viernes, 18 de octubre de 2013

Mentira

Se dice que es la “expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa”.

Y decidme, si lo que se sabe puede ser relativo, lo que se cree puede ser un error y lo que se piensa es simple azar de una extraña curiosidad por desvelar lo que nos rodea ¿qué es la mentira?

Puede que la mentira sea la respuesta que andamos buscando, dogma por el cual se mueve todo pensamiento racional.

Lo contrario puede definir lo que es… ¿correcto? O… ¿verdadero? Es la mentira por lo tanto, ¿necesaria para la existencia de lo aceptado como “verdad”?

Podría afirmar que somos humanos porque no somos monos. Tanto una cosa como la otra ha sido definida para poder diferenciarla, lo que me resulta curioso es que al mismo tiempo que diferenciamos las cosas, a su vez, tienen el poder de otorgarle veracidad ante juicios.

Delimitamos la realidad a base de definirla e implantar nuestra visión, aunque esta pueda omitir algo tan importante, como la mentira.

Decir que algo es de una forma porque otra no es igual a esta, me resulta absurdo, definitivamente creo que lo es. Por lo que me planteo cómo hemos llegado tan lejos.

Nuestro mundo, nuestro peculiar y transformado mundo necesita tiempo, el tiempo que lleva errar hasta conseguir que este se muestre tal como queremos… ¿dónde está el límite de lo real, de la verdad… de la mentira?

Tal vez el límite está en cuanto podemos mentirle a la realidad, en lo que el ser humano es capaz de extraer de su vigorosa imaginación.

Pero por desgracia hemos inventado la forma de identificar millones de mentiras, hemos logrado la forma de controlar cada una de ellas con una simple combinación de números y letras.

Somos seres inseguros, por lo que necesitamos bases sólidas como las matemáticas, un sistema a prueba de mentiras, el cual es riguroso en su cometido.

Si te asignan un número no puedes escapar, estás identificado con ese poder tan absurdamente absoluto y tan conformes y contentos lo aceptamos, aceptamos todo lo que se ha de aceptar porque es correcto.

Si lo modificas, es “mentira” y esta se vuelve delito, por lo que el hecho de mentir a esta realidad definida sobre base matemática se torna oficio de especialista.
  
Miro un momento por la ventana, observo la televisión y me pregunto ¿quién ostenta el poder sobre lo que es correcto? Yo nado en un mar de decisiones que no han sido tomadas por mí, acepto verdades y mentiras, solo el tiempo determina si he sumado correctamente o por el contrario he vuelto a errar.

Te brindan el concepto de libertad, “facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos”.

Me es curiosa esa última parte “responsable de sus actos”  responsable: obligado a responder de alguna cosa o por alguna persona. Me resulta tan graciosa la forma que posee el ser humano para definir la mentira que estallo de risa.

Si la libertad conlleva obligación, nunca seremos libres, porque la única manera de que la libertad exista es que esta no interactúe con nada.


Mientras que la palabra de los hombres camina con una peculiar libertad, muchos la aceptan tal cual, lo que les hace presos de una mentira aceptada: nuestra verdad.


Anónimo

(Enviado a blogredactos@gmail.com)

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