'Microcuento'
Quería una pareja con la que montarse una orgía y al final comprendió que se empieza por el amor mutuo y se acaba en terapia de grupo.
'Abrazo'
Ojos cansados, corazón con cosquillas.
Fue como volverse paranoide y no destacar,
descartar la esperanza antes de que el arte se vengara;
Algo así como ser rechazado en el ejército porque no buscaban palabras
y en el amor porque no aceptaban heridas;
como que hablara el oráculo para decir que le debo pasta,
Un espejo en la mirada, un letargo de ansiedad e ira en el abrazo,
Una palmadita de ánimo en una espalda llena de latigazos.
'¿Y para mi?'
Voluntad para la gente aunque la gente no sepa lo que quiere
Libertad para el pueblo a pesar de que no quiera ser libre
Justicia para los bastardos
amor para el ninfómano
y vida para los vivos.
'Desenfoque'
Alguien truncó la densidad de sus ojos,
el enfoque de mi alma,
el deseo de la verdad;
y ahora soy un lobo de orejas gachas,
una religión sin gancho,
un suicida a sus anchas,
una mentira a medi(d)as.
Y dormir sin ti es un oficio más,
un suspiro sin vicios,
una vida sin virtud,
poesía en el rastro.
Y busco una calle con tu nombre
y me pregunto si me echarán de menos en la perrera.
'Almost'
All you need is love
All you want is sex
All you have is masturbation.
‘Dios’
Mira que le pago bien,
pero hoy Dios debe estar más tonto de lo normal:
Se ha olvidado
de recoger sus juguetes
de apagar las estrellas,
de florecer las flores,
de calmar mi tristeza…
Ciego, vive cómodo en mi cartera,
tocando madera por no verme fingir,
por ser un mártir más,
un superdotado de la moral,
otro pecador que abatir.
Supongo aún por esas
que no debemos juzgarlo,
que al fin y al cabo,
Dios no ha elegido ser así.
'La Bala'
Quiero veros morir para comprobar que estáis vivos.
Matar mi mirada en la vuestra hasta que no veáis nada;
Confundidos, reprimidos, abatidos y mayoría.
Os quiero de verdad, de rodillas por no saber vivir de pie
con la nuca en la pared,
silencio en la garganta
y latigazos en la espalda.
No más preguntas ni escusas,
ni órdenes ni amenazas,
Seréis Eva y yo la manzana,
Bill y yo la katana,
Vosotros Kennedy y yo la bala.
'Inútil'
Inútil como una ninfómana sin orificios
un público sin gusto
un clítoris sin tacto
un recuerdo insípido
una balada para cojos
o una ley anti – aborto.
'Como buen perdedor'
Como buen perdedor, entendí la muerte antes que la vida
y de buena tinta sé que en realidad ambas se tocaban,
que la vida es, literalmente, un pasatiempos
y la muerte, al tiempo, lo estanca
como si no se acabara,
como si ya hubiera acabado.
'Comunica2.0.'
Cuando mi psicólogo me ataca afirmando que tengo problemas de comunicación, yo, con humor, me defiendo, le digo que mi logopeda me enseñó a hablar pero no a tener algo que decir. Mis padres tampoco se quedan atrás, me dicen que paso más tiempo en Spotify que en casa, que no entienden que no hable, que todos los días fotografíe lo que vaya a desayunar. De veras que no lo entiendo, que hablan por hablar, que la culpa es suya por no tenerme en Facebook, ni en Twitter, ni en Tuenti, ni en Tumbrl ni Instagram para saber lo bien que me comunico.
'Psicoanálisis en el baño'
Me gusta debatir conmigo mismo porque siempre acabo dándome la razón. Y en estas quimeras de lavabo he llegado a dos normas: No leer lo que escribo y no cagar donde como.
He asumido también que soy un fracaso de ser, lo corroboro cuando veo que amanezco todos los días, forzosamente, antes que mi mascota. Perdonen mi pesimismo, pero es demasiado temprano para ser feliz. A estas horas lo único que puedo decir es que mi único plan es la intuición y mi objetivo amanecer vivo, pero borracho; ya confiaré en que Dios me ofrezca un buen plan de pensiones cuando caiga el anochecer. Y entre tanto énfasis me pregunto ¿Quién va a mantener mis vicios cuando muera, quién va a amantar mis dudas, a agrandar mis deudas? ¿Qué harías tú con 30 monedas de plata?
Quizás asumir ser un cabrón es el primer paso para querer serlo. Si actúas por la gracia de Dios es que éste no tiene sentido del humor. Así que no me hables de valores si no hay dinero de por medio y no me hables de 'usted' si quieres mis respetos.
'Pretensiones'
No pretendo gustarme
ni ayudarte ni captar tu atención.
No quiero ser tu amigo ni tu confesor;
Nada de perdonarme y mucho menos salvarme
sólo pretendo no morir, y aún no sé porqué.
Juan Íñigo Gil
Marzo14
jueves, 27 de febrero de 2014
lunes, 24 de febrero de 2014
Our wasted time 7º parte
Our wasted time 7º parte
La decoración es minimalista pero invita a la paz y la
tranquilidad, las paredes están pintadas
de un color añil muy suave, que combinado con los grandes tragaluces y
ventanas, permite una iluminación proporcionada y adecuada para cada rincón. En
algunas paredes hay pequeños acuarios empotrados en la pared, los peces abundan por doquier, éstos
son de colores también muy suaves, azules y esmeraldas sobre todo.
Los pasillos
son amplios y tienen algunos detalles decorativos con formas redondeadas y cornisas
en forma de enredaderas, que se enredan por las paredes de las escaleras
dándole forma al pasamano. Con relativa frecuencia, hay pequeñas cristaleras
con repisas, dónde se exponen los diferentes premios que Live and Dream ha ganado a lo largo de su historia como
organización. Todos los premios tienen una pequeña entradilla en su parte
inferior redactando el motivo de su obtención.
—
No hay mucho personal por aquí, resulta
extraño—puntualizó Ariel cuando terminaron de subir a la tercera planta
—
Es cierto, se ve que lo que dijo el Señor Robert
era completamente verdad
—
¿El qué es cierto?
—
Pues que éste sitio, tiene unos horarios
sumamente restrictivos, basta con observarlo un poco, el silencio abunda por
cada esquina…hay serenidad
—
Vale. ¿Dónde vamos ahora?, ¿Sólo te ha dicho la
planta?, ¿Ni habitación, ni nada?
—
Eso es lo que me extraña, no me dejó dicho nada
mas, y a juzgar por las apariencias, este sitio parece serio, no sería de
recibo que dos clientes se quedaran a expensas de su intuición para encontrar
su destino
—
Bueno, busquemos algo que se llame “ Sala de
despertar o algo por el estilo”, nunca he estado aquí antes
Perdidos por las instalaciones de Live and Dream, Ariel y Sharon
se precipitan de puerta en puerta, tratando de poder encontrar la su madre. Pero la tarjeta electrónica no
responde en ninguna de las puertas, cansados de buscar, se sientan en un
pequeño salón.
—
¡Esta tarjeta es una mierda Sharon!
—
Lo dices como si la culpa fuera mía, a mi me
dieron la tarjeta y unas instrucciones claras, no pretendas que sea una guía,
que me sepa al dedillo cada rincón de este sitio
—
¡Es que se supone que debías de saberlo, eres tú
quien hablo con el enfermero!
—
Siempre igual…maldito imbécil, ¿Tanto te cuesta
dejar a una lado tu orgullo…y colaborar un poco?
—
¿Colaborar?, no sé cómo te atreves a nombrar esa palabra, siempre vas a tu bola,
te conformas con lo mínimo y cuando hay problemas, justificas su presencia con
excusas baratas, yo he sido desde el principio el que ha mirado por mamá,
siendo el hermano pequeño…
—
Siempre metes a mamá por medio, parece que la
quieras rifar o algo, no hay una sola vez que hablemos, en la que no termines
comparándote conmigo y metiendo a mamá en todo, da la sensación de que
compitas…para ver quien la atiende mejor, ¿Acaso eso tranquiliza tu conciencia?
¿Es eso Ariel?, ¿necesitas restregar constantemente, lo que haces para intentar
convencerte de que vas en el camino correcto? ¡Porque yo ya estoy harta de ser
tu chivo expiatorio!, ¿Porqué siempre tengo que ser la diana de todas tus
males?
Una puerta magnética se desliza a la mitad del corredor de la
tercera planta, y unos pasos acelerados, pero rítmicos se acercan a Sharon y
Ariel. Ambos se miran todavía, mientras que la tensión de sus gestos se relaja
forzadamente, por lo embarazoso de la situación, alguien ajeno los había oído chillar
y les sacó los colores, sobre todo de Sharon.
—
Buenas tardes, soy Emily, disculpen la espera,
ustedes deben ser parientes de la Señora Rachel
—
Si somos sus hijos, hemos estado intentado abrir
las puertas con la tarjeta, pero no funcionaba
—
Naturalmente, esa tarjeta solo abre la puerta
principal, sería muy estúpido que una misma tarjeta abriera todas las puertas
La contestación de aquella chica, resulta un tanto ofensiva
y particular, pero Ariel prefiere obviarlo, ya ha discutido con Sharon antes, y
lo último que le apetece es involucrarse en una nueva pelea, por algo que tan
siquiera le resulta importante.
—
Si hacen el favor de acompañarme, les llevare
junto a su madre
—
En seguida
La sala de procedencia de Emily, tiene un color raro,
resulta un tanto cargante, no termina de ser un beige, pero tampoco se asemeja
al marrón, es extraña. Hay varios doctores vestidos con batas blancas, que
charlan entre ellos, a los pies de las camas de los pacientes. Todos estos parecen estar dormidos, alguno que otro
se desvela y abre los ojos por un espacio corto de tiempo. Ariel comienza a
agobiarse de nuevo, pero esta vez no es
por el efecto de la Fine-Mind, no
soporta estar entre enfermos, desde siempre había sentido una profunda hipocondría
al estar rodeado de personas que padecieran alguna enfermedad, o que
simplemente parecieran padecer algo. Sus manos comienzan a empaparse en sudor,
y las refriega una y otra vez contra su pantalón.
—
¿Falta mucho para llegar a mi madre?— preguntó
angustiado
—
Paciencia señor Ariel—Dicho esto, Emily se paró
con el grupo de doctores
Con un bolígrafo que la misma Emily les cedió, los doctores
firman en una pequeña libreta que ésta misma lleva bajo el brazo, una vez que
todos firman, Emily se gira y les dice con desinterés: “Burocracia, siempre
burocracia”
—
Allí al fondo esta la señora Rachel, junto a la
ventana del lado derecho, yo voy un momento a avisar al Señor Robert, que es el
encargado del caso de su madre, en seguida estará con ustedes
Ariel y Sharon se acercan cautelosamente a la cama de su
madre, con el miedo de provocar una nueva reacción violenta en ella, pero ésta
no se produce. Dos correas de cuero, sujetan los brazos de la Señora Rachel, y
una cinta abdominal sujeta su torso cruzándolo por completo.
Sus ojos están mirando hacia la ventana, sin mirar nada
fijo.
El cabello blanquecino le cae por la parte derecha de la cara y una vía
enchufada a un aparato, se asoma penetrante en su muñeca.
Sharon se acerca, y con un pañuelo, le limpia la frente y la
boca, tenía restos de sudor y saliva, por la agitación de la situación en casa.
Una vez acabado, tira el pañuelo a la papelera que hay a los pies de la cama y
toma una de las manos de su madre, las acaricia. Ariel sin embargo se dirige
hacia la ventana y le da vueltas a una pequeña ruleta justo al lado del marco,
la ruleta tiene tres posiciones que permiten cambiar el tono de luz, Ariel
trastea hasta dar con una mas azulada, Ariel odia los colores fuertes, le
agobian a la vista.
Mientras su hermana, habiendo sacado un bote de crema
hidratante del bolso, se dedica a untar las resecas y descuidadas manos de su
madre, no le importa hacerlo, sabe que
su madre habría hecho lo mismo por ella, si lo hubiera necesitado. El señor
Robert aparece a espaldas de Ariel con una carpeta.
—
Me dijo Emily que ya habían llegado, su madre
está bien, no tienen por qué preocuparse, simplemente se le está pasando el
efecto de la sedación. Ha estado durmiendo todo este tiempo, dentro de poco,
volverá a su actividad normal, si les parece podríamos sentarnos un momento y
les explico en que va a consistir el tratamiento de la señora Rachel
—
Claro—musitó un Ariel distraído y apático
Villagrán14
domingo, 23 de febrero de 2014
C. A. G
C. A. G
Crónica del absurdo generalizado
Conforme me emborracho
puedo verte mas puta
pero no importa querida
mis heridas no supuran
hablaré con ignorancia
y fingiré sabiduría
solo así convenceré
a toda esta galería
Adelante escuchadme, soy la voz de los desastres
soy hipócrita y mezquino, estoy enfermo y obsesivo
de poetas van mis letras, son suicidas mis apuestas
enlazando las palabras, creo subirme a tus barbas
Ahora viene el postureo
de jeringuillas y camellos
hablo altivo y convencido
soy correcto en el despecho
El tabú de mis palabras
crea círculos y saña
soy el dios de tus plegarias
sácame de tu entrañas
Adelante interpretarme, soy actor, soy envidiable
soy perfecto, un monumento, soy como leer un libro abierto
prepotencia es mi lección, soy humilde y buen lector
lo que escribo me lo invento, pobre yo, pobre mi duelo
puedo verte mas puta
pero no importa querida
mis heridas no supuran
hablaré con ignorancia
y fingiré sabiduría
solo así convenceré
a toda esta galería
Adelante escuchadme, soy la voz de los desastres
soy hipócrita y mezquino, estoy enfermo y obsesivo
de poetas van mis letras, son suicidas mis apuestas
enlazando las palabras, creo subirme a tus barbas
Ahora viene el postureo
de jeringuillas y camellos
hablo altivo y convencido
soy correcto en el despecho
El tabú de mis palabras
crea círculos y saña
soy el dios de tus plegarias
sácame de tu entrañas
Adelante interpretarme, soy actor, soy envidiable
soy perfecto, un monumento, soy como leer un libro abierto
prepotencia es mi lección, soy humilde y buen lector
lo que escribo me lo invento, pobre yo, pobre mi duelo
Villagrán14
viernes, 21 de febrero de 2014
'Añicos de Febrero'
‘Dos Luces’
Dos luces rojas se anudan, anidan, se ayudan, pegajosas,
como dos lapas, como un chicle y una suela. Una
mueca indiscreta, un vals de siluetas perdidas bailando en ayunas, dos excusas para brindar, escurridizas, cambiando
esquela por bandera, sueños por soñar.
Mordiendo cielo en Invierno, algo así como dos
ninfómanos en un cementerio, dos enamorados suicidas, un bocinazo de gas o el
deshielo de las palabras que quedan aún por inventar. Se buscan sin intención de encontrarse, ciegas,
casi ansiosas, diluyéndose por un fondo negro, como si danzaran o buscaran
sinónimos para tapar mentiras, para por pujar por la verdad.
Y la Primavera se despereza, la eternidad se asoma y queda patente que el pesimismo es la postura más egoísta frente a la revolución.
Y la Primavera se despereza, la eternidad se asoma y queda patente que el pesimismo es la postura más egoísta frente a la revolución.
Por fin se encuentran, se atrapan, se aprisionan.
Y como un verdugo con coros, suburbio universal, cuando amarse parecía las dos
únicas formas de salvarse, como un tropezón en el cosmos, las luces empezaron a
ahorcarse. Y ya no eran rojas sino moradas, amarillas y finalmente, casi sin
brillo, negras, pálidas, muertas.
‘De 3 en 3’
3 es el número perfecto para una pareja como ésta
3 guías en la vida: Nietzsche, Sopranos y Beatles.
3 mentiras para hacer al hombre feliz: Dinero, moral y Dios.
3 verdades para el ser sincero: Egoísmo, placer y arte.
3 vidas tuve: La primera la olvidé, de la segunda reniego y en la
tercera ya estoy muerto.
‘Muerte’
En la vida se muere dos veces: una es el paso
de niño a hombre y la otra la que me queda.
Ha muerto la única parte de mí que creía
inmortal, pero tranquilos, aún me siento vivo viendo a
gente morir desde el sofá.
‘Felicidad’
Quizás intentar ser feliz sea la primera
premisa para no serlo,
quizás cueste tanto trabajo serlo que no
merezca la pena.
‘Sociópata’
Empecé a odiar la compañía cuando dejé de sentirme
solo,
el mundo se estaba acabando cuando empecé a
sentirme cómodo.
Sociópata, puede que el problema el problema
sea mío;
que debería cambiar de médico cuando me gusta mi enfermedad.
‘Intolerancia a la Existencia’
El arte es, literalmente, el desahogo del alma,
el ejemplo más claro de que el hombre no soporta la existencia.
Una pena que yo no sea un artista, y un
alivio que tampoco sea un hombre.
Juan Íñigo Gil
21/02/14
miércoles, 19 de febrero de 2014
Our wasted time 6º parte
Our wasted time 6º parte
Una ambulancia llega al recinto privado de Live and Dream y se para en la puerta.
Sharon sale de la misma y ayuda a los enfermeros a bajar a la Señora Rachel. Es
algo parecido a un hospital, pero sin llegar a serlo, o al menos, en el
supuesto caso de que fuese un hospital, lo tenían bien disimulado. Se podían distinguir
dos grandes edificios, ambos en los laterales del recinto. Estos a su vez están
separados por un lago, con un pequeño mirador de madera en medio del mismo,
multitud de patos y cisnes yacen de por medio, flotando sobre sus tranquilas
aguas.
A Sharon le sorprendió gratamente el paisaje, tanto que se quedó allí de
pie mirándolo, dejando que su cabeza se invadiera de recuerdos.
El enfermero Robert, se acerco y le habló un poco sobre las
instalaciones. Le aconsejo que se quedara por allí si quería, hasta que llegase
su hermano.
—
Su madre aún tardara en despertar, la llevarnos a
una sala de habitaciones, y esperaremos a que se le pase el efecto del sedante,
quédese con esta tarjeta.
—
¿Para qué
sirve?
—
Con esta tarjeta podrá entrar en el primer edifico,
es éste mismo donde hemos bajado a su madre, dele la vuelta a la tarjeta y podrá ver una célula
luminosa.
—
Si, aquí, ¿esto redondo y ovalado no?, no parece
tener luz, ¿Esta estropeada?
—
No, Cuando pasen una media hora aproximadamente,
la luz de la célula se pondrá verde y entonces podrá utilizarla para abrir la
puerta.
—
Comprendo
—
Recuerde que la luz sólo estará encendida por
unos cinco minutos, Una vez terminado ese tiempo, se pondrá roja. Y una vez que
se pone roja, la placa digital de reconocimiento de la puerta, le negará la
entrada.
—
¿Y por qué solo dura cinco minutos?
—
Es la manera más segura que tenemos de filtrar a
las personas que vienen aquí cada día, tenga en cuenta que no queremos ningún
tipo de altercado, Live and Dream es
una asociación que trabaja con personas, y la seguridad de éstas está por encima de cualquier otra cosa,
de ahí que las medidas de seguridad sean algo estrictas. Muchos familiares
vienen aquí cada día y esperan encontrarse una ambiente de paz y tranquilidad,
no un barullo de gente por los pasillos, es también una forma de regular la
cantidad de gente que entra. Hoy es viernes, hay menos gente por aquí, pero
igualmente este es el procedimiento a seguir.
—
Bien entonces, me quedare por aquí, a esperar a
mi hermano.
—
Le Veré luego, recuerde suban a la tercera
planta, es allí donde se despertará su madre—dicho esto Robert se marchó, y
entró en el edificio con una de las famosas tarjetas.
Sharon se acerca ahora al paseo hecho de madera y cerámica
que rodea el lago. Le gusta lo que ve. Comienza a andar, y puede observar como
el suelo está hecho de mosaicos. En su mayoría son dibujos, acompañados de frases. Justo ahora
está observando uno de ellos.
Hay un sol gigantesco incrustado en el suelo, y en cada rayo
parece haber escrito un nombre junto a una fecha, en medio del sol hay una
frase en rojo que dice:
“Sometime all the answers we try to find in
our heart, just can be found in our mind”
—
Esto no tiene mucho sentido…debería de ser al revés—comentó
en voz baja
Sigue caminando a lo largo del paseo y se sienta en un
banco. Puede observar como con la caída de la tarde, la fauna de aquel inmenso
lago comienza a refugiarse en sus respectivos nidos. Le encantan los cisnes,
siempre le gustaron, su majestuosidad no es equiparable a la de ningún animal,
están hechos de esa blancura tan especial, que sería complicado encontrar a alguien
que pudiera odiar a alguna de estas criaturas.
No es que tenga una especial
predilección por los animales, pero los cisnes le transmiten serenidad y calma.
Podría llevarse horas y horas viendo aquel panorama, la gracilidad que impregna
todo aquello, la mantiene absorta, la temperatura no es excesivamente fría hoy,
de hecho se ha quitado su rebeca verde y un airecillo tonto, levanta sus
cabellos negros. Ahora aprovecha y cierra los ojos.
Solo escucha el viento viajando por entre el cáñamo del lago
y los ecos de algunos graznidos que se terminan perdiendo a lo lejos. Por un
momento todas sus percepciones se centran en recuerdos, recuerdos agradables. Se
acuerda de los animales que pintó en la parte de atrás, de su casa, cuando
apenas tenía cinco años.
Su madre podría haberle reñido, pero la dejó exprimir
su creatividad al máximo. Se acuerda también de cuando ella y Ariel intentaron
preparan el desayuno una mañana de domingo, en las que sus padres solían
despertarse tarde. Intentaron preparar café y tostadas, lo único que
consiguieron es que estallará el cao de leche dentro del microondas y que las
tostadas se pusieran negras. Una risa leve se escapa de sus labios y la saca de
su ensimismamiento.
—
¿Te has dormido Sharon?—la sorprendió Ariel
—
Ha…ya has llegado, no. Solo cerraba los ojos un
poco ¿Cuánto tiempo llevas ahí?
—
Poco, he aparcado en el parking, he intentado
entrar al edificio, pero las puertas no se abren, así que vine hacia aquí buscando
a alguien del personal.
—
Se abren con esto— y le enseñó la tarjeta
—
Haber empezado por ahí
Ariel se sentó al lado de su hermana y se quedó callado.
—
¿Qué piensas?
—
¿Tengo que estar pensando algo por fuerza?—contestó
vago Ariel
—
No, pero podrías sacar algo de conversación…al
menos yo lo intento, pero tú sigues siendo igual de seco que siempre,
preguntarte en que piensas… es sólo una forma de intentar comenzar una
conversación
—
Pues creo, que se me nota que no tengo ganas de
hablar
—
Nunca has tenido ganas de nada
Un pitido sonó y Sharon se hecho la mano al bolsillo.
—
¿Qué ha sido eso?—Preguntó fingiendo interés Ariel
—
Es la tarjeta, ya está verde, ahora podemos
entrar a ver a mamá, vamos.
Villagrán14
martes, 18 de febrero de 2014
Our wasted time 5º parte
Our wasted time 5º parte
—
¡Buenas tardes y bienvenidos a The shock of the truth, esta tarde
tendremos con nosotros al ministro de Sanidad Richard Elgnaw y a la afamada
psiquiatra Loren Lu-fraet! Abriremos una
mesa de debate en torno a la sanidad, en este nuevo año, el cuál esperamos que
sea próspero y de provecho para todos.
Ariel, conduce centrado en sus
pensamientos, y el cosquilleo de fondo de la radio, se va haciendo con su oído lentamente.
No suele llevar programadas emisoras de debate ni nada por el estilo, pero la
fuerza de la situación, ha sacado de él, su vena más lánguida y despreocupada.
—
Comencemos, Señor Richard, ¿Podría darnos su
visión general para este 2036?
—
En primer lugar, estoy muy agradecido de haber
venido a su programa, y quisiera hacer notoria mi satisfacción tanto a usted
como al resto del equipo, y en segundo lugar, por supuesto que le daré mi
opinión, de hecho le daré “ La opinión”— Comentó airado
—
¿”La opinión”? lo dice como si fuera un conocimiento
colectivo, o como si se tratase de un acuerdo social, acláremelo con todo lujo
de detalles por favor
—
Encantado, verá Joe, esa “opinión” de la que
hablamos, es como usted ha dicho un conocimiento colectivo, tan solo hemos de
mirar fuera, y observaremos una sociedad limpia, sana y provechosa. Le puedo
asegurar que los índices del estado de bienestar, se han visto incrementados notoriamente
en los últimos años. Los índices de delincuencia han bajado hasta niveles prácticamente
nulos, las enfermedades infecciosas están controladas en su noventa por ciento,
y económicamente el país disfruta de un colchón amplio, que da cobertura de
sobra a cualquier necesidad que se nos presente. La gente está feliz y se nota.
—
La gente estás feliz, si. Eso es algo que no
podemos negar, es algo que cae por su propio peso, aunque mucho me da Señor Richard,
que a juzgar por la sonrisa picarona que se refleja en la cara de la Señorita
Loren, algo, que no sé qué es, hace que su “Opinión” discrepe con la suya, ¡Loren
Lu-fraet por favor ilumínenos con su perspectiva!
Parado en un semáforo, Ariel rebusca nervioso en la guantera
del coche. Una terrible sensación de agobio le invade y necesita encontrar lo
antes posible sus cápsulas. Siempre fue una persona tranquila, pero con siete
años tanto él como su hermana Sharon, vivieron el S.C.P también conocido como Social Control Potentiation.
Éste plan,
fue elaborado por una cumbre mundial, con el objetivo de detectar a edades tempranas,
las posibles inestabilidades mentales que pudiesen desarrollarse a lo largo de
la vida de una persona. Por otra parte, se buscó hallar a individuos con una
capacidad de retención de conceptos y aprendizaje fuera de serie. Mediante Exámenes
colectivos e individuales, pruebas físicas y mentales, se hacía un análisis
exhaustivo de cada persona, esto garantizó evitar las conductas psicóticas que
pudiesen llevar a un individuo a desarrollar una mentalidad delictiva.
Es por
eso que tanto a unos como a otros se les
recetó de por vida una píldora que tomarían a diario. Él y Sharon fueron la
primera generación que comenzó dicho programa, afortunadamente para ellos,
ambos quedaron clasificados como “Aptos”, y se les recetó la píldora destinada
a fomentar su capacidad de percepción y análisis del mundo que les rodeaba.
Claro que, el único inconveniente de ésta píldora no era más, que la aparición
de ciertos episodios de ansiedad, en el supuesto caso de que no se tomase
religiosamente la píldora a diario. De ahí la alteración de Ariel, siempre toma
la píldora por la mañana, pero hoy no la tomó, creyendo haber puesto alguna de
emergencia en la guantera para tomarla después.
—
¡Maldita sea! ¿Dónde habré puesto la Fine-mind ?...
Por mucho que rebusca, Ariel se hace un mar de nervios, y da
su búsqueda por finalizada. Intenta controlar un poco la respiración, pero el
coche de atrás no hace más que pitarle, el semáforo esta en verde y el sigue
parado en el coche. Finalmente decide buscar la farmacia más cercana y comprar
allí nuevas capsulas.
—
Y para no reafirmarme más sobre lo mismo Joe, mi
vista personal, es que gracias a los avances químicos, se ha podido entender
mucho mejor la mente humana, si nos paramos a pensar, muchas de las dolencias
de las pasadas décadas, estaban producidas en gran medida por afecciones
mentales. Creo que la cirugía, al menos a nivel cerebral esta oxidada, ya no
necesitamos pasar por quirófanos, podemos controlar nuestras enfermedades con
fármacos de uso sencillo, y puedo asegurarle que eso es un elemento
tranquilizador a la hora de dar servicios a la gente. Las personas de hoy en
día no quieren periodos de convalecencia largos y tortuosos, no, estamos
hablando de una nueva generación que ha aprendido, el valor de la farmacología,
y eso ha sido un duro trabajo, que hoy agradecemos en esta idílica sociedad de
la que disfrutamos.
—Una visión global, interesante y
muy práctica para todo aquel que la desee ver así, muchísimas gracias Loren,
ahora si me lo permiten, un servidor se prestará a dar su propia opinión, y que
mejor forma de hacerlo que…
—
¡Ya basta!! Suficiente actualidad por hoy!—
dicho esto, Ariel quitó la radio de mala gana
A los pocos minutos
el coche de Ariel, se encontraba aparcado y el dentro de la farmacia.
—
Buenas tardes, necesito urgentemente una caja de
Fine-mind
—
De acuerdo, ¿me puede enseñar su D.N.I?
—
Si claro, tenga.
—
Vale, la identificación es correcta, pero
necesito extraerle una pequeña muestra de sangre, como comprenderá, estamos a
finales de mayo, y por ley, usted no puede acceder a mas de una caja por mes,
ya que solo puede tomar una pastilla diaria, tengo que comprobar que su sangre
presenta una carencia evidente de Fine-mind,
de lo que sería una dosis normal diaria.
—
Vale, pero por favor, que sea rápido, esta
ansiedad me está matando.
—
No se preocupes hombre, ponga aquí el brazo.
Ariel posicionó su
brazo dentro de un tubo acolchado, de lo que parecía ser tela, y notó cómo una
parte de éste comenzaba a comprimir su brazo. Asustado preguntó.
—
¿Qué hace esto exactamente?
—No te preocupes, solo está presionando una parte de tu
brazo para que la vena en cuestión sea más visible.
Tres minutos y 20 Libras. Ariel vuelve al coche.
Villagrán14
lunes, 17 de febrero de 2014
Our wasted time 4º parte
Our wasted time 4º parte
Ariel y Sharon salieron de la habitación junto al enfermero,
y se dirigieron al mirador. Allí la situación había dado un giro circunstancial
importante. La señora Rachel se encontraba de pie junto a la ventana. Mientras que
los dos enfermeros que habían estado vigilándola,
trataban de disuadirla de abrirla y descender por la pared de la misma.
—
¿Qué ocurre?—preguntó confundido el enfermero
que llegó con Sharon y Ariel.
—
¡Señor Robert, la señora Rachel intenta salir
por la ventana!, llevamos un rato tratando de calmarla, pero no desiste por
mucho que le insistamos.
—
¡Mamá por favor deja en paz la ventana!—atajó rápidamente
Sharon, cogiéndola de la mano.
—
¿Mamá?¿Quién es Mamá? , ¡Yo no soy tu madre,
Señorita!, creo que ha habido un error, Steven y yo nunca tuvimos hijos, se lo
puedo asegurar ¡Solo quiero salir por la ventana, suélteme la mano mujer!
El manotazo no fue excesivamente violento, pero el significado
del mismo quebró a Sharon por completo, no había recuerdo alguno de Sharon o
Ariel en aquella mente enferma y picada. Podría decirse que esa parte de los
recuerdos se había formateado como un disco
duro.
Sharon se quedó helada y fría, no se movía, se quedó frente
a la ventana mirando la mano que le fue golpeada. La señora Rachel volvió a la
carga, como si de una nueva vida se tratase, y se dirigió hacia Sharon.
—!Pero…!que linda eres! ¿Porqué estas tan triste?¿Puedo…puedo
ofrecerte una taza de café?, apostaría a que podría hacer que se cambiara un
poco esa cara.
Ariel observaba la escena petrificado, jamás hubiera
imaginado que la demencia, tuviera un alcance tan en la cabeza de una persona.
La señora Rachel se dirigió hacia la pequeña mesa auxiliar de la sala, y le
cedió una taza manchada de restos de café y azúcar reseca. Las tazas podrían
llevar un mes allí tiradas, pero en su cabeza eso seguía pareciendo normal.
—
Tómala, esta recién hecho. Es descafeinado, está
muy dulce, le he puesto dos cucharadas de azúcar ¡Cógela, vamos! ¡Lo he hecho
especialmente para ti!
—
No gracias, Señora Rachel— Dijo Ariel interpretando,
el único papel lógico y desesperado al mismo tiempo, que le quedaba. “Seguirle
la corriente”
—
Apostaría a que Sharon ha comido suficiente en
el almuerzo, y no puede probar ni un bocado más…
—
¿Sharon…? ¿Sharon?, Sharon es mi hija…mi querida
Sharon…mi dulce niña.
—
¿Mamá…? ¿Puedes recordarme?—un brilló de
esperanza se dibujo en sus ojos.
Tanto Ariel como el resto de ocupantes de aquella sala se miraban perplejos, sin dar crédito a nada
de lo que veían. Pero fueron pocos los segundos que duró aquel teatro fugaz y
mezquino. Una mueca de extrañeza y asco se volvió a dibujar en la cara de la
señora Rachel.
—
Pero…pero…ella no está aquí, ¿Sabéis
porque?...¿Queréis saberlo?...!Porque nunca he tenido hijos! ¡No existe ninguna
Sharon!— con la cara encendida, se volvió a dirigir a la mesa y soltó con genio
la taza de café.
Se dirigió entonces a Sharon, y con una mano temblorosa le
agarro la muñeca izquierda, mientras que levantando la mano derecha comenzó a
decir:
—
¡Te voy a enseñar modales yo a ti, señorita!— sentenció mientras comenzaba a
bajar el brazo para abofetearla.
Sin percatarse de la actividad de los enfermeros, la señora Rachel
notó un agudo, pero rápido pinchazo en su brazo y toda su visión quedó en tinieblas.
—
Rápido ayudadme a sentarla en el sillón—espetó
Robert
—
¿Qué le ha hecho?— preguntó confundido Ariel
—
Señor Ariel , la hemos sedado, esto podría haber
acabado muy mal—y dirigiéndose a los enfermeros:
—
Vallan abajo, a por la camilla, la montaremos
con las correas de seguridad y la bajaremos por la escalera con cuidado.
Se volvió hacia Sharon y Ariel, que se encontraban
recostando a su madre en el sofá.
—Ustedes manténganle la cabeza sujeta y el cuello recto.
Al cabo de un par de minutos, los enfermeros llegaron y
montaron a la señora Rachel en la camilla, una vez bien sujeta y acomodada, la
bajaron y la introdujeron en la ambulancia.
—
¿Quieren acompañarnos en la ambulancia?
—
Sharon ve tú, yo iré en mi coche, me agobio
dentro de las ambulancias y no haría más que entorpecer las cosas.
—
Vale, iré yo—y al momento la ambulancia junto con Sharon sentada cerca de su madre, había
salido por la puerta y se perdía por el fondo de la calle.
Ariel se encargó de cerrar las puertas de la casa y se montó
a toda prisa en el coche, junto con los papeles del contrato que tendrían que
firmar allí.
Villagrán14
lunes, 10 de febrero de 2014
'Pequeño Poemario Acomplejado'
‘La Tierra’
Esta es la tierra
de las canciones de Invierno
la ira en tiendas
y flores de invernadero.
La vida a tientas,
La verdad a medias.
La de la resaca de Lunes,
agua turbia y algodón.
De labios contrapuestos,
de la revolución en el lavabo
y los toreros muertos;
taquicardia en el desván
y perfume de Napalm.
Ojillos de pez
y dientes de león.
Diablos diabéticos
azúcar pa’ vivir
y amenazas pa’ trabajar.
La manzana, el cuero, la americana,
Cine mudo para ciegos.
Los cisnes en ascuas
el negro de moda
y toser sangre antes de dormir.
De la compraventa del cianuro
y el contrabando del sueño,
de la baja por depresión del frenesí,
La aurora ciega
El sol tostado
El amor con pelos
La poesía a palos
y el sexo con palomitas.
Es esta es la tierra
que guardo dentro de mí.
‘Mascota’
Ojos ciegos,
naricilla de trufa. Sucio, muerto bajo un Sol que quema. Guarda con destreza y
obediencia la respiración entrecortada, el hígado inflamado y las orejas
gachas. No se mueve, no me mira. Me hace odiar quién soy, ser el verdugo de mi
misma envidia, un accidentado de mis circunstancias. Lo llamo y mueve la cola,
pero no viene, no me necesita. Son demasiados años para un cuerpecillo tan
pequeño. Me fijo en esas patas malheridas y la mirada humana. No tiene nombre,
no se rebaja a eso, es pura personalidad con pelos, blanco y canela. Le llevo
un mendrugo de pan y un cuenco con agua, pero está demasiado excitado con la
muerte, jugando a sobrevivir. Le pongo música, lo acaricio. Espero que me hable
o al menos no me ignore. Madre Felisa se acerca, viene con esa sonrisilla insulsa,
casi estúpida, y me advierte: ‘¿Otra vez jugando solo? Vuelve al salón, tenemos
charla en grupo’. Pobre monja, quizás nunca fue niña o quizás nunca quiso
escuchar a la que lleva dentro. De todas formas, aunque ella no la vea, no
necesito mascota, hay mil animales más en mi cabeza, y ellos sí que me hablan.
Todos a la vez.
‘Buena Puntería’
Si el azar es la pereza del universo, yo soy su soldado; y si mis
palabras buscan amor, que lo buscan, yo soy un putero. Soy un cabrón fracasado,
lo que me convierte en un Dios marginado y tranquilo. Estoico, retorciéndome en
la indiferencia, la ira tranquila, la calma alegre, la vía más corta para una
soledad placentera. Y no crean que estoy afligido, soy yo quien busca una vida
que me entretenga o al menos me distraiga, que me perdone antes de que me
arrepienta y tolere mi aliento. Digamos que estoy contento de nunca haberme
conocido, de haberme perdonado; llevando una vida de actor porno jubilado en la
que el inframundo queda un piso por arriba, la misma en la que sólo hay que conocer
dos cosas: Los Beatles y la muerte.
Y no traten de convencerme, no quiero remedios en la vida
sino un medido para vivir. Curiosamente las personas buenas que conozco se
tratan bastante mal. Yo ya he alcanzado el Nirvana y no me ha convencido,
preferí quedarme en casa en bolas, con chocolate, cerveza y viendo los Soprano.
No vengan con cuentos al poeta, sé que quien tiene más mundo interno que
externo tiene dos opciones, creerse un genio o asumir que es un perdedor, pero
yo tengo muy buena puntería para elegir entre tonterías. No lo intenten, de
veras, estoy bien así. Además, no será tan buena la vida cuando nadie la repite…
‘Lágrimas de Semen por un Cuerpo por el que Llorar’
Por un lado estaba ella. No se esfuercen en saber quién era, es
imposible que les suene su cara, siempre camina mirando al suelo. Anda
tranquila, casi sumisa, pariendo humo por la boca a un mundo iracundo,
respirando la poesía sin trucos de algún perro tullido, de un niño mellado. Con
la sonrisa marchita va, paso a paso, calada a calada, coordinando sus
taquicardias con el ritmo de la caja; llevando el blues en el alma y el reggae
en la mirada. Nació para ser observada, vivir en camisón y morir en las
revistas de la estantería de un decorador de fama.
Por otro lado estaba yo, tan feo que hasta a mi a abuela le
caigo regular. Yo, el mismo que buscaba una mujer que me hablara en argentino y
me tratase en escocés, una de esas de agradecer estar muerto cuando te cruzas
con su mirada, de no poder hablar por trabarse la lengua, anudarse la garganta
y tratar de esconder la erección espontánea. Quizás la manera más fácil de
describirme sea decir que en mi barrio me llaman ‘El Virgen’ por lo que hago
con las palomas.
Pues bien, éramos como dos balas, los dos lados de la cama
de un faquir. Podría decir que mi habilidad con las palabras bastó para
convertirla en mi esclava, pero lo cierto es que cumplo condena porque lo
conseguí con formol y cuerdas. Pillaron mi ADN a la semana, por el semen que
derramé en las toallas. Yo, que soy muy poeta y tengo mucho tiempo libre en la
cárcel, cuento la historia como ‘Lágrimas de semen por un cuerpo por el que
llorar’.
‘Hambre’
Piel de nata
ojos de limón
y manos saladas;
las pecas lentejas
el pe(s)cado dulce
el caviar en rebaja.
Su boca un tentempié,
un desayuno húmedo
entre dos mejillas rosas fresón
que encaja palabras amargadas
y besos pegajosos,
como de bechamel.
Ombligo de pique
de desquite de dieta,
Lengua que se enjuaga en café
y pezones sabor canela.
Su clítoris un chicle
un vino hecho carne
y no obstante, yo,
que siempre fui de buen comer
por más que repita postre
siempre vivo
muerto de hambre.
‘Definiciones’
Poesía es la
venganza de los torpes
Humor el
arma de los valientes
Amor la
tortura de los necios
La música el
refugio del caos
La muerte la
guerra de los vivos
Dios el
consuelo de los débiles
Y yo, el
ganador de las carreras de tus medias.
Juan Íñigo Gil
2014
jueves, 6 de febrero de 2014
Para donde nunca va
Para donde nunca va
En mitad de la nada.
1 y 2
(1 y 2 están de pie, mirando al infinito, viendo a un tren aproximarse desde muy lejos.)
1: ¿Dónde para?
2: Nunca para.
1: ¿Para dónde va?
2: Va para donde va. Nunca para.
1: ¿Va donde nunca para?
2: Nunca para donde va.
1: Va...
2: Donde nunca para.
1: Nunca va donde para.
2: Para donde nunca va.
1: ¿Para?
2: Nunca para.
1: Va para donde nunca para, va para donde nunca va.
(Silencio)
2: Nunca va.
1: Nunca va.
2: Nunca para donde nunca va.
1: ¿Dónde para?
2: Nunca para.
1: Para donde va. Nunca va. Nunca para.
domingo, 2 de febrero de 2014
'Manuscrito del Poeta Suicida'
Por primera y última vez hablo en el
momento oportuno: el cigarro de después de la paja de antes del
suicido. Y es como si me molestara vivir pero buscara con ansias
estar vivo, como si hiciera frío por dentro y el eco calara en los
huesos, algo así como como medir el tiempo en escalofríos.
Si la vida es un error y de los errores
se aprende, creo que jamás llegué a estar vivo. Toda mi existencia
me la pasé impacientemente esperándome, viendo cómo un mundo que
canaliza su ira con el sexo y su fracaso con el dinero me prohibía
sonreír por tener los dientes sucios; el mismo que inculca el
Síndrome del Necio o cómo ser valiente a cualquier precio y no
entiende que la poesía no describe la realidad sino la complementa.
Quizás la vida debiera ser como una de
esas películas que ves por primera vez para disfrutarla y una
segunda para entenderla, quizás debiera vivir más para demoler mi
ingravidez existencial o quizás matarme ahora sea la única manera
de salvar mi vida.
Yo he vivido solo, tranquilo, como
esperando a vivir o esperándome para morir, mismo efecto; con miedo,
no a la soledad sino a mí mismo, a saber aceptar que la vida no ruge
sino regurgita, que el hombre no resucita sino resurge cuando recae.
Pero ya es demasiado tarde para aprender y mucho más para la poesía;
no quiero músicas ni versos si no vienen de tu cuerpo.
Y ahora que todo se acaba, que hoy es
siempre para nunca, justo antes de empezar el final me pregunto si
fue tonto madrugar para suicidarse, si el arte necesita ser apreciado
para ser arte. Esto último lo comprobaremos (lo comprobarán) cuando
la asistenta recoja mis sesos esparcidos por el desván. Díganle de
paso, por si le interesa, que vivir aferrados no es aferrarse a la
vida, que ya que no he podido con ella, la muerte no podrá conmigo;
tonta ella porque cuando venga a visitarme, yo ya no estaré, ya me
habré ido.
Juan Íñigo Gil
2/02/2014
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