Our wasted time 6º parte
Una ambulancia llega al recinto privado de Live and Dream y se para en la puerta.
Sharon sale de la misma y ayuda a los enfermeros a bajar a la Señora Rachel. Es
algo parecido a un hospital, pero sin llegar a serlo, o al menos, en el
supuesto caso de que fuese un hospital, lo tenían bien disimulado. Se podían distinguir
dos grandes edificios, ambos en los laterales del recinto. Estos a su vez están
separados por un lago, con un pequeño mirador de madera en medio del mismo,
multitud de patos y cisnes yacen de por medio, flotando sobre sus tranquilas
aguas.
A Sharon le sorprendió gratamente el paisaje, tanto que se quedó allí de
pie mirándolo, dejando que su cabeza se invadiera de recuerdos.
El enfermero Robert, se acerco y le habló un poco sobre las
instalaciones. Le aconsejo que se quedara por allí si quería, hasta que llegase
su hermano.
—
Su madre aún tardara en despertar, la llevarnos a
una sala de habitaciones, y esperaremos a que se le pase el efecto del sedante,
quédese con esta tarjeta.
—
¿Para qué
sirve?
—
Con esta tarjeta podrá entrar en el primer edifico,
es éste mismo donde hemos bajado a su madre, dele la vuelta a la tarjeta y podrá ver una célula
luminosa.
—
Si, aquí, ¿esto redondo y ovalado no?, no parece
tener luz, ¿Esta estropeada?
—
No, Cuando pasen una media hora aproximadamente,
la luz de la célula se pondrá verde y entonces podrá utilizarla para abrir la
puerta.
—
Comprendo
—
Recuerde que la luz sólo estará encendida por
unos cinco minutos, Una vez terminado ese tiempo, se pondrá roja. Y una vez que
se pone roja, la placa digital de reconocimiento de la puerta, le negará la
entrada.
—
¿Y por qué solo dura cinco minutos?
—
Es la manera más segura que tenemos de filtrar a
las personas que vienen aquí cada día, tenga en cuenta que no queremos ningún
tipo de altercado, Live and Dream es
una asociación que trabaja con personas, y la seguridad de éstas está por encima de cualquier otra cosa,
de ahí que las medidas de seguridad sean algo estrictas. Muchos familiares
vienen aquí cada día y esperan encontrarse una ambiente de paz y tranquilidad,
no un barullo de gente por los pasillos, es también una forma de regular la
cantidad de gente que entra. Hoy es viernes, hay menos gente por aquí, pero
igualmente este es el procedimiento a seguir.
—
Bien entonces, me quedare por aquí, a esperar a
mi hermano.
—
Le Veré luego, recuerde suban a la tercera
planta, es allí donde se despertará su madre—dicho esto Robert se marchó, y
entró en el edificio con una de las famosas tarjetas.
Sharon se acerca ahora al paseo hecho de madera y cerámica
que rodea el lago. Le gusta lo que ve. Comienza a andar, y puede observar como
el suelo está hecho de mosaicos. En su mayoría son dibujos, acompañados de frases. Justo ahora
está observando uno de ellos.
Hay un sol gigantesco incrustado en el suelo, y en cada rayo
parece haber escrito un nombre junto a una fecha, en medio del sol hay una
frase en rojo que dice:
“Sometime all the answers we try to find in
our heart, just can be found in our mind”
—
Esto no tiene mucho sentido…debería de ser al revés—comentó
en voz baja
Sigue caminando a lo largo del paseo y se sienta en un
banco. Puede observar como con la caída de la tarde, la fauna de aquel inmenso
lago comienza a refugiarse en sus respectivos nidos. Le encantan los cisnes,
siempre le gustaron, su majestuosidad no es equiparable a la de ningún animal,
están hechos de esa blancura tan especial, que sería complicado encontrar a alguien
que pudiera odiar a alguna de estas criaturas.
No es que tenga una especial
predilección por los animales, pero los cisnes le transmiten serenidad y calma.
Podría llevarse horas y horas viendo aquel panorama, la gracilidad que impregna
todo aquello, la mantiene absorta, la temperatura no es excesivamente fría hoy,
de hecho se ha quitado su rebeca verde y un airecillo tonto, levanta sus
cabellos negros. Ahora aprovecha y cierra los ojos.
Solo escucha el viento viajando por entre el cáñamo del lago
y los ecos de algunos graznidos que se terminan perdiendo a lo lejos. Por un
momento todas sus percepciones se centran en recuerdos, recuerdos agradables. Se
acuerda de los animales que pintó en la parte de atrás, de su casa, cuando
apenas tenía cinco años.
Su madre podría haberle reñido, pero la dejó exprimir
su creatividad al máximo. Se acuerda también de cuando ella y Ariel intentaron
preparan el desayuno una mañana de domingo, en las que sus padres solían
despertarse tarde. Intentaron preparar café y tostadas, lo único que
consiguieron es que estallará el cao de leche dentro del microondas y que las
tostadas se pusieran negras. Una risa leve se escapa de sus labios y la saca de
su ensimismamiento.
—
¿Te has dormido Sharon?—la sorprendió Ariel
—
Ha…ya has llegado, no. Solo cerraba los ojos un
poco ¿Cuánto tiempo llevas ahí?
—
Poco, he aparcado en el parking, he intentado
entrar al edificio, pero las puertas no se abren, así que vine hacia aquí buscando
a alguien del personal.
—
Se abren con esto— y le enseñó la tarjeta
—
Haber empezado por ahí
Ariel se sentó al lado de su hermana y se quedó callado.
—
¿Qué piensas?
—
¿Tengo que estar pensando algo por fuerza?—contestó
vago Ariel
—
No, pero podrías sacar algo de conversación…al
menos yo lo intento, pero tú sigues siendo igual de seco que siempre,
preguntarte en que piensas… es sólo una forma de intentar comenzar una
conversación
—
Pues creo, que se me nota que no tengo ganas de
hablar
—
Nunca has tenido ganas de nada
Un pitido sonó y Sharon se hecho la mano al bolsillo.
—
¿Qué ha sido eso?—Preguntó fingiendo interés Ariel
—
Es la tarjeta, ya está verde, ahora podemos
entrar a ver a mamá, vamos.
Villagrán14
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