Lucy and Harvey
Lucy and Harvey 4º parte
-Rápido por aquí, es aquí en esta puerta! aprisa por
favor!...es aquí de donde sale la sangre que les decía!
Estas eran las palabras de una señora de unos 50 años, que
se encontraba al borde de un ataque de nervios,
con la cara aún pálida y contraída de tal modo. Que solo se podía
limitar a señalara temblando la puerta del ático.
- ¡es cierto hay sangre! y en gran cantidad además…temo que
hayamos llegado demasiado tarde…
- Dios mío que desafortunado episodio…” y haciendo la señal
de la cruz sobre su pecho dijo “: ¡Dios nos salve de correr esta suerte!
-maldita sea, la puerta está cerrada ¿cómo la abrimos?
-Señora no hay ninguna llave de repuesto que nos pueda ser
útil?
- creo que en la recepción hay llaves de todas las puertas
del edificio ¡
- Perfecto entonces , tú ve con ella a por la llave que yo
iré a la ambulancia a por el material de urgencias ¡, rápido!
Mientras todo esto ocurría entre dos mundos diferentes, el
mundo suicida de Harvey y el mundo real de los enfermeros y la ambulancia, los
20 centímetros de grosor de la puerta seguían haciendo que la comunicación de
ambas partes fueses nula.
En la habitación, Harvey inhalaba con dificultada las
que quizás serían sus últimas bocanadas
de aire, estaba pálido y frío, su boca reseca y pastosa chocaba directamente
con las partituras del piano. Sus manos
se postraban cansadas y ensangrentadas caídas hacia delante como si ya la
guerra hubiera acabado y hubiese sido finalmente vencido.
Harvey estaba perdiendo completamente los sentidos, y caía
en una inconsciencia sin retorno.
No escuchaba el ajetreo de la puerta, una persona es sus
plenas facultades hubiera escuchado hasta el susurro de unos pasos andar a lo largo del pasillo.
Luz, la penumbra desparece lentamente conforme la luz del
pasillo devora la oscuridad , por fin han conseguido abrir la puerta . Los
enfermeros corren hacía el piano y comienzan a atender y socorrer a Harvey.
-Parece claramente un suicidio, mira las incisiones de las
muñecas¡
- Si, tenemos que detener la hemorragia lo antes posible
,ha perdido muchísima sangre y arriesgarnos a hacerle una transfusión podría
significar la muerte , si la transfusión no es compatible con su sangre .
- en ese caso vendemos como podamos las heridas ¡ (uno de
los enfermeros cogió gasas y vendas de una caja)
- ¡No , espera ¡ no cojas esas vendas , coge estas de
compresión , así podremos hacerle un vendaje compresivo y la hemorragia será
mucho más fácil de cortar¡
- estoy contigo, pongamos esas entonces¡
Los enfermeros siguieron con su trabajo incansables y rítmicos , en menos de 1 minuto
ya le habían vendado las dos muñecas , y uno cogiendo a Harvey por los hombros
y el otro por las piernas , lo llevaron abajo a la ambulancia y después de
sujetarlo a la camilla se dirigieron directamente al hospital.
En el interior de la ambulancia todo daba vueltas y vueltas
en torno a Harvey , esta desvanecido, pero tenía aun así una pequeña capacidad
de conciencia y escuchaba algunas cosas.
-¡ha perdido muchísima sangre, lo vamos a perder si no
transfundimos!
- no podemos hacerle una transfusión sin saber siquiera su
grupo sanguíneo, su cuerpo podría rechazarlo y matarlo definitivamente.
-¿entonces que se te ocurre que podemos hacer para
mantenerlo vivo hasta el hospital?
-le inyectaremos una vía con suero fisiológico, para restablecer
un poco la hidratación y reequilibrar de nuevo el medio interno .Y para
reactivar el ritmo cardíaco y las funciones vitales le pincharemos una pequeña
dosis de adrenalina vía intravenosa también.
Los enfermeros buscaron el material y se dispusieron a
realizar, el que sería un intento desesperado por mantener la llama de la vida
de Harvey un poco mas encendida.
-Oye creo que sería oportuno por si ocurriera algún tipo de
ataque epiléptico o crisis nerviosas , colocarle un “Guedel “, así podríamos
evitar que se ahogase con su propia lengua en el momento en que la adrenalina
empezase a hacer mas efecto de la cuenta.
- vale, aquí tienes pónselo.
Con la ambulancia aún todavía en marcha realizaron toda esta
complicada tarea y afortunadamente, estaban en lo cierto.
El hospital ya se veía a lo lejos y la lluvia en la
carretera comenzaba a hacerse cada veza más intensa. Después de múltiples frenadas y maniobras,
llegaron a la puerta de urgencia .Bajo la luz
de una farola amarilla que filtraba con su haz lumínico las gotas de
agua creando una atmósfera lenta y delirante, descendieron la camilla con
Harvey y lo introdujeron en el hospital, mientras el temporal trataba de
arrancar una última oportunidad a la situación para mojar con su lluvia húmeda
la cara de Harvey .
Villagrán13
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