'Literalmente como Dios'
Me pica, pero lo hace bien. De hecho es casi insoportable, hasta me arde, pero compensa cómo se mueve. Quizás sea por su lengua, sospecho afilada, incandescente o de azufre. Miro abajo y sale humo a tres cuartas de mi ombligo. Cierra los ojos, sigue en lo suyo. Huele a quemado, pero lo hace bien, celestial. De vez en cuando me muerde, me convence: el dolor es la siguiente fase del placer. Me pide que le insulte, que vuelque los ojos, que le arañe la espalda. Me aprieta. Me desangro. Se escapa espuma entre sus comisuras y vomita. Me agarro a sus cuernos, pero no se deja manejar. Sube el ritmo. Me estrangula, me deshincho, y acabo explotando, salpicando el cielo. No cabe duda (ni perdón) Satán es malo, pero la chupa como Dios.
'Retrato Pésimo Surreal'
Soy un acomplejado de la forma, un retroceso en la belleza; un Dios tranquilo. Un librillo fino, la caja tonta, la sopa boba y el fin por justificar. Soy el incesto de Allen y las flores en Manhattan, la voz ronca de Sinatra, las convulsiones a ritmo de jazz. Cristo y su sangre sabor tinto y la cura del hipo con sexo, como la mamada a Clinton. Soy la taquicardia de un corazón roto, madrugar para el suicidio y Maradona corriendo los cien metros rayas. Los orgasmos en la cocina, los granos en la frente y los gramos por cortar. Tirar la toalla sólo para que limpies la sangre. Soy la fe en en si menor, una orgía de tullidos, la fimosis del lenguaje y la violencia resolutiva, como Tarantino. La caída de la bolsa, la derrota de los Dioses y el desprendimiento de frenillo. Soy la trinidad: mi eco mental, muñeco de barro y un cadáver frío indemnizado por el azar. Una bala, un ob(s)eso, la oreja de tu abuela en un kebab, un violento, un sabotaje a la realidad. Leche, sangre y azúcar, soy un magnificado de la soledad. Aprende a morir antes de que te tengan que enseñar, y da las gracias, porque soy la mentira que te salvará de la verdad.
'Oda a la Mentira'
La mentira es lo único que nos queda a los que no nos queda nada.
'Oda al Arrepentimiento'
Si no te arrepientes de nada en la vida al final es ésta la que se arrepiente de ti.
'Oda al Arte'
Para el verdadero artista el arte es un refugio y no escaparate, un medio o una finalidad. Por eso el arte corresponde a los cobardes, porque la derrota es lo único a conquistar. Es casi un reflejo defensivo, un espejo desenfocado, un caverna baldía. Por eso coge sitio, porque no hay lugar para el arte en la utopía.
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