Tan únicos como nosotros
2º parte
—
¡Odio coger este camino de noche, está lleno de
baches y por mucho que ponga las luces, con tanto matojo no se ve a menos de
cuatro metros!
—
Quizás deberíamos haber salido un poco antes
—
Quizás, en fin aun queda como media hora de viaje
hasta casa de Rodry, cuéntame algo interesante Obey
—
¿Algo interesante? No sé, me conoces desde que
estábamos en primaria, no sé que puedo contarte nuevo
—
Tienes razón, aunque ahora que lo pienso nunca
me has contado como un inglesito de tu talante acabó en tierras españolas ¿Qué tiene
este país que no haya en el tuyo?
—
Bueno…en realidad nunca hablo de eso, me es
extraño y confuso, fue hace tiempo pero siempre lo recuerdo como si fuera ayer,
es una de esas cosas que se te graba en la cabeza para siempre, son recuerdos
casi imborrables
—
No hables de lo que no quieras hablar, ya sabes
que odio que la gente haga cosas sin ganas, o por que se vea en el compromiso
de hacerlo
—
No verás, no es que me falte confianza contigo
Raquel, sabes que te lo cuento todo siempre, solo que nunca he hablado con
nadie de esto, forma parte de mi pasado
fuera de España, es algo así como, desvelar antiguos fantasmas del pasado, es
raro…
—
Vale, ya está hablamos de otra cosa, es que
ahora me das tela de curiosidad… ¿Ves? Ahora voy a estar todo el resto de la
noche dándole vueltas a eso
—
Joder, pero que pesada te pones…
—
Es verdad, llevas toda la vida haciendo lo
mismo, diez algo y lo dejas a medias, y claro yo después me reconcomo entera
por dentro, no puedo evitarlo
—
Vale, vale
—
¿Vale qué?
—
Que te lo voy a contar
—
Pero, si no quieres contármelo no pasa nada
—
¡Por dios para ya con la psicología inversa, se
te ve el plumero a leguas!
—
De acuerdo…ya me callo
—
A ver…Yo vivía en Chelsea, en una casa modesta,
con dos plantas, no necesitábamos mucho, comprábamos para cada día, no solíamos
hacer exorbitantes gastos de mes ni nada por el estilo, mi hermana y yo íbamos
al colegio, y mis padre se marchaban a trabajar por las mañanas
—
¿De que trabajaban tus padres?
—
Pues, mi madre por aquel entonces tenía una
pequeña mercería, hacía pequeñas reparaciones, cosía sábanas y cortinas, un
poco de todo, recuerdo que casi siempre tenía algún pantalón por allí encima,
que tenía que arreglar porque tenía agujeros a la altura de la rodilla o con
los bajos muy deshilachados, se pasaba horas y horas cosiendo, siempre con un
tesón y un esfuerzo encomiables, digamos que mi madre no era uno de esos
trabajadores que hacen las cosas con desgana y a la ligera, no mi madre hacía
las cosas para hacerlas bien, no soportaba las imperfecciones y menos en su
trabajo
—
Pues no yo no tendría paciencia para coser la
verdad, recuerdo a mi difunta abuela intentar enseñarme a coser cuando tenía
quince años, aquello era un berrinche constante, porque se me caía el dedal y me
pinchaba, era extraño, tener el dedo metido en algo metálico y al mismo tiempo
tener que sujetar la tela y coser, dios…como perdía la paciencia
—
Si…es que no eres precisamente muy paciente…pero
con nada en realidad
—
Haré que no lo he escuchado ¿Vale?
—
Si venga, que me distraes, el caso es que, por
otra parte mi padre trabajaba como mecánico en un taller, el taller no era
suyo, pero tenía mucha habilidad con las manos y parecía tener un don natural
para averiguar que le ocurría a los vehículos que llegaban averiados, creo
recordar que trabaja con tres compañeros más y el jefe, pues puedo asegurarte
que pareciendo el más tonto de allí, debido a su timidez, era el que más
entendía del tema con diferencia
—
Y bueno, todo lo que me cuentas, es muy idílico
y…
—
¿Idílico? Pero si te he dicho que llevábamos una
vida modesta
—
Ya pero, yo que sé, ¿tampoco estaba mal no?
—
No realmente no, lo que pasa que mi madre
comenzó a perder la vista, ya sabes, tantas horas centrada en la costura sin
parar, y la mayoría de las veces con poca luz…
—
¿Vista cansada no?
—
Sí, efectivamente, tuvo que dejar de coser,
puesto que no había dinero para comprar unas gafas graduadas, de hecho recuerdo
que alguna vecina le prestó alguna que le sobraba, pero sin saber la graduación
exacta, el problema no hizo más que agravarse lentamente,
—
Umm, comprendo ¿Y por eso vinisteis a España?
—
Realmente eso, sólo fue un desencadenante, mi
padre a su vez tuvo que empezar a trabajar más horas y a llegar más tarde a casa,
lo empezamos a ver menos cada día, intentó sacarnos a adelante pero, el ritmo
que llevaba iba a acabar con su vida y consecuentemente con la nuestra…piénsalo
¿Quién con un sueldo tan ínfimo como el de mi padre pretendía mantener tres
bocas mas a parte de la suya?, incluso dejando su boca siempre para la última
—
¿Qué quieres decir exactamente?
—
Bueno, verás la cosa se puso cada día más
apretada, y como la casa en la que vivíamos era de alquiler, llegó un momento
en el cual el casero, se cansó de retrasar tanto los alquileres de cada mes,
siempre nos había hecho el favor, pero se empezaban a juntar los meses y las
deudas, finalmente acabamos durmiendo en el coche
—
¿De veras?
—
Sí, aunque gracias a dios, esa situación solo
duro un mes y medio, justo el tiempo que tardamos en venirnos a España, la
situación lo requería, no había futuro para nosotros en Inglaterra así que mi
padre vendió el coche, y gracias a un amigo suyo que trabajaba en una aerolínea,
pudimos sacar bastante más baratos los billetes para venir aquí
—
¿Y cómo entonces pudisteis sobrevivir aquí?
—
Bueno, cuando llegamos lo primero que hicimos
fue buscar un centro de acogida para familias humildes, comíamos y dormíamos
allí, al cabo de los meses, mi padre comenzó a traducir textos al inglés, para
escritores emprendedores que querían lanzar sus pequeños poemarios y relatos
mas allá de los límites de España, mi madre, tuvo suerte y comenzó a trabajar
dentro del mismo centro, ayudando a reparar la ropa que llegaba con las
donaciones, puesto que algunas eran prácticamente trapos, enseñó a los demás
que trabajaban con ella, los pequeños trucos que había estado utilizando toda su
vida, y poco a poco consiguió salir adelante, eso sí, si no fuera por las gafas
que le pagaron los encargados del centro, nada de lo que hizo hubiera sido
posible
—
Impresionante Obey, te lo tenías tan callado…que
nunca habría puesto tu origen en esa tesitura
—
Lo sé, son cosas que pasan, se que cuesta
relacionar a alguien como yo, con una situación así, pero bueno, así es la
vida, te lleva y te deja de un lado a otro, y a mí me trajo desde Inglaterra hasta
aquí.
—
Ya veo, joder nunca dejarás de ser una caja de
sorpresas
—
Eso espero Villagrán14