lunes, 1 de septiembre de 2014
Carta triste para Andrew Killen
domingo, 24 de agosto de 2014
Miel lenta
Miel lenta
Y allí aparezco, no quiero parecer siniestro, en mi cortejo
naranjas y morados son los reflejos, del cielo que ya tan viejo
se cae a pedazos, lentos, entre ozonos, veo con catalejo
una nube blanca inmaculada, quizás llueva y llegue a mañana
Somos dos, tres y nada, somos gotas de azúcar ocultas en tu cama
las ramas de tu alma, afloran por mis ganas, amanece y apareces
me envuelves, de olores me sientas las sienes, sobre tu cálido estar
mantengo el fugaz, ser quien eres
Destrozas la miel, la fundes en pimienta, me abrazas de pie,
tómate un tomate, que yo tomo te, si temo que te mates, las mates
son temores tenaces, se integran integrales, y derivan amistades
el mundo parece un zulo, y nosotros sus habitantes
Rompe pasos a golpes de cadera, me espera y mira a través de su melena
se inquieta sonríe, el corazón se acelera, la cera, que desvela una vela a mitad
de la luna llena, es sello de fuego me hiela el caminar de sus piernas
De aquí al final, de allí al principio, en nuestro beneficio, el futuro presenta al pasado
que olvidado, grita azotado, por verdades y hospitales, tan repletos de pesares
reducidos a dos ruedas que pasean a media acera, mis arterias cerebrales,
se comprimen, no disparen, solo grito a medio grito, solo medio, es solo un mito
no repito
Villagrán14
jueves, 21 de agosto de 2014
Cuento en popa
El día que salió a surcar todos los bares fue el día más naufragado de su vida. Buscaba a un hombre de ojos oceánicos en los que poder flotar cada día. Seis copas y nueve piratas después, encontró a su capitán, de ojos grises como la mar. Al principio en calma, levando anclas, pero después los pilló la tormenta. En el refugio del camarote hicieron el amor y al quinto orgasmo se casaron. En la luna de miel fecundaron a su séptimo hijo al que llamaron Neptuno, pero a este no pudieron contenerlo en barco alguno. Nadando en los ojos oceánicos del Capitán, se perdió. Nadó y se ahogó durante setenta años y cuando llegó la tormenta naufragó el barco. Murieron el Capitán y todos los corsarios. Y en tierra de nuevo tras setenta años, sola, se asomó al espejo y vio que su reflejo era mar. ¡Sola hubiera podido flotar! Y ahora era náufraga buscando una isla en la que descansar…
Claudia González Thomson
martes, 29 de julio de 2014
Tan únicos como nosotros mismo 3º parte
La finca es grande, antigua y está mal cuidada, hay multitud de rastrojos y de malas hierbas que deberían haber sido cortados hace unas cuantas primaveras, Obey y Raquel aparcan el coche al lado del Peugeot rojo que Rodry tiene aparcado en la entrada de las escaleras del porche. Un par de perros saltarines se asoman por entre las matas de hierbas y se ponen a pegar saltos en torno a las piernas de Rodry, éste con manos nerviosas intenta a toda costa, que estos no le dejen huellas en el los vaqueros, y le manchen de barro.
jueves, 24 de julio de 2014
Si yo fuera un sándwich mixto
sábado, 12 de julio de 2014
Sandwich vegetal
Sandwich vegetal
¿Quien soy, y a donde voy?, las palabras se enredan en mi trenza
de libertad contrapuesta, se manifiesta la impotencia,
de las mariposas presas, por mi estómago alterado, lo parte un rayo
he dejado, de lado todos mis letargos, de falsos pasos sin querer andados
me escapo de las miradas, que chirrían la retaguardia, me escarpia tu ansia
en libido, me frenan tus vestidos, que vistes en domingo, me envicio
en el principio de un final que no esta escrito, me apago entre los roces
del conjunto de tus voces
¿Que ves, y donde está?, tan solo pienso en caminar, esta demás
apedrear, aquello que luce y trasluce el sol al despertar, me caigo y te caes
empieza el huracán, un gato asustado se esconde en el sofá, sin más, se enerva
jamás va acariciar, mis pies descalzos que sufren su arañar, un bocado delicioso
se ha infiltrado entre tus ojos, de esmeralda añil pulida, ya me faltan los elogios
que describan las paridas, de dos locos empapados de mezclar agua y lejía
¿Quien eres y cómo has llegado? muy profundo llega el trazo, del pincel
que trae milagros, me desmayo en el aroma que una sudadera arropa,
me reencuentro entre tu boca, que es la droga a todas horas, de este dulce
cuento nuevo que se estrena con derrotas, para ser un día victorias que se cuenten
sin historias
¿Que siento, y cuando ha empezado? quizás nunca quede determinado, a tu lado
me resbalo al compás de tus caderas, quedo helado y colocado, del bailar de tu melena
me he comprado un corazón, sin hueco para las penas, yo las mato con caricias,
entre tanto enciendo velas, la libélula del techo, esta volando con tu esencia, la ilumina
un claro brillo, que mi mente bien se inventa, te derrites entre helados, que has comprado
para un rato, me revuelco en tus sonrisas, te tropiezas con mi risa, olvidamos las premisas
todo sea improvisado
Villagrán14
martes, 1 de julio de 2014
'La Guerra de los Desa(r)mados'
yo depresivo y ella desvestida.
De restos yo, de rotos y retos
y ella de rodeos, ruinas y risas.
Ambos pacifistas, eso sí, y en mitad de una guerra
queriendo, cubriendo y cobrando
gimiendo, rugiendo y ladrando.
Y en plena tregua, desa(r)mados,
se atrevió a dejarme con un consejo.
'Hazme el amor y no el ridículo.'
'Camina deprisa si quieres, pero nunca en círculos.'
Le respondí como si hubiera ganado
o al menos no la hubiera perdido.
Y no diré en realidad quién ganó a quién
porque ya saben, en la guerra
a veces se pierde y otras se disimula,
y ahora que en efecto, la he perdido,
no tengo ni guerra ni consejos ni paz;
ahora que sin guerra no hay ella,
sin ella no importa ganar.
Me he quedado a solas, a la mitad,
sin dramas ni armas ni ganas
para poder disimular.