miércoles, 19 de febrero de 2014

Our wasted time 6º parte

Our wasted time 6º parte


Una ambulancia llega al recinto privado de Live and Dream y se para en la puerta. Sharon sale de la misma y ayuda a los enfermeros a bajar a la Señora Rachel. Es algo parecido a un hospital, pero sin llegar a serlo, o al menos, en el supuesto caso de que fuese un hospital, lo tenían bien disimulado. Se podían distinguir dos grandes edificios, ambos en los laterales del recinto. Estos a su vez están separados por un lago, con un pequeño mirador de madera en medio del mismo, multitud de patos y cisnes yacen de por medio, flotando sobre sus tranquilas aguas.

 A Sharon le sorprendió gratamente el paisaje, tanto que se quedó allí de pie mirándolo, dejando que su cabeza se invadiera de recuerdos.

El enfermero Robert, se acerco y le habló un poco sobre las instalaciones. Le aconsejo que se quedara por allí si quería, hasta que llegase su hermano.

     Su madre aún tardara en despertar, la llevarnos a una sala de habitaciones, y esperaremos a que se le pase el efecto del sedante, quédese con esta tarjeta.

     ¿Para  qué sirve?

     Con esta tarjeta podrá entrar en el primer edifico, es éste mismo donde hemos bajado a su madre, dele  la vuelta a la tarjeta y podrá ver una célula luminosa.

     Si, aquí, ¿esto redondo y ovalado no?, no parece tener luz, ¿Esta estropeada?

     No, Cuando pasen una media hora aproximadamente, la luz de la célula se pondrá verde y entonces podrá utilizarla para abrir la puerta.

     Comprendo

     Recuerde que la luz sólo estará encendida por unos cinco minutos, Una vez terminado ese tiempo, se pondrá roja. Y una vez que se pone roja, la placa digital de reconocimiento de la puerta, le negará la entrada.

     ¿Y por qué solo dura cinco minutos?

     Es la manera más segura que tenemos de filtrar a las personas que vienen aquí cada día, tenga en cuenta que no queremos ningún tipo de altercado, Live and Dream es una asociación que trabaja con personas, y la seguridad de  éstas está por encima de cualquier otra cosa, de ahí que las medidas de seguridad sean algo estrictas. Muchos familiares vienen aquí cada día y esperan encontrarse una ambiente de paz y tranquilidad, no un barullo de gente por los pasillos, es también una forma de regular la cantidad de gente que entra. Hoy es viernes, hay menos gente por aquí, pero igualmente este es el procedimiento a seguir.

     Bien entonces, me quedare por aquí, a esperar a mi hermano.

     Le Veré luego, recuerde suban a la tercera planta, es allí donde se despertará su madre—dicho esto Robert se marchó, y entró en el edificio con una de las famosas tarjetas.

Sharon se acerca ahora al paseo hecho de madera y cerámica que rodea el lago. Le gusta lo que ve. Comienza a andar, y puede observar como el suelo está hecho de mosaicos. En su mayoría son  dibujos, acompañados de frases. Justo ahora está observando uno de ellos.

Hay un sol gigantesco incrustado en el suelo, y en cada rayo parece haber escrito un nombre junto a una fecha, en medio del sol hay una frase en rojo que dice:

Sometime all the answers we try to find in our heart, just can be found in our mind”

     Esto no tiene mucho sentido…debería de ser al revés—comentó en voz baja

Sigue caminando a lo largo del paseo y se sienta en un banco. Puede observar como con la caída de la tarde, la fauna de aquel inmenso lago comienza a refugiarse en sus respectivos nidos. Le encantan los cisnes, siempre le gustaron, su majestuosidad no es equiparable a la de ningún animal, están hechos de esa blancura tan especial, que sería complicado encontrar a alguien que pudiera odiar a alguna de estas criaturas. 

No es que tenga una especial predilección por los animales, pero los cisnes le transmiten serenidad y calma. Podría llevarse horas y horas viendo aquel panorama, la gracilidad que impregna todo aquello, la mantiene absorta, la temperatura no es excesivamente fría hoy, de hecho se ha quitado su rebeca verde y un airecillo tonto, levanta sus cabellos negros. Ahora aprovecha y cierra los ojos.

Solo escucha el viento viajando por entre el cáñamo del lago y los ecos de algunos graznidos que se terminan perdiendo a lo lejos. Por un momento todas sus percepciones se centran en recuerdos, recuerdos agradables. Se acuerda de los animales que pintó en la parte de atrás, de su casa, cuando apenas tenía cinco años.

 Su madre podría haberle reñido, pero la dejó exprimir su creatividad al máximo. Se acuerda también de cuando ella y Ariel intentaron preparan el desayuno una mañana de domingo, en las que sus padres solían despertarse tarde. Intentaron preparar café y tostadas, lo único que consiguieron es que estallará el cao de leche dentro del microondas y que las tostadas se pusieran negras. Una risa leve se escapa de sus labios y la saca de su ensimismamiento.

     ¿Te has dormido Sharon?—la sorprendió Ariel

     Ha…ya has llegado, no. Solo cerraba los ojos un poco ¿Cuánto tiempo llevas ahí?

     Poco, he aparcado en el parking, he intentado entrar al edificio, pero las puertas no se abren, así que vine hacia aquí buscando a alguien del personal.

     Se abren con esto— y le enseñó la tarjeta

     Haber empezado por ahí

Ariel se sentó al lado de su hermana y se quedó callado.

     ¿Qué piensas?

     ¿Tengo que estar pensando algo por fuerza?—contestó vago Ariel

     No, pero podrías sacar algo de conversación…al menos yo lo intento, pero tú sigues siendo igual de seco que siempre, preguntarte en que piensas… es sólo una forma de intentar comenzar una conversación

     Pues creo, que se me nota que no tengo ganas de hablar

     Nunca has tenido ganas de nada

Un pitido sonó y Sharon se hecho la mano al bolsillo.

     ¿Qué ha sido eso?—Preguntó fingiendo interés Ariel

     Es la tarjeta, ya está verde, ahora podemos entrar a ver a mamá, vamos.

Villagrán14




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