viernes, 21 de febrero de 2014

'Añicos de Febrero'

‘Dos Luces’
Dos luces rojas se anudan, anidan, se ayudan, pegajosas, como dos lapas, como un chicle y una suela. Una mueca indiscreta, un vals de siluetas perdidas bailando en ayunas, dos excusas para brindar, escurridizas, cambiando esquela por bandera, sueños por soñar.
Mordiendo cielo en Invierno, algo así como dos ninfómanos en un cementerio, dos enamorados suicidas, un bocinazo de gas o el deshielo de las palabras que quedan aún por inventar. Se buscan sin intención de encontrarse, ciegas, casi ansiosas, diluyéndose por un fondo negro, como si danzaran o buscaran sinónimos para tapar mentiras, para por pujar por la verdad. 
Y la Primavera se despereza, la eternidad se asoma y queda patente que el pesimismo es la postura más egoísta frente a la revolución.
Por fin se encuentran, se atrapan, se aprisionan. Y como un verdugo con coros, suburbio universal, cuando amarse parecía las dos únicas formas de salvarse, como un tropezón en el cosmos, las luces empezaron a ahorcarse. Y ya no eran rojas sino moradas, amarillas y finalmente, casi sin brillo, negras, pálidas, muertas.

‘De 3 en 3’
3 es el número perfecto para una pareja como ésta
3 guías en la vida: Nietzsche, Sopranos y Beatles.
3 mentiras para hacer al hombre feliz: Dinero, moral y Dios.
3 verdades para el ser sincero: Egoísmo, placer y arte.
3 vidas tuve: La primera la olvidé, de la segunda reniego y en la tercera ya estoy muerto.


‘Muerte’
En la vida se muere dos veces: una es el paso de niño a hombre y la otra la que me queda.
Ha muerto la única parte de mí que creía inmortal, pero tranquilos, aún me siento vivo viendo a gente morir desde el sofá.


‘Felicidad’
Quizás intentar ser feliz sea la primera premisa para no serlo,
quizás cueste tanto trabajo serlo que no merezca la pena.


‘Sociópata’
Empecé a odiar la compañía cuando dejé de sentirme solo,
el mundo se estaba acabando cuando empecé a sentirme cómodo.
Sociópata, puede que el problema el problema sea mío;
que debería cambiar de médico cuando me gusta mi enfermedad.


‘Intolerancia a la Existencia’
El arte es, literalmente, el desahogo del alma, el ejemplo más claro de que el hombre no soporta la existencia.
Una pena que yo no sea un artista, y un alivio que tampoco sea un hombre.  



Juan Íñigo Gil
21/02/14

miércoles, 19 de febrero de 2014

Our wasted time 6º parte

Our wasted time 6º parte


Una ambulancia llega al recinto privado de Live and Dream y se para en la puerta. Sharon sale de la misma y ayuda a los enfermeros a bajar a la Señora Rachel. Es algo parecido a un hospital, pero sin llegar a serlo, o al menos, en el supuesto caso de que fuese un hospital, lo tenían bien disimulado. Se podían distinguir dos grandes edificios, ambos en los laterales del recinto. Estos a su vez están separados por un lago, con un pequeño mirador de madera en medio del mismo, multitud de patos y cisnes yacen de por medio, flotando sobre sus tranquilas aguas.

 A Sharon le sorprendió gratamente el paisaje, tanto que se quedó allí de pie mirándolo, dejando que su cabeza se invadiera de recuerdos.

El enfermero Robert, se acerco y le habló un poco sobre las instalaciones. Le aconsejo que se quedara por allí si quería, hasta que llegase su hermano.

     Su madre aún tardara en despertar, la llevarnos a una sala de habitaciones, y esperaremos a que se le pase el efecto del sedante, quédese con esta tarjeta.

     ¿Para  qué sirve?

     Con esta tarjeta podrá entrar en el primer edifico, es éste mismo donde hemos bajado a su madre, dele  la vuelta a la tarjeta y podrá ver una célula luminosa.

     Si, aquí, ¿esto redondo y ovalado no?, no parece tener luz, ¿Esta estropeada?

     No, Cuando pasen una media hora aproximadamente, la luz de la célula se pondrá verde y entonces podrá utilizarla para abrir la puerta.

     Comprendo

     Recuerde que la luz sólo estará encendida por unos cinco minutos, Una vez terminado ese tiempo, se pondrá roja. Y una vez que se pone roja, la placa digital de reconocimiento de la puerta, le negará la entrada.

     ¿Y por qué solo dura cinco minutos?

     Es la manera más segura que tenemos de filtrar a las personas que vienen aquí cada día, tenga en cuenta que no queremos ningún tipo de altercado, Live and Dream es una asociación que trabaja con personas, y la seguridad de  éstas está por encima de cualquier otra cosa, de ahí que las medidas de seguridad sean algo estrictas. Muchos familiares vienen aquí cada día y esperan encontrarse una ambiente de paz y tranquilidad, no un barullo de gente por los pasillos, es también una forma de regular la cantidad de gente que entra. Hoy es viernes, hay menos gente por aquí, pero igualmente este es el procedimiento a seguir.

     Bien entonces, me quedare por aquí, a esperar a mi hermano.

     Le Veré luego, recuerde suban a la tercera planta, es allí donde se despertará su madre—dicho esto Robert se marchó, y entró en el edificio con una de las famosas tarjetas.

Sharon se acerca ahora al paseo hecho de madera y cerámica que rodea el lago. Le gusta lo que ve. Comienza a andar, y puede observar como el suelo está hecho de mosaicos. En su mayoría son  dibujos, acompañados de frases. Justo ahora está observando uno de ellos.

Hay un sol gigantesco incrustado en el suelo, y en cada rayo parece haber escrito un nombre junto a una fecha, en medio del sol hay una frase en rojo que dice:

Sometime all the answers we try to find in our heart, just can be found in our mind”

     Esto no tiene mucho sentido…debería de ser al revés—comentó en voz baja

Sigue caminando a lo largo del paseo y se sienta en un banco. Puede observar como con la caída de la tarde, la fauna de aquel inmenso lago comienza a refugiarse en sus respectivos nidos. Le encantan los cisnes, siempre le gustaron, su majestuosidad no es equiparable a la de ningún animal, están hechos de esa blancura tan especial, que sería complicado encontrar a alguien que pudiera odiar a alguna de estas criaturas. 

No es que tenga una especial predilección por los animales, pero los cisnes le transmiten serenidad y calma. Podría llevarse horas y horas viendo aquel panorama, la gracilidad que impregna todo aquello, la mantiene absorta, la temperatura no es excesivamente fría hoy, de hecho se ha quitado su rebeca verde y un airecillo tonto, levanta sus cabellos negros. Ahora aprovecha y cierra los ojos.

Solo escucha el viento viajando por entre el cáñamo del lago y los ecos de algunos graznidos que se terminan perdiendo a lo lejos. Por un momento todas sus percepciones se centran en recuerdos, recuerdos agradables. Se acuerda de los animales que pintó en la parte de atrás, de su casa, cuando apenas tenía cinco años.

 Su madre podría haberle reñido, pero la dejó exprimir su creatividad al máximo. Se acuerda también de cuando ella y Ariel intentaron preparan el desayuno una mañana de domingo, en las que sus padres solían despertarse tarde. Intentaron preparar café y tostadas, lo único que consiguieron es que estallará el cao de leche dentro del microondas y que las tostadas se pusieran negras. Una risa leve se escapa de sus labios y la saca de su ensimismamiento.

     ¿Te has dormido Sharon?—la sorprendió Ariel

     Ha…ya has llegado, no. Solo cerraba los ojos un poco ¿Cuánto tiempo llevas ahí?

     Poco, he aparcado en el parking, he intentado entrar al edificio, pero las puertas no se abren, así que vine hacia aquí buscando a alguien del personal.

     Se abren con esto— y le enseñó la tarjeta

     Haber empezado por ahí

Ariel se sentó al lado de su hermana y se quedó callado.

     ¿Qué piensas?

     ¿Tengo que estar pensando algo por fuerza?—contestó vago Ariel

     No, pero podrías sacar algo de conversación…al menos yo lo intento, pero tú sigues siendo igual de seco que siempre, preguntarte en que piensas… es sólo una forma de intentar comenzar una conversación

     Pues creo, que se me nota que no tengo ganas de hablar

     Nunca has tenido ganas de nada

Un pitido sonó y Sharon se hecho la mano al bolsillo.

     ¿Qué ha sido eso?—Preguntó fingiendo interés Ariel

     Es la tarjeta, ya está verde, ahora podemos entrar a ver a mamá, vamos.

Villagrán14




martes, 18 de febrero de 2014

Our wasted time 5º parte

Our wasted time 5º parte


     ¡Buenas tardes y bienvenidos a The shock of the truth, esta tarde tendremos con nosotros al ministro de Sanidad Richard Elgnaw y a la afamada psiquiatra  Loren Lu-fraet! Abriremos una mesa de debate en torno a la sanidad, en este nuevo año, el cuál esperamos que sea próspero y de provecho para todos.

Ariel, conduce centrado en sus pensamientos, y el cosquilleo de fondo de la radio, se va haciendo con su oído lentamente. No suele llevar programadas emisoras de debate ni nada por el estilo, pero la fuerza de la situación, ha sacado de él, su vena más lánguida y despreocupada.

     Comencemos, Señor Richard, ¿Podría darnos su visión general para este 2036?

     En primer lugar, estoy muy agradecido de haber venido a su programa, y quisiera hacer notoria mi satisfacción tanto a usted como al resto del equipo, y en segundo lugar, por supuesto que le daré mi opinión, de hecho le daré “ La opinión”— Comentó airado

     ¿”La opinión”? lo dice como si fuera un conocimiento colectivo, o como si se tratase de un acuerdo social, acláremelo con todo lujo de detalles por favor

     Encantado, verá Joe, esa “opinión” de la que hablamos, es como usted ha dicho un conocimiento colectivo, tan solo hemos de mirar fuera, y observaremos una sociedad limpia, sana y provechosa. Le puedo asegurar que los índices del estado de  bienestar, se han visto incrementados notoriamente en los últimos años. Los índices de delincuencia han bajado hasta niveles prácticamente nulos, las enfermedades infecciosas están controladas en su noventa por ciento, y económicamente el país disfruta de un colchón amplio, que da cobertura de sobra a cualquier necesidad que se nos presente. La gente está feliz y se nota.

     La gente estás feliz, si. Eso es algo que no podemos negar, es algo que cae por su propio peso, aunque mucho me da Señor Richard, que a juzgar por la sonrisa picarona que se refleja en la cara de la Señorita Loren, algo, que no sé qué es, hace que su “Opinión” discrepe con la suya, ¡Loren Lu-fraet por favor ilumínenos con su perspectiva!

Parado en un semáforo, Ariel rebusca nervioso en la guantera del coche. Una terrible sensación de agobio le invade y necesita encontrar lo antes posible sus cápsulas. Siempre fue una persona tranquila, pero con siete años tanto él como su hermana Sharon, vivieron el S.C.P también conocido como Social Control Potentiation
Éste plan, fue elaborado por una cumbre mundial, con el objetivo de detectar a edades tempranas, las posibles inestabilidades mentales que pudiesen desarrollarse a lo largo de la vida de una persona. Por otra parte, se buscó hallar a individuos con una capacidad de retención de conceptos y aprendizaje fuera de serie. Mediante Exámenes colectivos e individuales, pruebas físicas y mentales, se hacía un análisis exhaustivo de cada persona, esto garantizó evitar las conductas psicóticas que pudiesen llevar a un individuo a desarrollar una mentalidad delictiva.
 Es por eso que tanto a unos  como a otros se les recetó de por vida una píldora que tomarían a diario. Él y Sharon fueron la primera generación que comenzó dicho programa, afortunadamente para ellos, ambos quedaron clasificados como “Aptos”, y se les recetó la píldora destinada a fomentar su capacidad de percepción y análisis del mundo que les rodeaba. 
Claro que, el único inconveniente de ésta píldora no era más, que la aparición de ciertos episodios de ansiedad, en el supuesto caso de que no se tomase religiosamente la píldora a diario. De ahí la alteración de Ariel, siempre toma la píldora por la mañana, pero hoy no la tomó, creyendo haber puesto alguna de emergencia en la guantera para tomarla después.

     ¡Maldita sea! ¿Dónde habré puesto la Fine-mind ?...

Por mucho que rebusca, Ariel se hace un mar de nervios, y da su búsqueda por finalizada. Intenta controlar un poco la respiración, pero el coche de atrás no hace más que pitarle, el semáforo esta en verde y el sigue parado en el coche. Finalmente decide buscar la farmacia más cercana y comprar allí nuevas capsulas.

     Y para no reafirmarme más sobre lo mismo Joe, mi vista personal, es que gracias a los avances químicos, se ha podido entender mucho mejor la mente humana, si nos paramos a pensar, muchas de las dolencias de las pasadas décadas, estaban producidas en gran medida por afecciones mentales. Creo que la cirugía, al menos a nivel cerebral esta oxidada, ya no necesitamos pasar por quirófanos, podemos controlar nuestras enfermedades con fármacos de uso sencillo, y puedo asegurarle que eso es un elemento tranquilizador a la hora de dar servicios a la gente. Las personas de hoy en día no quieren periodos de convalecencia largos y tortuosos, no, estamos hablando de una nueva generación que ha aprendido, el valor de la farmacología, y eso ha sido un duro trabajo, que hoy agradecemos en esta idílica sociedad de la que disfrutamos.

—Una visión global, interesante y muy práctica para todo aquel que la desee ver así, muchísimas gracias Loren, ahora si me lo permiten, un servidor se prestará a dar su propia opinión, y que mejor forma de hacerlo que…

     ¡Ya basta!! Suficiente actualidad por hoy!— dicho esto, Ariel quitó la radio de mala gana

 A los pocos minutos el coche de Ariel, se encontraba aparcado y el dentro de la farmacia.

     Buenas tardes, necesito urgentemente una caja de Fine-mind

     De acuerdo, ¿me puede enseñar su D.N.I?

     Si claro, tenga.

     Vale, la identificación es correcta, pero necesito extraerle una pequeña muestra de sangre, como comprenderá, estamos a finales de mayo, y por ley, usted no puede acceder a mas de una caja por mes, ya que solo puede tomar una pastilla diaria, tengo que comprobar que su sangre presenta una carencia evidente de Fine-mind, de lo que sería una dosis normal diaria.

     Vale, pero por favor, que sea rápido, esta ansiedad me está matando.

     No se preocupes hombre, ponga aquí el brazo.

 Ariel posicionó su brazo dentro de un tubo acolchado, de lo que parecía ser tela, y notó cómo una parte de éste comenzaba a comprimir su brazo. Asustado preguntó.

     ¿Qué hace esto exactamente?

—No te preocupes, solo está presionando una parte de tu brazo para que la vena en cuestión sea más visible.

Tres minutos y 20 Libras. Ariel vuelve al coche.



             Villagrán14


lunes, 17 de febrero de 2014

Our wasted time 4º parte



Our wasted time 4º parte

Ariel y Sharon salieron de la habitación junto al enfermero, y se dirigieron al mirador. Allí la situación había dado un giro circunstancial importante. La señora Rachel se encontraba de pie junto a la ventana. Mientras que  los dos enfermeros que habían estado vigilándola, trataban de disuadirla de abrirla y descender por la pared de la misma.

     ¿Qué ocurre?—preguntó confundido el enfermero que llegó con Sharon y Ariel.

     ¡Señor Robert, la señora Rachel intenta salir por la ventana!, llevamos un rato tratando de calmarla, pero no desiste por mucho que le insistamos.

     ¡Mamá por favor deja en paz la ventana!—atajó rápidamente Sharon, cogiéndola de la mano.

     ¿Mamá?¿Quién es Mamá? , ¡Yo no soy tu madre, Señorita!, creo que ha habido un error, Steven y yo nunca tuvimos hijos, se lo puedo asegurar ¡Solo quiero salir por la ventana, suélteme la mano mujer!

El manotazo no fue excesivamente violento, pero el significado del mismo quebró a Sharon por completo, no había recuerdo alguno de Sharon o Ariel en aquella mente enferma y picada. Podría decirse que esa parte de los recuerdos se había formateado como un disco duro.

Sharon se quedó helada y fría, no se movía, se quedó frente a la ventana mirando la mano que le fue golpeada. La señora Rachel volvió a la carga, como si de una nueva vida se tratase, y se dirigió hacia Sharon.

—!Pero…!que linda eres! ¿Porqué estas tan triste?¿Puedo…puedo ofrecerte una taza de café?, apostaría a que podría hacer que se cambiara un poco esa cara.

Ariel observaba la escena petrificado, jamás hubiera imaginado que la demencia, tuviera un alcance tan en la cabeza de una persona. La señora Rachel se dirigió hacia la pequeña mesa auxiliar de la sala, y le cedió una taza manchada de restos de café y azúcar reseca. Las tazas podrían llevar un mes allí tiradas, pero en su cabeza eso seguía pareciendo normal.

     Tómala, esta recién hecho. Es descafeinado, está muy dulce, le he puesto dos cucharadas de azúcar ¡Cógela, vamos! ¡Lo he hecho especialmente para ti!

     No gracias, Señora Rachel— Dijo Ariel interpretando, el único papel lógico y desesperado al mismo tiempo, que le quedaba. “Seguirle la corriente”

     Apostaría a que Sharon ha comido suficiente en el almuerzo, y no puede probar ni un bocado más…

     ¿Sharon…? ¿Sharon?, Sharon es mi hija…mi querida Sharon…mi dulce niña.

     ¿Mamá…? ¿Puedes recordarme?—un brilló de esperanza se dibujo en sus ojos.

Tanto Ariel como el resto de ocupantes de aquella sala  se miraban perplejos, sin dar crédito a nada de lo que veían. Pero fueron pocos los segundos que duró aquel teatro fugaz y mezquino. Una mueca de extrañeza y asco se volvió a dibujar en la cara de la señora Rachel.

     Pero…pero…ella no está aquí, ¿Sabéis porque?...¿Queréis saberlo?...!Porque nunca he tenido hijos! ¡No existe ninguna Sharon!— con la cara encendida, se volvió a dirigir a la mesa y soltó con genio la taza de café.

Se dirigió entonces a Sharon, y con una mano temblorosa le agarro la muñeca izquierda, mientras que levantando la mano derecha comenzó a decir:

     ¡Te voy a enseñar modales yo a ti,  señorita!— sentenció mientras comenzaba a bajar el brazo para abofetearla.      
                                                                                                    
Sin percatarse de la actividad de los enfermeros, la señora Rachel notó un agudo, pero rápido pinchazo en su brazo y toda su visión quedó  en tinieblas.

     Rápido ayudadme a sentarla en el sillón—espetó Robert

     ¿Qué le ha hecho?— preguntó confundido Ariel

     Señor Ariel , la hemos sedado, esto podría haber acabado muy mal—y dirigiéndose a los enfermeros:

     Vallan abajo, a por la camilla, la montaremos con las correas de seguridad y la bajaremos por la escalera con cuidado.

Se volvió hacia Sharon y Ariel, que se encontraban recostando a su madre en el sofá.

—Ustedes manténganle la cabeza sujeta y el cuello recto.

Al cabo de un par de minutos, los enfermeros llegaron y montaron a la señora Rachel en la camilla, una vez bien sujeta y acomodada, la bajaron y la introdujeron en la ambulancia.
     ¿Quieren acompañarnos en la ambulancia?

     Sharon ve tú, yo iré en mi coche, me agobio dentro de las ambulancias y no haría más que entorpecer las cosas.

     Vale, iré yo—y al momento la ambulancia  junto con Sharon sentada cerca de su madre, había salido por la puerta y se perdía por el fondo de la calle.

Ariel se encargó de cerrar las puertas de la casa y se montó a toda prisa en el coche, junto con los papeles del contrato que tendrían que firmar allí.

Villagrán14

lunes, 10 de febrero de 2014

'Pequeño Poemario Acomplejado'

‘La Tierra’
Esta es la tierra
de las canciones de Invierno
la ira en tiendas
y flores de invernadero.
La vida a tientas,
La verdad a medias.
La de la resaca de Lunes,
agua turbia y algodón.
De labios contrapuestos,
de la revolución en el lavabo
y los toreros muertos;
taquicardia en el desván
y perfume de Napalm.
Ojillos de pez
y dientes de león.
Diablos diabéticos
azúcar pa’ vivir
y amenazas pa’ trabajar.
La manzana, el cuero, la americana,
Cine mudo para ciegos.
Los cisnes en ascuas
el negro de moda
y toser sangre antes de dormir.
De la compraventa del cianuro
y el contrabando del sueño,
de la baja por depresión del frenesí,
La aurora ciega
El sol tostado
El amor con pelos
La poesía a palos
y el sexo con palomitas.
Es esta es la tierra
que guardo dentro de mí.



‘Mascota’
Ojos ciegos, naricilla de trufa. Sucio, muerto bajo un Sol que quema. Guarda con destreza y obediencia la respiración entrecortada, el hígado inflamado y las orejas gachas. No se mueve, no me mira. Me hace odiar quién soy, ser el verdugo de mi misma envidia, un accidentado de mis circunstancias. Lo llamo y mueve la cola, pero no viene, no me necesita. Son demasiados años para un cuerpecillo tan pequeño. Me fijo en esas patas malheridas y la mirada humana. No tiene nombre, no se rebaja a eso, es pura personalidad con pelos, blanco y canela. Le llevo un mendrugo de pan y un cuenco con agua, pero está demasiado excitado con la muerte, jugando a sobrevivir. Le pongo música, lo acaricio. Espero que me hable o al menos no me ignore. Madre Felisa se acerca, viene con esa sonrisilla insulsa, casi estúpida, y me advierte: ‘¿Otra vez jugando solo? Vuelve al salón, tenemos charla en grupo’. Pobre monja, quizás nunca fue niña o quizás nunca quiso escuchar a la que lleva dentro. De todas formas, aunque ella no la vea, no necesito mascota, hay mil animales más en mi cabeza, y ellos sí que me hablan. Todos a la vez.




Buena Puntería’
Si el azar es la pereza del universo, yo soy su soldado; y si mis palabras buscan amor, que lo buscan, yo soy un putero. Soy un cabrón fracasado, lo que me convierte en un Dios marginado y tranquilo. Estoico, retorciéndome en la indiferencia, la ira tranquila, la calma alegre, la vía más corta para una soledad placentera. Y no crean que estoy afligido, soy yo quien busca una vida que me entretenga o al menos me distraiga, que me perdone antes de que me arrepienta y tolere mi aliento. Digamos que estoy contento de nunca haberme conocido, de haberme perdonado; llevando una vida de actor porno jubilado en la que el inframundo queda un piso por arriba, la misma en la que sólo hay que conocer dos cosas: Los Beatles y la muerte.

Y no traten de convencerme, no quiero remedios en la vida sino un medido para vivir. Curiosamente las personas buenas que conozco se tratan bastante mal. Yo ya he alcanzado el Nirvana y no me ha convencido, preferí quedarme en casa en bolas, con chocolate, cerveza y viendo los Soprano. No vengan con cuentos al poeta, sé que quien tiene más mundo interno que externo tiene dos opciones, creerse un genio o asumir que es un perdedor, pero yo tengo muy buena puntería para elegir entre tonterías. No lo intenten, de veras, estoy bien así. Además, no será tan buena la vida cuando nadie la repite…




‘Lágrimas de Semen por un Cuerpo por el que Llorar’
Por un lado estaba ella. No se esfuercen en saber quién era, es imposible que les suene su cara, siempre camina mirando al suelo. Anda tranquila, casi sumisa, pariendo humo por la boca a un mundo iracundo, respirando la poesía sin trucos de algún perro tullido, de un niño mellado. Con la sonrisa marchita va, paso a paso, calada a calada, coordinando sus taquicardias con el ritmo de la caja; llevando el blues en el alma y el reggae en la mirada. Nació para ser observada, vivir en camisón y morir en las revistas de la estantería de un decorador de fama.

Por otro lado estaba yo, tan feo que hasta a mi a abuela le caigo regular. Yo, el mismo que buscaba una mujer que me hablara en argentino y me tratase en escocés, una de esas de agradecer estar muerto cuando te cruzas con su mirada, de no poder hablar por trabarse la lengua, anudarse la garganta y tratar de esconder la erección espontánea. Quizás la manera más fácil de describirme sea decir que en mi barrio me llaman ‘El Virgen’ por lo que hago con las palomas.
Pues bien, éramos como dos balas, los dos lados de la cama de un faquir. Podría decir que mi habilidad con las palabras bastó para convertirla en mi esclava, pero lo cierto es que cumplo condena porque lo conseguí con formol y cuerdas. Pillaron mi ADN a la semana, por el semen que derramé en las toallas. Yo, que soy muy poeta y tengo mucho tiempo libre en la cárcel, cuento la historia como ‘Lágrimas de semen por un cuerpo por el que llorar’.




‘Hambre’
Piel de nata
ojos de limón
y manos saladas;
las pecas lentejas
el pe(s)cado dulce
el caviar en rebaja.
Su boca un tentempié,
un desayuno húmedo
entre dos mejillas rosas fresón
que encaja palabras amargadas
y besos pegajosos,
como de bechamel.
Ombligo de pique
de desquite de dieta,
Lengua que se enjuaga en café
y pezones sabor canela.
Su clítoris un chicle
un vino hecho carne
y no obstante, yo,
que siempre fui de buen comer
por más que repita postre
siempre vivo
muerto de hambre.



‘Definiciones’
Poesía es la venganza de los torpes
Humor el arma de los valientes
Amor la tortura de los necios
La música el refugio del caos
La muerte la guerra de los vivos
Dios el consuelo de los débiles

Y yo, el ganador de las carreras de tus medias.



Juan Íñigo Gil
2014

jueves, 6 de febrero de 2014

Para donde nunca va

Para donde nunca va
En mitad de la nada.
1 y 2

(1 y 2 están de pie, mirando al infinito, viendo a un tren aproximarse desde muy lejos.)

1: ¿Dónde para?
2: Nunca para.
1: ¿Para dónde va?
2: Va para donde va. Nunca para.
1: ¿Va donde nunca para?
2: Nunca para donde va.
1: Va...
2: Donde nunca para.
1: Nunca va donde para.
2: Para donde nunca va.
1: ¿Para?
2: Nunca para.
1: Va para donde nunca para, va para donde nunca va.

(Silencio)

2: Nunca va.
1: Nunca va.
2: Nunca para donde nunca va.
1: ¿Dónde para?
2: Nunca para.
1: Para donde va. Nunca va. Nunca para.

domingo, 2 de febrero de 2014

'Manuscrito del Poeta Suicida'

Por primera y última vez hablo en el momento oportuno: el cigarro de después de la paja de antes del suicido. Y es como si me molestara vivir pero buscara con ansias estar vivo, como si hiciera frío por dentro y el eco calara en los huesos, algo así como como medir el tiempo en escalofríos.
Si la vida es un error y de los errores se aprende, creo que jamás llegué a estar vivo. Toda mi existencia me la pasé impacientemente esperándome, viendo cómo un mundo que canaliza su ira con el sexo y su fracaso con el dinero me prohibía sonreír por tener los dientes sucios; el mismo que inculca el Síndrome del Necio o cómo ser valiente a cualquier precio y no entiende que la poesía no describe la realidad sino la complementa.
Quizás la vida debiera ser como una de esas películas que ves por primera vez para disfrutarla y una segunda para entenderla, quizás debiera vivir más para demoler mi ingravidez existencial o quizás matarme ahora sea la única manera de salvar mi vida.
Yo he vivido solo, tranquilo, como esperando a vivir o esperándome para morir, mismo efecto; con miedo, no a la soledad sino a mí mismo, a saber aceptar que la vida no ruge sino regurgita, que el hombre no resucita sino resurge cuando recae. Pero ya es demasiado tarde para aprender y mucho más para la poesía; no quiero músicas ni versos si no vienen de tu cuerpo.
Y ahora que todo se acaba, que hoy es siempre para nunca, justo antes de empezar el final me pregunto si fue tonto madrugar para suicidarse, si el arte necesita ser apreciado para ser arte. Esto último lo comprobaremos (lo comprobarán) cuando la asistenta recoja mis sesos esparcidos por el desván. Díganle de paso, por si le interesa, que vivir aferrados no es aferrarse a la vida, que ya que no he podido con ella, la muerte no podrá conmigo; tonta ella porque cuando venga a visitarme, yo ya no estaré, ya me habré ido.



Juan Íñigo Gil
2/02/2014