una mentira creíble), como el que me valió a mí para trincar a vuestra madre: 'Carmela, sabes que yo te quiero de verdad, con el amor por delante y el pellejo para atrás'.  Y en cuanto al sexo, y con esto acabo (me espera una de vuestras madrastras), sólo tenéis que aprender a manejar dos técnicas: la de la autocompasión, y la de regatear el precio.

¡Hasta el Jueves!

 

 

lunes, 3 de noviembre de 2014

Ojos de bisel

Tengo momentos guardados tan grabados en mí que pueden leerse sobre mi piel. Llegar al taller, muy temprano, antes que ningún rayo de sol siquiera, y ponerme a trabajar con el mismo tesón mecánico con el que tictaqueaban los relojes en las paredes. Ordenar todas las herramientas aunque ya estuvieran ordenadas. El mismo niño de ojos claros y cabello oscuro y enredado que venía cada día para que le arreglara su pequeño reloj de bolsillo; aquel mismo reloj que su padre, cuando era niño, también venía a pedirme que restaurara, y con la misma triste expresión con que les respondía a ambos, les decía que aquel reloj nunca resucitaría.

También guardado tengo el quizás recuerdo de estar tomando el café en la terraza de Ermisinda, y ver corretear por la plaza el fantasma del hijo que nunca tuve. También llegar muy tarde a casa y encontrarme al perro durmiendo en mi cama en el lugar en el que debía estar durmiendo mi difunta esposa. Es extraño, porque sé que tuve esposa, que la amé más que nada en el mundo, y que me atormentaba cada noche sin ella; pero no tengo memoria alguna de ella.

Parece que podrían ser retazos de sueños repetidos, delirios o simplemente una historia que leí en algún libro o la historia que alguna vez quise escribir. O quizás, quién sabe, se traten de retazos de mi anterior vida…



                                                                                                                                      Claudia G. Thomson

sábado, 1 de noviembre de 2014

'Toda la Vida Así'


Toda la Vida Así
Toda la vida así,
como un frenesí descafeinado,
un cordero por degollar
o un coño al que escupir.
Con los ojos saltones y la boca pegajosa, like Buscemi,
con menos valores que valor
y con esa obsesión vital de vivir lo soñado:
como Maradona con la coca
o Madonna con los rabos.
Vivir así,
con una vida mediocre
sin medios ni mitades,
ni miedo, ni malabares,
y en la que todos mis ídolos se avergüencen de mí.
Sin más; como la Virgen y el semen
o Mafalda y la sopa,
confundiendo melancolía con depresión
y perdiendo para no llegar a la meta;
sabiendo aún así, que la peor parte de perder,
es siempre, justificar la derrota.         

jueves, 30 de octubre de 2014

viernes, 24 de octubre de 2014

Di-Fusa

Podría escribir un poemario titulado <<Inseguridades>>, podría escribirlo sobre una espalda desnuda o sobre el vaho de una ventana que dé a los árboles empapados de rocío temprano a mediados de noviembre, con tinta negra porque no me gustan los bolígrafos que pintan azul, es vulgar, vulgar como los sentimientos que encierro en mi caja torácica y en mi soplo sistólico, estados de ánimos rehechos a mi manera de ver el mundo, convertidos en lo que nunca nadie tuvo y en una amalgama de colores grises (no me malinterpretes, es mi color favorito) que se me escapa por las uñas y se plasman en los "tics" del teclado del portátil mientras escribo esto. ¿De qué estaba hablando yo? ¡Ah! De gamas cromáticas y de opresiones de corazón si te pienso o si te sueño, de la rapidez de chasquido de dedos de mago con la que alguien se convierte en un motivo de pérdida, si sé que no quiero dejar algo marchar es porque le quiero... Tampoco te preocupes, son ráfagas de pensamiento, de aire entre neuronas, de silencios de semifusa, no, qué digo, de garrapatea; es solo que la noche se me echa siempre encima y suena Johann Sebastian Bach, disonancias y digresiones, y yo aquí pensando en ojos azules y en muerte, en cementerios y en hojas naranjas con venas marrones, en el fuego que se consume, en el calor de un abrazo tuyo, en cómo se me quedan huecos los suspiros si no son sobre tu cuello y en cómo dejan de cobrar sentido las sílabas que comencé a teclear hace un buen rato. Bach se volvió Erik Satie y se difuminó en imágenes oníricas surrealistas del siglo XX, sin compases y con pedales, donde un vago recuerdo vaga por La Mancha de mi llanura mental y se despide para recogerse en una caja fuerte sin combinación lógica en la habitación donde se tienen los trastos viejos.


Claudia Otero 

domingo, 19 de octubre de 2014

Entrañables recuerdos.

Me siento en el inodoro tras el grito de guerra del vientre. No debería haber consumido esa enchilada pues el escozor anal me recordó a esa noche que tras haber pagado 50 euros por adelantado descubrí que la mujer tenía regalo y por rácano decidí experimentar.

Tampoco debí consumir ese yogur medieval ya que su contenido ahora salía como las aguas del Mekong, turbulentamente pardas y fluidas. Y todas estas aguas las acompaña el furor de una cascada fétida al chocar contra el fondo del retrete.

Sacaba al Godzilla que había en mí por los dos orificios en un dueto de armonía gutural y, con lágrimas en los ojos, soltaba al demonio de mis tripas que se manifestaba en este mundo material. A falta de Biblia negra agarraba el rollo de papel higiénico aunque sacrificio humano no faltó pues ya había muerto por dentro.

Semejante catarsis acabó en sollozos y el ronroneo de una bestia anal relajada. Arrancaba hojas de mi Biblia que acariciaban mis posaderas, con el suave tacto de una madre el cual mi esfínter interpretó como latigazos.

Me levanté, pies temblando, había olvidado andar. Sin mirar a mi creación tiré de la cadena, una trágica despedida para un emotivo momento diario.


viernes, 17 de octubre de 2014

Mejor que el resto, pero sobre todo perfecta


                                                                      Mejor que el resto, pero sobre todo perfecta


De forma rizada y caprichosa, se descuelgan por su espalda
Brillan por la tarde y se apagan de madrugada
los abraza una espesura, que se mezcla con su aroma
los inunda pues dulzura, y se mezclan con mi ahora
se asoman, entrevistos en su tez clavelinosa 
se escapan sin ser vistos, y mis dedos los añoran
me rozan, y acarician, son las mantas de mi alcoba
se trenzan y se erizan, son las llamas en la euforia 

De ángulo digno, de una emperatriz, suben y bajan, y hoy son para mí
se estrechan y alzan, se estrujan y ensanchan, son tango y solera
son vida y templanza, siempre regalan, absurdos y gracias
recibo encantado, detalles con alma, de esos que salen, con cada suspiro
de esos que envidian personas en frío

Se mueven y expresan palabras expresas, 
me apresan y queman, si a los míos se acercan
ello los envidian esperando en la sombra, 
son polvo de hojas, que un dia fueron hermosas
colgantes de un almendro, mientras las mece el viento
yo me tumbo y solo pienso, en la fortuna que me ha hecho

El amor no es una ley, tampoco es una lección, bien les vendría a alguno salir del cascarón
pues ciegos aman, sin saber apreciar que el amar, no es como tal, una costumbre que adoptar
es el jardín del día a día, la escucha de los sentidos, que altivos, se vuelven adictivos 
en la lluvia de la emoción, en la tormenta de los roces, en la pasión sin ser pasión
en el miedo a ser precoces, en sentir menos dolor, en dejar de ser mediocre, en ser un igual de dos

Y camina con bravura, entusiasmo y libertad, 
siempre viene con su danza, a posarse en mi observar
de sus círculos danzantes, de esa risa espuma mar
de esa boca que me habla, sin aveces decir nada
que solo con dos miradas, me acompaña el malestar
es su tacto exuberante, un camino que tomar
es calor frío pasado , y fresco encandilado, 
es olvido del pasado, es presente inacabado
y un futuro por llegar

Los cuervos siempre serán cuervos, y Unamuno me caerá mal
más de un listo que se enrabia, cree saber poetizar, con palabras malsonantes
la belleza del yacer, pero solo engaña a su alma, y nunca le deja hacer
pues dos piernas siempre abiertas, le condenan a volver, a una cama equivocada
a una alcoba desordenada, a mil lágrimas saladas, que una lengua le arrebata


Soy efímero al sentir, pues si siento mucho muero, no me caben en el pecho 
las delicias del vivir, en su dulce compañía, yo renazco cada día, renacido al sonreír
es mil, dos mil e infinito, es verde azul y amarillo, es persona y sobre todo buena
quiero ir dónde vayan sus piernas, que me lleven sus caderas, lo mas lejos que hay de aquí

Villagrán14







Desync

Fue un domingo por la noche, viendo una película mala en su portátil, cuando Maite se lo empezó a plantear, aunque todavía no era consciente de ello. Destáquese que la calidad del vídeo pirata era tan baja que la imagen y el sonido estaban desincronizados. A pesar de la sensación tan incómoda que eso produce, había visitado demasiadas páginas en busca de un servidor donde poder verla, y la conformidad venció a sus exigencias. Así que se contentó con escuchar la voz de su actor (de doblaje) favorito antes de que el personaje moviera los labios, durante dos horas aproximadamente.

Esa noche durmió intranquila. Sus circuitos cerebrales más profundos estaban en plena ebullición, lo que se tradujo en pesadillas en las que su gato Rasputin la abandonaba para ser cirujano de tortugas, y ello le producía una incomprensible angustia vital.

La revelación le llegó a la mañana siguiente en el coche, de camino a la oficina. Estaba parada en un atasco kilométrico, como casi todos los días. Ese regusto a familiaridad que habían adquirido los colapsos mañaneros propulsó a la idea que se había ido fabricando desde lo más profundo de su sustancia gris: “¿Y si esto ya ha pasado?”. No quería decir que todos los días fueran el mismo, con sutiles variaciones, o que su mente viviera prisionera y engañada con imágenes recurrentes que le sirvieran de distracción. No, era mucho más que eso. ¿Y si vivía con retraso? ¿Y si el momento que ella estaba experimentando en aquel preciso instante, con todo lo que la rodeaba, fuera un montaje que su cerebro había creado a partir de algo que había captado hacía un cierto tiempo, pongamos un minuto, o incluso horas? De repente todo le pareció más lógico. Al margen de que, por ejemplo, la luz de los objetos tarde un tiempo en llegarnos, y que por ello mismo vivimos en una singularidad relativa a nuestra posición, el cerebro puede funcionar de forma distinta a como estamos acostumbrados a pensar. El cerebro, o al menos la parte en la sentimos que vivimos, lo que experimentamos como nosotros mismos, puede ser el equipo de montaje de una película, que se encarga de contarnos la historia. No se trata de disociar el cerebro de la mente, ni mucho menos, tan solo de distinguir dos departamentos distintos. El primero dedicado a asimilar una ingente cantidad de información y a actuar en consecuencia, y un segundo que presencia la historia, de forma lineal y bien narrada, de su vida, tiempo después de que ese equipo de montaje haya seleccionado y editado lo que le parece relevante. A veces hay fallos en ese montaje y no sabemos qué hemos sentido para actuar de una manera u otra, y lo achacamos a la intuición, o el equipo llega con retraso y monta una justificación que nos parece válida, aunque sea irracional y no basada en hechos.

Entonces, si es así, ¿cuánto tiempo pasa? ¿De qué servimos entonces? Y sin embargo, ¿qué más da? Y lo peor de todo, ¿podremos saberlo?

Ahora al agarrar el volante, al pisar los pedales, al mirar la carretera y ver esas filas interminables de vehículos, el cielo gris que lo cubría todo, al notar el aire que le llenaba los pulmones, no podía quitarse de la cabeza que todo fuera un cuento muy bien contado. No había nada que le demostrara que fuera auténtico, que realmente estuviera pasando entonces. Pensaba que en la práctica sería irrelevante, que seguiría con su vida como si nada. Pero no, Maite acababa de romper el juego. Se había dado cuenta, y eso influía hacia delante. Ella iba a darse cuenta, de cualquier manera. Ahora sus decisiones estaban condicionadas por haberse dado cuenta. Y solo porque le acababan de contar que en cierto momento se dio cuenta.






Manuel García Ferrer

jueves, 16 de octubre de 2014

'La Autobiografía, la Antibiblia y el Suicidio'

'Antibiblia'
La pregunta realmente importante no es si Dios existe, sino si el hombre necesita a Dios. En ambos casos la respuesta es clara, y en mi caso, excluyente. Para resumir, digamos algo así como que cuando la fe llamó a mi vida saltó el buzón de voz, o que gracias a Dios (aún) no he tenido que creer en él por más de media hora. Las razones, más que obvias son tristes, pero podemos concretarlas en que mi ateísmo se fundamenta en que soy mi propio Dios. Además, no quisiera yo ninguna moral que me tache el derecho a odiar ni ninguna deidad que me perdone, me azote o me salve cuando todo se ponga mal. No, por Dios, para eso ya está el amor (y en última instancia mi psiquiatra). Digamos también que dejar de existir forma parte de mis planes, que ya tengo quien me robe; que arrodillarse ante algo o alguien sólo entra en mis planes si forma parte de alguna postura sexual. Digamos que no creo, que me sobra con Pink Floyd, que no quiero ninguna hipoteca moral ni ninguna fiebre metódica; digamos, a fin de cuentas, que si Dios es la respuesta, la pregunta era retórica.

Ante Dios uno puede someterse o sublevarse. En ambos casos sólo se puede perder.



'Autobiografía II'
La vida es salir de una vagina para buscar otras donde volver a meterse.



'Suicidio'
Sólo hay dos formas de construir el futuro: una es olvidando el pasado, la otra destruyendo el presente; y yo siempre tuve buena memoria.



'Objetivo Vital'
20 años y por fin sé qué quiero hacer en la vida. El ridículo.




Juan Íñigo
Octubre14

lunes, 13 de octubre de 2014

En Comunión

Mis pies descalzos apenas tocan la tierra mientras corro por la selva. Los pasos amortiguados por las capas de hojas y detritos se confunden con los ruidos de los animales que se apartan de mi camino. Dejo en las ásperas raíces un rastro invisible de mi piel descamada. El sudor se continúa, indistinguible, con la humedad que lo impregna todo. Sigo corriendo y nada me alcanza.

El aire inunda mi cuerpo y se lleva parte de mi calor. Establezco, sin saberlo, un diálogo gaseoso con la vegetación que me rodea. Los árboles me ocultan en su sombra y el viento trae el rastro que persigo. Sé que cuando acabe mi caza tendrá lugar un intercambio. Mi presa será entonces parte de mí, y juntos seremos cada vez más parte de la selva, que se busca y se devora.

Nada puede alcanzarme si soy yo quien me busco. Soy la hoja en el extremo de la rama más alta de un árbol milenario. El tiempo pasa por el árbol, pero el árbol permanece. El tiempo erosiona la corteza desprendiendo animales inusitados y ríos de maleza, que morirán y serán sustituidos. Pero el árbol permanece y nada le quiebra.

Consciente de que soy un remolino de polvo levantado por la brisa, una rama llevada por la corriente del río, la fruta del árbol que cae y renace, una hoja en su errático viaje hasta el suelo, sigo corriendo y nada me alcanza. Porque estoy en comunión con ella. Porque soy un destello en la expresión de su grandeza.


M. García Ferrer

lunes, 1 de septiembre de 2014

Carta triste para Andrew Killen

La noche pasada tuve un extraño sueño, e incluso en el transcurso de este, pensé que los fantasmas existían y que el Paraíso era verdad, porque ahí estabas, nítido, resplandeciente. Pero tras analizarlo me di cuenta de que tú nunca me hubieses abrazado de motu proprio, yo era la que extendía los brazos y te retenía un minuto como máximo ya que te separabas de mí alegando que eso no era lo tuyo, que te ponías “ñoño”. No me he despertado especialmente contenta. Ya me conoces, tomándome todo a la tremenda, como si esas cosas tuvieran algún tipo de significado cuando en realidad son los desvaríos de la cabeza en el momento en el que no le ponemos freno con nuestra racionalidad. El caso es que hoy fui a visitarte… Menudo eufemismo ¿eh? Me corrijo: hoy fui al cementerio, busqué un buen rato tu lápida, porque es la primera vez que voy desde el entierro y no me acordaba del punto exacto, y te he dejado una botella de cerveza y un peta liado y listo para ser fumado (que me ha llevado lo suyo), pegado con celo al botellín. He pintado sobre la fea piedra gris, que lo sepas, y he puesto un absurdo “Burbuja Irrompible” en la esquina, un poco camuflado tras la hierba que crece sobre tus restos vaya a ser que te visite alguien y salga creyendo que soy una maleducada que no respeta a los que nos han dejado.

¿Te habrán comido los gusanos? Pensar eso me da escalofríos… que tu precioso rostro esté deformado y la tierra se haya infiltrado dentro del ataúd y cubra tu piel de ahora, células fallecidas, es una idea repulsiva. Aunque nada de esto es comparable a cuando te vi en el hospital por última vez, dormido, plácido, bello, sin expresión y con una sábana impolutamente blanca cubriéndote hasta el pecho; supongo que esto último debía tener alguna relación con el estado de tus extremidades inferiores.

Tantas veces que lo hicimos, que caminamos por esa carretera pedregosa y carente de actividad, donde las culebrillas cruzaban haciendo “eses” de borracha y tú las imitabas más ebrio todavía, donde le gritábamos al aire y a la brisa y donde reíamos por esas cosas de las que los jóvenes se ríen.

Ibas sin mi compañía, sin tu amuleto de la suerte, y por eso sucedió lo que sucedió. Lo siento tanto, que a veces cuando te recuerdo con verdadera intención, acabo volviendo a casa por la acera, encogida, con esa incómoda sensación en el esternón, la costura invisible que se descose quebrando los huesos; esa de la que te burlaste tanto cuando te lo comenté, pero mucho más dañina e intensa, y la opresión justo donde termina la garganta que incita a un no llanto atrapado.

Aborrezco que hayas muerto, ojalá me entrase un cáncer y me fuera al otro barrio, tendría la esperanza de verte. Aborrezco extrañarte, ojalá volviera a sentir la placidez que solo tú me dabas con la cercanía de tu cuerpo. 

Jamás tendré la valentía de despojarme de la imagen de tu forma de andar, levemente inclinado hacia delante, mirando al suelo y con las manos en los bolsillos; larguilucho a pesar de estar encogido. Los pantalones un poco “cagados”, el pelo descuidadamente peinado y tus ojos verdes traspasando con una sabiduría que tú mismo desconocías tener porque la cubrías a base de decir idioteces y de meterte droga blanda y alcohol.

Sé que tarde o temprano tú te ibas a quedar estancado en tu desastrosa vida y yo me marcharía, y cuando volviera, unos meses después, ya no seríamos los mismos. Pero el transcurso del tiempo ha sido erróneo y el orden de las cosas también, precipitadas en el vacio o propulsadas a no se sabe dónde, lejos del alcance de mis manos, para poder atraparlas y volverlas a poner rumbo al curso natural de las cosas.

En cualquier caso, llevo tu alma circulando por mis venas y tu sonrisa en cada impulso nervioso que se produce en mis neuronas.

Te quiero mi gran Burbuja Irrompible.


Cherry.



Claudia Otero

domingo, 24 de agosto de 2014

Miel lenta


                            Miel lenta


Y allí aparezco, no quiero parecer siniestro, en mi cortejo
naranjas y morados son los reflejos, del cielo que ya tan viejo
se cae a pedazos, lentos, entre ozonos, veo con catalejo
una nube blanca inmaculada, quizás llueva y llegue a mañana

Somos dos, tres y nada, somos gotas de azúcar ocultas en tu cama
las ramas de tu alma, afloran por mis ganas, amanece y apareces
me envuelves, de olores me sientas las sienes, sobre tu cálido estar
mantengo el fugaz, ser quien eres

Destrozas la miel, la fundes en pimienta, me abrazas de pie,
tómate un tomate, que yo tomo te, si temo que te mates, las mates
son temores tenaces, se integran integrales, y derivan amistades
el mundo parece un zulo, y nosotros sus habitantes

Rompe pasos a golpes de cadera, me espera y mira a través de su melena
se inquieta sonríe, el corazón se acelera, la cera, que desvela una vela a mitad
de la luna llena, es sello de fuego me hiela el caminar de sus piernas

De aquí al final, de allí al principio, en nuestro beneficio, el futuro presenta al pasado
que olvidado, grita azotado, por verdades y hospitales, tan repletos de pesares
reducidos a dos ruedas que pasean a media acera, mis arterias cerebrales,
se comprimen, no disparen, solo grito a medio grito, solo medio, es solo un mito
no repito


Villagrán14








jueves, 21 de agosto de 2014

Cuento en popa

El día que salió a surcar todos los bares fue el día más naufragado de su vida. Buscaba a un hombre de ojos oceánicos en los que poder flotar cada día. Seis copas y nueve piratas después, encontró a su capitán, de ojos grises como la mar. Al principio en calma, levando anclas, pero después los pilló la tormenta. En el refugio del camarote hicieron el amor y al quinto orgasmo se casaron. En la luna de miel fecundaron a su séptimo hijo al que llamaron Neptuno, pero a este no pudieron contenerlo en barco alguno. Nadando en los ojos oceánicos del Capitán, se perdió. Nadó y se ahogó durante setenta años y cuando llegó la tormenta naufragó el barco. Murieron el Capitán y todos los corsarios. Y en tierra de nuevo tras setenta años, sola, se asomó al espejo y vio que su reflejo era mar. ¡Sola hubiera podido flotar! Y ahora era náufraga buscando una isla en la que descansar…

Claudia González Thomson

martes, 29 de julio de 2014

Tan únicos como nosotros mismo 3º parte

                                                                             Tan únicos como nosotros mismos
3º Parte






  La finca es grande, antigua y está mal cuidada, hay multitud de rastrojos y de malas hierbas que deberían haber sido cortados hace unas cuantas  primaveras, Obey y Raquel aparcan el coche al lado del Peugeot rojo que Rodry tiene aparcado en la entrada de las escaleras del porche. Un  par de perros saltarines se asoman por entre las matas de hierbas y se ponen a pegar saltos en torno a las piernas de Rodry, éste con manos nerviosas intenta a toda costa, que estos no le dejen huellas en el los vaqueros, y le manchen de barro.

Llaman a la puerta, la cual tiene un llamador de bronce antiguo, con forma de cisne con las alas abiertas.

     Siempre que vengo a casa de Rodry, me quedo flipada con este llamador, me transmite un misterio extraño, no sé

     Llama anda, que tengo frío aquí afuera, se me están quedando los huesos helados Raquel

    

Pega dos aldabonazos secos y esperan respuesta, una pequeña melodía se empieza filtrar desde dentro, saliendo hacia el exterior con disimulo y lentitud

     Ho dios…

     ¿Qué?

     Pues que me parece que rodry esta de bajón

     ¿Por qué?

     Mira escucha, ves que se oye algo de fondo

     Sí, ¿parece música tranquila no?

     Sí, es jarabe de palo, siempre que Rodry está de bajón le da por poner este tipo de cosas

     Joder, pues haz algo, para que nos abra, porque como tengamos que esperar a que se le quite el bajón…

     ¡Rodry! ¡Estamos aquí! , ¡ábrenos por favor!

Unos pasos torpes hacen ruido hasta la puerta de madera, desconchada de la pintura verde que solía cubrirla

     Joder, vaya mierda— suenan unos ruidos en la puerta, como intentado abrir

     ¿Rodry eres tú?

     Sí…no puedo abrir la puerta, está como atascada

     ¡Rodry joder, es tan solo tirar del cerrojo para el lado!

     Sí ya…pero no puedo, no tengo fuerzas,

     ¿Rodry…?

     ¿Qué?

     ¿Estás colocado?

     A ver…colocado como tal tampoco, un poquito ido solo

     Joder, Rodry si es que huele a través de la puerta y todo, bueno ábrenos ya

     Que va, dad la vuelta y entrar por el porche de atrás

     ¿En serio?, joder

     Sí , coged la escalera para subir

Raquel y Obey dan la vuelta, el porche trasero esta a metro y medio de altura, la pared esta desconchada y las barras de la valla dejan entrever el verde oxidado de su superficie

     ¿Por qué tenemos que hacer esto cada vez que venimos?...que perezoso es Rodry

     Déjale Obey, ya sabes cómo es, se mete en su mundo con el bajón y se bloquea hasta para realizar las cosas más simples

     Sí, vale pero el ciego que lleva encima también contribuye

     Tú también fumas de vez en cuando, así que tampoco puedes hablar mucho…

     Sí, pero no me vuelvo un zombie inútil — Dijo mientras empieza a subir por la escalera

     Y encima mira…esta escalera esta pringada de hierba y tierra, se me están manchando las manos

     Que delicadito eres hijo…venga sube ya, que hace seis grados aquí fuera

Una vez en  el porche, abrieron la puerta de la cocina, y dentro, comprobaron cómo Rodry se había pasado los últimos tres días comiendo y ensuciando platos, los cuales se encuentran apilados en el fregadero, el suelo de la cocina tiene algún que otro manchurrón de tomate, y alguna que otra pelusa, Raquel abre la puerta que conecta la cocina con el salón y un bufo concentrado asalta a sus ojos y su nariz.

     Rodry… tienes la cocina echa un asco,

     ¿Qué?

     Que tienes la cocina echa un asco…¿Cuántos días llevas sin fregar?

     No se…Nuria estaba aquí hace tres días y se marcho a…

     Vale sí, vamos que no limpias desde que Nuria se ha ido, eres un puto desastre

     «Hace días que te observo, y he contado con los dedos» —Canta Rodry

     ¿Rodry podrías dejar de cantar y escuchar algo de lo que te digo?

     Mira…¿yo no te he jodido verdad Raquel?, pues déjame en paz, has venido al campo para no estar sola en casa,  cállate y relájate, no te conviertas en mamá ¿quieres?

     No es cuestión de mamá, es cuestión de que soy tu hermana mayor y que por muchos veinticuatro años que tengas…yo tengo veintisiete, y soy tu hermana mayor, si veo que algo no está bien, lo mínimo será que te lo haga ver

     Vale…y ¿Por qué lo que tú creas que está mal, tiene que ser lo que realmente está mal?

     Mira Rodry es que no se puede contigo, de verdad…eres un caso

     Joder Raquel…

     ¿Qué? Te digo la verdad

     No, no es eso, Raquel…mira, ya sabes que ésta es mi casa, pero también es la tuya, somos hermanos Raquel, aquí siempre vas a tener un hueco cada vez que lo necesites…

     ¿A qué viene eso?

     Pues…pues para que no pienses que no me importa lo que me dices

     Bueno, vale y entonces ¿Qué te ocurre?

     Pues, que con la tontería de los años y las discusión, me acabas de crear otra vez esa sensación extraña de lo rápido que pasa el tiempo…es una mierda, ya tengo veinticuatro años y veintisiete…joder, en tres años tienes treinta, ¿No te parece que fue ayer cuando tenías catorce años y todavía jugabas con muñeca?...! Qué asco! Que sensación de oxido…de desgaste,  se nos consume la vida

     Rodry ya, he pillado lo que quieres decir, deja ya de rallarte la cabeza, el paso del tiempo es inevitable

     Sí ya…lo que tu digas

La puerta de la cocina se abre y aparece Obey con una cerveza en la mano

     Hola Rodry, te he cogido una cerveza del frigorífico

     Coge las que quieras, no te preocupes, ahora iremos a comprar más antes de que lleguen Marcos y Laura

     ¿Van a venir?—preguntó sorprendida Raquel

     Sí, les he dicho que pasen la noche aquí también

     ¿Y cómo se supone que vamos a dormir?

     No se…después lo vemos

     Lo que tu veas...Obey por cierto ¿Porqué te has quedado en la cocina?

     Pues, porque no quería estar en medio de vuestras cosas…

     Joder, Rodry si ya sabes cómo se pone mi hermana cada vez que viene, parece que no la conozcas

     En fin, voy a fumarme un cigarro fuera par de colgaos— se marcha hacia el puerta principal y abre el cerrojo a la primera, dando un violento cerrojazo

     ¿Has podido abrir?— preguntó desde lejos Rodry

     Claro, el problema es tuyo, que tienes demasiado humo alrededor— Acto seguido salió a la entrada

     Obey siéntate coño, parece que te sientas extraño o algo aquí, no te preocupes por mi hermana, ella es así
     Ya,  lo sé»—se recostó en un sillón, acomodando los pies sobre uno de sus brazos

La chimenea chispea brasas y Obey estira las manos para calentarse.

Villagrán14

jueves, 24 de julio de 2014

Si yo fuera un sándwich mixto

De entre las preguntas que uno debe hacerse a lo largo de su vida, Gabriel Mendoza consideraba primordial la de qué comida sería en caso de poder ser una. A simple vista parece un tema banal, digno de un divertimento imaginativo pasajero, pero no más. Sin embargo, Gabriel sabía ver más allá. Su vida, había concluido a sus doce años de edad, no era más que una serie de excusas y trivialidades bien hiladas en torno a un factor principal, que era convertir la comida en excrementos. A modo de ejemplo, diremos que en el examen final de conocimiento del medio de sexto de primaria se le pidió a Gabriel que diera una definición de la palabra “animal”, adecuada al nivel de lo que se había estudiado. Parece ser que “ser vivo que produce caca” no era la respuesta que aparecía en la plantilla de corrección de la profesora Inés, que quedó tan conmocionada por la repentina revelación que gracias a ello los hijos de algún psicólogo y los de los distribuidores de Lorazepam podrán permitirse la Universidad. Como ven, nuestro niño no se andaba con rodeos. Había descubierto el sentido de la vida, y le fascinaba por qué nadie más se había dado cuenta. Pues no creía que hubiese una explicación para la vida, evidentemente, pero el sentido, entendido como dirección, estaba bastante claro, y pasaba por varios metros de su tierno intestino. Por tanto, habiendo resuelto sus aspiraciones filosóficas para el resto de sus días, se dedicaba a divagar y conjeturar qué comidas eran las más provechosas, además de sabrosas, para cumplir fielmente su labor como criatura del mundo. Así, la comida ocupaba un tema central en su obra pictórica y narrativa. De entre sus pasatiempos favoritos, uno de los que más le atraía era escribir capítulos de un cómic en el que el protagonista era un sándwich de jamón york con queso, con todas las peculiaridades y fascinantes aventuras que sin duda el lector podrá imaginar, y que llevaba como título “Si yo fuera un sándwich mixto”. El último que había escrito trataba de un sándwich que era olvidado al final de una bandeja en una fiesta de cumpleaños y nadie se lo comía. Finalmente, como dicho emparedado no sentía absolutamente nada ni podía expresarse en lo más mínimo, y, en definitiva, no componía ninguna entidad consciente de sí misma que mereciera la pena preservar, era arrojado a la basura, reseco y despreciado, donde se reencontraba con otros compañeros de merienda, formando una desordenada amalgama de comida que se descompondría en un basurero. Llegados a este punto, temo estar abusando de la paciencia del lector, pero debo excusarme, porque, aunque pueda no parecerlo, esto es crucial para entender la rama política de la escuela filosófica de Gabriel (a la que él mismo llamó la Saprología, para diferenciarla de la Coprología, su rama más humanística). Y es que, si los animales en general y las personas en particular son expertas en producir heces, las sociedades tienen como función convertir todos los recursos que no puedan ser transformados biológicamente en desechos, en desperdicios que puedan ser acumulados en enormes basureros, hasta su máxima descomposición o su incineración. En efecto, absolutamente revolucionario. Gracias al estudio de los escritos y series ilustradas de Gabriel, y en especial la colección de capítulos que ya hemos mencionado, los pensadores sociales más avezados tomarán por fin conciencia de uno de los aspectos más importantes, pero también más despreciados, de la vida en general. Algún día nos daremos cuenta de que la producción de excrementos siempre está ahí, desde que nacemos hasta que morimos. Podremos perder las más elevadas funciones cognitivas, pero jamás perderemos la capacidad de producir caca mientras estemos vivos. En fin, debemos agradecer a Gabriel que por fin hayamos encontrado nuestro sino, nuestro mínimo común múltiplo, para poder gritar con orgullo, como hermanos, “¡Yo también hago caca!”.

M. G. Ferrer

sábado, 12 de julio de 2014

Sandwich vegetal


 Sandwich vegetal




¿Quien soy, y a donde voy?, las palabras se enredan en mi trenza
de libertad contrapuesta, se manifiesta la impotencia,
de las mariposas presas, por mi estómago alterado, lo parte un rayo
he dejado, de lado todos mis letargos, de falsos pasos sin querer andados
me escapo de las miradas, que chirrían la retaguardia, me escarpia tu ansia
en libido, me frenan tus vestidos, que vistes en domingo, me envicio
en el principio de un final que no esta escrito, me apago entre los roces
del conjunto de tus voces

¿Que ves, y donde está?, tan solo pienso en caminar, esta demás
apedrear, aquello que luce y trasluce el sol al despertar, me caigo y te caes
empieza el huracán, un gato asustado se esconde en el sofá, sin más, se enerva
jamás va acariciar, mis pies descalzos que sufren su arañar, un bocado delicioso
se ha infiltrado entre tus ojos, de esmeralda añil pulida, ya me faltan los elogios
que describan las paridas, de dos locos empapados de mezclar agua y lejía

¿Quien eres y cómo has llegado? muy profundo llega el trazo, del pincel
que trae milagros, me desmayo en el aroma que una sudadera arropa,
me reencuentro entre tu boca, que es la droga a todas horas, de este dulce
cuento nuevo que se estrena con derrotas, para ser un día victorias que se cuenten
sin historias

¿Que siento, y cuando ha empezado? quizás nunca quede determinado, a tu lado
me resbalo al compás de tus caderas, quedo helado y colocado, del bailar de tu melena
me he comprado un corazón, sin hueco para las penas, yo las mato con caricias,
entre tanto enciendo velas, la libélula del techo, esta volando con tu esencia, la ilumina
un claro brillo, que mi mente bien se inventa, te derrites entre helados, que has comprado
para un rato, me revuelco en tus sonrisas, te tropiezas con mi risa, olvidamos las premisas
todo sea improvisado

Villagrán14



martes, 1 de julio de 2014

'La Guerra de los Desa(r)mados'

Yo iba de poeta y ella iba deprisa
yo depresivo y ella desvestida.
De restos yo, de rotos y retos
y ella de rodeos, ruinas y risas.
Ambos pacifistas, eso sí, y en mitad de una guerra
queriendo, cubriendo y cobrando
gimiendo, rugiendo y ladrando.
Y en plena tregua, desa(r)mados,
se atrevió a dejarme con un consejo.
'Hazme el amor y no el ridículo.'
'Camina deprisa si quieres, pero nunca en círculos.'
Le respondí como si hubiera ganado
o al menos no la hubiera perdido.
Y no diré en realidad quién ganó a quién
porque ya saben, en la guerra
a veces se pierde y otras se disimula,
y ahora que en efecto, la he perdido,
no tengo ni guerra ni consejos ni paz;
ahora que sin guerra no hay ella,
sin ella no importa ganar.
Me he quedado a solas, a la mitad,
sin dramas ni armas ni ganas
para poder disimular.

3 Odas y 2 Retratos

'Literalmente como Dios'
Me pica, pero lo hace bien. De hecho es casi insoportable, hasta me arde, pero compensa cómo se mueve. Quizás sea por su lengua, sospecho afilada, incandescente o de azufre. Miro abajo y sale humo a tres cuartas de mi ombligo. Cierra los ojos, sigue en lo suyo. Huele a quemado, pero lo hace bien, celestial. De vez en cuando me muerde, me convence: el dolor es la siguiente fase del placer. Me pide que le insulte, que vuelque los ojos, que le arañe la espalda. Me aprieta. Me desangro. Se escapa espuma entre sus comisuras y vomita. Me agarro a sus cuernos, pero no se deja manejar. Sube el ritmo. Me estrangula, me deshincho, y acabo explotando, salpicando el cielo. No cabe duda (ni perdón) Satán es malo, pero la chupa como Dios.

'Retrato Pésimo Surreal'
Soy un acomplejado de la forma, un retroceso en la belleza; un Dios tranquilo. Un librillo fino, la caja tonta, la sopa boba y el fin por justificar. Soy el incesto de Allen y las flores en Manhattan, la voz ronca de Sinatra, las convulsiones a ritmo de jazz. Cristo y su sangre sabor tinto y la cura del hipo con sexo, como la mamada a Clinton. Soy la taquicardia de un corazón roto, madrugar para el suicidio y Maradona corriendo los cien metros rayas. Los orgasmos en la cocina, los granos en la frente y los gramos por cortar. Tirar la toalla sólo para que limpies la sangre. Soy la fe en en si menor, una orgía de tullidos, la fimosis del lenguaje y la violencia resolutiva, como Tarantino. La caída de la bolsa, la derrota de los Dioses y el desprendimiento de frenillo. Soy la trinidad: mi eco mental, muñeco de barro y un cadáver frío indemnizado por el azar. Una bala, un ob(s)eso, la oreja de tu abuela en un kebab, un violento, un sabotaje a la realidad. Leche, sangre y azúcar, soy un magnificado de la soledad. Aprende a morir antes de que te tengan que enseñar, y da las gracias, porque soy la mentira que te salvará de la verdad.

'Oda a la Mentira'
La mentira es lo único que nos queda a los que no nos queda nada.

'Oda al Arrepentimiento'
Si no te arrepientes de nada en la vida al final es ésta la que se arrepiente de ti.

'Oda al Arte'
Para el verdadero artista el arte es un refugio y no escaparate, un medio o una finalidad. Por eso el arte corresponde a los cobardes, porque la derrota es lo único a conquistar. Es casi un reflejo defensivo, un espejo desenfocado, un caverna baldía. Por eso coge sitio, porque no hay lugar para el arte en la utopía.

viernes, 27 de junio de 2014

Tan únicos como nosotros 2º parte

Tan únicos como nosotros
 2º parte 

     ¡Odio coger este camino de noche, está lleno de baches y por mucho que ponga las luces, con tanto matojo no se ve a menos de cuatro metros!

     Quizás deberíamos haber salido un poco antes

     Quizás, en fin aun queda como media hora de viaje hasta casa de Rodry, cuéntame algo interesante Obey

     ¿Algo interesante? No sé, me conoces desde que estábamos en primaria, no sé que puedo contarte nuevo

     Tienes razón, aunque ahora que lo pienso nunca me has contado como un inglesito de tu talante acabó en tierras españolas ¿Qué tiene este país que no haya en el tuyo?

     Bueno…en realidad nunca hablo de eso, me es extraño y confuso, fue hace tiempo pero siempre lo recuerdo como si fuera ayer, es una de esas cosas que se te graba en la cabeza para siempre, son recuerdos casi imborrables

     No hables de lo que no quieras hablar, ya sabes que odio que la gente haga cosas sin ganas, o por que se vea en el compromiso de hacerlo

     No verás, no es que me falte confianza contigo Raquel, sabes que te lo cuento todo siempre, solo que nunca he hablado con nadie de esto,  forma parte de mi pasado fuera de España, es algo así como, desvelar antiguos fantasmas del pasado, es raro…

     Vale, ya está hablamos de otra cosa, es que ahora me das tela de curiosidad… ¿Ves? Ahora voy a estar todo el resto de la noche dándole vueltas a eso

     Joder, pero que pesada te pones…

     Es verdad, llevas toda la vida haciendo lo mismo, diez algo y lo dejas a medias, y claro yo después me reconcomo entera por dentro, no puedo evitarlo

     Vale, vale

     ¿Vale qué?

     Que te lo voy a contar

     Pero, si no quieres contármelo no pasa nada

     ¡Por dios para ya con la psicología inversa, se te ve el plumero a leguas!

     De acuerdo…ya me callo

     A ver…Yo vivía en Chelsea, en una casa modesta, con dos plantas, no necesitábamos mucho, comprábamos para cada día, no solíamos hacer exorbitantes gastos de mes ni nada por el estilo, mi hermana y yo íbamos al colegio, y mis padre se marchaban a trabajar por las mañanas

     ¿De que trabajaban tus padres?

     Pues, mi madre por aquel entonces tenía una pequeña mercería, hacía pequeñas reparaciones, cosía sábanas y cortinas, un poco de todo, recuerdo que casi siempre tenía algún pantalón por allí encima, que tenía que arreglar porque tenía agujeros a la altura de la rodilla o con los bajos muy deshilachados, se pasaba horas y horas cosiendo, siempre con un tesón y un esfuerzo encomiables, digamos que mi madre no era uno de esos trabajadores que hacen las cosas con desgana y a la ligera, no mi madre hacía las cosas para hacerlas bien, no soportaba las imperfecciones y menos en su trabajo

     Pues no yo no tendría paciencia para coser la verdad, recuerdo a mi difunta abuela intentar enseñarme a coser cuando tenía quince años, aquello era un berrinche constante, porque se me caía el dedal y me pinchaba, era extraño, tener el dedo metido en algo metálico y al mismo tiempo tener que sujetar la tela y coser, dios…como perdía la paciencia

     Si…es que no eres precisamente muy paciente…pero con nada en realidad

     Haré que no lo he escuchado ¿Vale?

     Si venga, que me distraes, el caso es que, por otra parte mi padre trabajaba como mecánico en un taller, el taller no era suyo, pero tenía mucha habilidad con las manos y parecía tener un don natural para averiguar que le ocurría a los vehículos que llegaban averiados, creo recordar que trabaja con tres compañeros más y el jefe, pues puedo asegurarte que pareciendo el más tonto de allí, debido a su timidez, era el que más entendía del tema con diferencia

     Y bueno, todo lo que me cuentas, es muy idílico y…

     ¿Idílico? Pero si te he dicho que llevábamos una vida modesta

     Ya pero, yo que sé, ¿tampoco estaba mal no?

     No realmente no, lo que pasa que mi madre comenzó a perder la vista, ya sabes, tantas horas centrada en la costura sin parar, y la mayoría de las veces con poca luz…

     ¿Vista cansada no?

     Sí, efectivamente, tuvo que dejar de coser, puesto que no había dinero para comprar unas gafas graduadas, de hecho recuerdo que alguna vecina le prestó alguna que le sobraba, pero sin saber la graduación exacta, el problema no hizo más que agravarse lentamente,

     Umm, comprendo ¿Y por eso vinisteis a España?

     Realmente eso, sólo fue un desencadenante, mi padre a su vez tuvo que empezar a trabajar más horas y a llegar más tarde a casa, lo empezamos a ver menos cada día, intentó sacarnos a adelante pero, el ritmo que llevaba iba a acabar con su vida y consecuentemente con la nuestra…piénsalo ¿Quién con un sueldo tan ínfimo como el de mi padre pretendía mantener tres bocas mas a parte de la suya?, incluso dejando su boca siempre para la última

     ¿Qué quieres decir exactamente?

     Bueno, verás la cosa se puso cada día más apretada, y como la casa en la que vivíamos era de alquiler, llegó un momento en el cual el casero, se cansó de retrasar tanto los alquileres de cada mes, siempre nos había hecho el favor, pero se empezaban a juntar los meses y las deudas, finalmente acabamos durmiendo en el coche

     ¿De veras?

     Sí, aunque gracias a dios, esa situación solo duro un mes y medio, justo el tiempo que tardamos en venirnos a España, la situación lo requería, no había futuro para nosotros en Inglaterra así que mi padre vendió el coche, y gracias a un amigo suyo que trabajaba en una aerolínea, pudimos sacar bastante más baratos los billetes para venir aquí

     ¿Y cómo entonces pudisteis sobrevivir aquí?

     Bueno, cuando llegamos lo primero que hicimos fue buscar un centro de acogida para familias humildes, comíamos y dormíamos allí, al cabo de los meses, mi padre comenzó a traducir textos al inglés, para escritores emprendedores que querían lanzar sus pequeños poemarios y relatos mas allá de los límites de España, mi madre, tuvo suerte y comenzó a trabajar dentro del mismo centro, ayudando a reparar la ropa que llegaba con las donaciones, puesto que algunas eran prácticamente trapos, enseñó a los demás que trabajaban con ella, los pequeños trucos que había estado utilizando toda su vida, y poco a poco consiguió salir adelante, eso sí, si no fuera por las gafas que le pagaron los encargados del centro, nada de lo que hizo hubiera sido posible

     Impresionante Obey, te lo tenías tan callado…que nunca habría puesto tu origen en esa tesitura

     Lo sé, son cosas que pasan, se que cuesta relacionar a alguien como yo, con una situación así, pero bueno, así es la vida, te lleva y te deja de un lado a otro, y a mí me trajo desde Inglaterra hasta aquí.

     Ya veo, joder nunca dejarás de ser una caja de sorpresas

     Eso espero                                                                                                                     Villagrán14